“Las acciones hablan más que las palabras”. Gran frase que pone en evidencia la importancia de que las palabras, por muy buena intención que tengan, en ocasiones, han de venir acompañadas por algo más.
Y ese algo más son los gestos. Y cierto es, que hay algunos gestos que nos delatan, ponen en evidencia lo que decimos, o simplemente evocan significados por si mismos sin que nos demos cuenta. A continuación damos significado a algunos de los gestos más comunes y que más repetimos a lo largo de nuestra vida.
- La palma de la mano abierta en todo momento: Es un gesto característico de las personas sinceras.
- El puño cerrado: Revela tensión nerviosismo, con este gesto se oculta la verdad
- Los hombros caídos: Sugiere depresión incapacidad, para hacerle frente a ciertas situaciones en la vida.
- Sentarse con las dos piernas unidas paralelamente: Denota una personalidad cuidadosa y ordenada.
- Cruzar la pierna en un ángulo de 90º al nivel de la rodilla: Persona ambiciosa. competitiva. Es un gesto poco común en las mujeres.
- Sentarse sobre una pierna: Sugiere una personalidad muy conformista a quien no le es fácil tomar decisiones.
- Si la persona camina muy a prisa: Sugiere una personalidad dinámica, inquieta, ansiosa por cumplir metas que se ha trazado en un tiempo determinado.
- Si el individuo camina con pasos irregulares, y no mantiene una relación recta al caminar: Denota una personalidad insegura, tímida y cansada.
- Echarse hacia atrás en una butaca: Sugiere confianza en uno mismo
Seduccion
De todas las partes de nuestro cuerpo que "hablan" cuando queremos gustar a alguien, la más importante es la mirada. No hay seducción sin su intervención, pues es el primer paso para el acercamiento entre dos personas, según la experta.
El juego de miradas tiene un peso fundamental y en este, normalmente el hombre mira más intensamente a la mujer y ella aparta los ojos, pero si está interesada o curiosa en menos de un minuto volverá a mirar.
Otro signo fundamental es la dilatación de la pupila como una de las interacciones iniciales y fundamentales en el proceso de seducción sexual, además, cuando estamos bajo la influencia de la pasión y el deseo, los ojos se humedecen sutilmente y aparecen más brillantes, explica Baró.
La sonrisa también tiene mucho que decir en el juego de la seducción,y tiene que ser sincera, discreta y respetuosa, normalmente va acompañada de un inclinación lateral de cabeza, ya que es una forma de transmitir dulzura y apertura. Y junto a la sonrisa, la voz es un ingrediente importante de nuestra imagen: transmite personalidad y las emociones que sentimos en ese momento, agrega a la experta en su libro.
El ritual de la seducción es un proceso que suele seguir unos pasos perfectamente identificables y por ello hay personas que siguen cursos de aprendizaje para fomentar un tipo de seducción sexual basada en un conjunto de técnicas que se pueden aprender, entrenar, en las que el lenguaje corporal tiene un papel estelar, indica la especialista.
Sin embargo, Baró manifiesta su dudas ante este tipo de aprendizajes para tener una relación auténtica de amor y confianza, además aseguró que un experto puede desenmascarar a estas personas, pues sus movimientos no son naturales y "hay una cierta incoherencia entre lo que se dice con palabras y como se mueve esa persona".
En el momento en que un hombre o una mujer divisan al objeto de seducción su cuerpo se transforma e inicia unos movimientos (muchas veces inconscientes) con la finalidad de ser más visibles y resultar más atractivos.
Los hombres hinchan el pecho y levantan la cabeza, hacen gestos de acicalado como pasar la mano por el pelo, tocarse el nudo de la corbata, si están de pie se colocan en la posición del vaquero. Si están entre amigos, procurar llamar la atención riendo, bromeando o mostrando alguna agilidad y también hacen gala de fuerza o poder adquisitivo, enumera la experta.
Las mujeres, por su parte, tensan el cuerpo, levantando el pecho y pronunciando las nalgas, se peinan el cabello con los dedos o lo echan hacia atrás con un movimiento de cabeza, mueven la pelvis de manera pronunciada al caminar, desplazan la pelvis hacia un lado de manera muy evidente si están de pie, cruzan las piernas de forma inclinada cuando están sentadas y miran por encima del hombro, moviendo los ojos hacia abajo, de hecho, la mirada oblicua es uno de los gestos más evidentes de la seducción femenina.
Mientras la mujer activa todo su potencial de seducción a través de una lista casi interminable de movimientos, pues no debe olvidarse que en nuestros genes está marcada la importancia de la reproducción y por ello "tiene que hacerse vistosa, atraer", los hombre reduce estos movimientos a unos pocos, que podemos observar en los arquetipos de hombre duro (Humphrey Bogart), pícaro interesante (Richard Gere) o tímido encantador (Hugh Grant).
El numero de gestos en la mujer es más amplio. Entre ellos, estrechar los brazos hacia el tronco para realzar el escote, levantar los brazos mostrando la axilas, parpadear lentamente, dejar los labios entreabiertos, tocase el cuello, el lóbulo de la oreja, el escote, la cadera, rodillas o tobillos, apuntar con la punta del pie a alguien que le interesa, dejar caer el zapato por la parte del tacón
Pero el lenguaje no verbal también sirve para mandar posibles señales de rechazo que no debemos ignorar, entre otras una sonrisa cerrada, gestos de cierre de brazos o de piernas (tanto de pie como sentados), el cuerpo hacia atrás o paso atrás, un cruce de piernas en dirección contraria a la persona con la que estamos, poner la mano en la cara o tapando la boca, rascarse o frotarse los ojos, el oído o la nuca, así como movimientos repetidos de piernas o pies.
