Los empleados de la firma Accenture de las distintas sedes en Buenos Aires, La Plata y Rosario elaboraron un petitorio que consta de 16 puntos. El personal de la empresa con los delegados, reclaman reivindicaciones postergadas de años. Desde actualizaciones salariales, guarderías para los empleados con hijos, viáticos y transporte, hasta un comedor en planta a cargo de la empresa.
Por más alejados que se encuentren geográficamente las diferentes sedes en que desarrolla sus actividades la firma Accenture, las problemáticas que aquejan a sus empleados son las mismas. Bajos salarios, horas extras impagas, empleados tercerizados y precarizados, abundando las irregularidades en los recibos de sueldos y liquidaciones –y el agravante del trístemente célebre ítem a cuenta de futuros aumentos –.
No fue, entonces, casualidad que los delegados de La Plata y Buenos Aires se conocieran en una jornada de capacitación de la empresa que, si bien corría por cuenta de la empresa, no incluía viáticos ni almuerzo, como nos comenta Iván Puszkiel, delegado de Accenture La Plata.
Por medio de otro compañero, Ivan llegó a Natalia Martínez, de Accenture Rosario. En la sede santafesina de la firma los problemas eran los mismos, pero agravados por el hecho de que había despidos en forma masiva (alrededor de 200). Así empezó la organización entre las sedes. Via e-mail o videollamada llegaron a la conclusión de que la empresa aplicaba la misma política hacia sus empleados en todos los puntos del país donde tenía presencia: “nos dimos cuenta que los sueldos eran mediocres, a la gente la hacían quedar después de hora con una presión indirecta (enfocándola por el lado de la responsabilidad y aprovechando la falta de conocimiento de leyes laborales), y no había una representación real del empleado ante la empresa.”, comenta el delegado platense.
El trabajo gremial comenzó con el relevamiento de los problemas, asambleas y reuniones que se sintetizaron en un petitorio de 16 puntos redactado por los delegados de la Unión Informática. El petitorio había sido entregado por el vocal Javier Caccioli, a las autoridades de la empresa el 15 de octubre. Llegado el caso de que venza el plazo, y no haya respuesta de parte de la empresa, se convocará a una nueva asamblea.
Al preguntar a Natalia Martínez, delegada en Accenture Rosario, qué expectativas hay sobre la repercusión en la empresa o qué respuesta esperan tras la entrega del petitorio, contestó: “esto para decirles a nuestros compañeros que debemos pedir lo que nos corresponde y lo que establece la ley. La unión hace a la fuerza, nuestra fuerza es unión y organización, y es lo que hará que la empresa responda a nuestras necesidades”.
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