Y ese algo más son los gestos. Y cierto es, que hay algunos gestos que nos delatan, ponen en evidencia lo que decimos, o simplemente evocan significados por si mismos sin que nos demos cuenta. A continuación damos significado a algunos de los gestos más comunes y que más repetimos a lo largo de nuestra vida.
- La palma de la mano abierta en todo momento: Es un gesto característico de las personas sinceras.
- El puño cerrado: Revela tensión nerviosismo, con este gesto se oculta la verdad
- Los hombros caídos: Sugiere depresión incapacidad, para hacerle frente a ciertas situaciones en la vida.
- Sentarse con las dos piernas unidas paralelamente: Denota una personalidad cuidadosa y ordenada.
- Cruzar la pierna en un ángulo de 90º al nivel de la rodilla: Persona ambiciosa. competitiva. Es un gesto poco común en las mujeres.
- Sentarse sobre una pierna: Sugiere una personalidad muy conformista a quien no le es fácil tomar decisiones.
- Si la persona camina muy a prisa: Sugiere una personalidad dinámica, inquieta, ansiosa por cumplir metas que se ha trazado en un tiempo determinado.
- Si el individuo camina con pasos irregulares, y no mantiene una relación recta al caminar: Denota una personalidad insegura, tímida y cansada.
- Echarse hacia atrás en una butaca: Sugiere confianza en uno mismo
Seduccion
De todas las partes de nuestro cuerpo que "hablan" cuando queremos gustar a alguien, la más importante es la mirada. No hay seducción sin su intervención, pues es el primer paso para el acercamiento entre dos personas, según la experta.
El juego de miradas tiene un peso fundamental y en este, normalmente el hombre mira más intensamente a la mujer y ella aparta los ojos, pero si está interesada o curiosa en menos de un minuto volverá a mirar.
Otro signo fundamental es la dilatación de la pupila como una de las interacciones iniciales y fundamentales en el proceso de seducción sexual, además, cuando estamos bajo la influencia de la pasión y el deseo, los ojos se humedecen sutilmente y aparecen más brillantes, explica Baró.
La sonrisa también tiene mucho que decir en el juego de la seducción,y tiene que ser sincera, discreta y respetuosa, normalmente va acompañada de un inclinación lateral de cabeza, ya que es una forma de transmitir dulzura y apertura. Y junto a la sonrisa, la voz es un ingrediente importante de nuestra imagen: transmite personalidad y las emociones que sentimos en ese momento, agrega a la experta en su libro.
El ritual de la seducción es un proceso que suele seguir unos pasos perfectamente identificables y por ello hay personas que siguen cursos de aprendizaje para fomentar un tipo de seducción sexual basada en un conjunto de técnicas que se pueden aprender, entrenar, en las que el lenguaje corporal tiene un papel estelar, indica la especialista.
Sin embargo, Baró manifiesta su dudas ante este tipo de aprendizajes para tener una relación auténtica de amor y confianza, además aseguró que un experto puede desenmascarar a estas personas, pues sus movimientos no son naturales y "hay una cierta incoherencia entre lo que se dice con palabras y como se mueve esa persona".
En el momento en que un hombre o una mujer divisan al objeto de seducción su cuerpo se transforma e inicia unos movimientos (muchas veces inconscientes) con la finalidad de ser más visibles y resultar más atractivos.
Los hombres hinchan el pecho y levantan la cabeza, hacen gestos de acicalado como pasar la mano por el pelo, tocarse el nudo de la corbata, si están de pie se colocan en la posición del vaquero. Si están entre amigos, procurar llamar la atención riendo, bromeando o mostrando alguna agilidad y también hacen gala de fuerza o poder adquisitivo, enumera la experta.
Las mujeres, por su parte, tensan el cuerpo, levantando el pecho y pronunciando las nalgas, se peinan el cabello con los dedos o lo echan hacia atrás con un movimiento de cabeza, mueven la pelvis de manera pronunciada al caminar, desplazan la pelvis hacia un lado de manera muy evidente si están de pie, cruzan las piernas de forma inclinada cuando están sentadas y miran por encima del hombro, moviendo los ojos hacia abajo, de hecho, la mirada oblicua es uno de los gestos más evidentes de la seducción femenina.
Mientras la mujer activa todo su potencial de seducción a través de una lista casi interminable de movimientos, pues no debe olvidarse que en nuestros genes está marcada la importancia de la reproducción y por ello "tiene que hacerse vistosa, atraer", los hombre reduce estos movimientos a unos pocos, que podemos observar en los arquetipos de hombre duro (Humphrey Bogart), pícaro interesante (Richard Gere) o tímido encantador (Hugh Grant).
El numero de gestos en la mujer es más amplio. Entre ellos, estrechar los brazos hacia el tronco para realzar el escote, levantar los brazos mostrando la axilas, parpadear lentamente, dejar los labios entreabiertos, tocase el cuello, el lóbulo de la oreja, el escote, la cadera, rodillas o tobillos, apuntar con la punta del pie a alguien que le interesa, dejar caer el zapato por la parte del tacón
Pero el lenguaje no verbal también sirve para mandar posibles señales de rechazo que no debemos ignorar, entre otras una sonrisa cerrada, gestos de cierre de brazos o de piernas (tanto de pie como sentados), el cuerpo hacia atrás o paso atrás, un cruce de piernas en dirección contraria a la persona con la que estamos, poner la mano en la cara o tapando la boca, rascarse o frotarse los ojos, el oído o la nuca, así como movimientos repetidos de piernas o pies.