¿Qué significa ser de La Cooke?
Implica hacer política
Hacer política para La Cooke es decidir colectivamente como queremos vivir, es decir: Organizarnos. Como decía Juan Perón “para ser artífices de nuestro propio destino y no instrumento de la ambición de nadie”. Y la política tiene para nosotros dos premisas muy importantes, y que van de la mano: Construir organización popular; y disputar el Estado.
Construir Organización popular
La organización popular es el proceso político donde trabajamos para alcanzar las fuerzas suficientes para transformar nuestra realidad. Es el proceso de construir poder desde nosotros mismos, desarrollando las capacidades y potencialidades que se encuentran en el mismo pueblo al cual pertenecemos (Poder Popular). Es un proceso colectivo, autónomo e integral que incluye de las más diversas tareas y responsabilidades. Implica fundamentalmente la construcción de participación, y la organización de la misma, a través de la creación de una herramienta política.
La participación
La creación de frentes desde donde se construye participación popular es clave para nuestro proyecto. Porque si la política queda reducida a ámbitos restringidos de unos pocos, no hay fuerza suficiente para alcanzar las transformaciones que nuestro país y nuestro distrito necesitan. Ahora bien, la participación, como bien dijimos: se construye. Porque si no está organizada a través de militantes y cuadros que la coordinen, la impulsen y la dinamicen, se diluye. La participación inicial si queda en un estado de espontaneidad se frustra. No se sostiene por sí misma. Por eso es importante una herramienta orgánica, es decir, una organización política.
Dado que hay que tener en cuenta que la no-participación de la sociedad en los asuntos comunes es el resultado de muchas derrotas del campo popular: de dictaduras genocidas, y de políticas que apuntaban a excluir al pueblo del poder. Pero también, de muchas frustraciones generadas por los propios militantes del pueblo de no querer o no saber, como construir esa participación, y como organizarla.
Por eso la participación popular es fundamental, porque desde allí alcanzamos dos puntos importantes:
El consenso, el respaldo, y la legitimidad social que necesita un proyecto político para transformar la realidad. Y porque de esa misma legitimidad surgen los posibles militantes y cuadros que todo proyecto de poder necesita para fortalecerse: ¿En qué? En la capacidad de poder gobernar las instituciones de donde vivimos en una dirección popular y transformadora.
Nuestra herramienta política: La Cooke.
La Cooke es nuestra organización política. Es decir, nuestra herramienta para transformar la realidad. Cuanto más fortalecemos a nuestra organización, más fortalecemos la capacidad para transformar la realidad de nuestro distrito y nuestro país.
Nuestra organización es un proceso colectivo, autónomo, e integral.
Es colectivo, porque la elaboración de la política es colectiva, todos los compañeros según el momento que atraviesa su proceso aportan a construir el sentido político de nuestra acción como militantes, y todos asumen responsabilidades para llevarla a cabo. Una organización no se rige con los mismos criterios que una empresa comercial. La política no se administra, se elabora. No hay jefes. Hay compañeros con distintos niveles de responsabilidad.
Es autónoma. Nadie define por nosotros donde vamos como organización. Y todos los compañeros nos sujetamos a los criterios y decisiones de los que fuimos co-autores. Y si bien, todos los compañeros forman parte de la construcción del consenso sobre las definiciones de la organización, son los compañeros con responsabilidades a cargo los encargados de tomarlas en cada coyuntura.
Es integral. Somos una organización que piensa, desarrolla y ejecuta política para toda la sociedad y desde todos sus territorios. Por eso tenemos líneas de salud, de educación, de cultura, de deporte, producción y trabajo. Buscamos conducir el estado, y conducir organizaciones barriales, gremiales, culturales, educativas, y estudiantiles. No somos un partido para presentarse a elecciones, solamente. Somos una organización que asume que la política y la vida del conjunto del pueblo no están separadas.
Integralidad, autonomía, y elaboración colectiva son los puntos de partida que nos posibilitan que nuestra política sea transformadora.
Para La Cooke la Organización son los compañeros. Por eso esta constituida por los distintos ámbitos donde se forman, se capacitan y crecen políticamente los compañeros que hacen una opción personal por militar por un proyecto de país justo, libre y soberano. Esa formación esta organizada en distintos ámbitos donde cada uno de nosotros, creciendo en mayores niveles de compromiso, aprendemos a asumir responsabilidades, a tomar decisiones, y a pensar por nosotros mismos. Es decir a pensar críticamente la realidad. Y esto es importante. Pensar por sí mismo no es sólo una cuestión individual. Es fundamentalmente, un momento que se construye colectivamente, y en donde la capacitación teórica cumple un papel determinante. El militante en la relación practica-teoría forja una mirada critica de las determinaciones de la realidad en la cual actúa, es decir, aprende a pensar el <<sentido>> de su práctica. El <<para qué>>, y <<el cómo>> desarrolla su práctica. Para poder pensar, y elaborar la política desde las ideas que expresan los intereses nacionales y populares que se defienden. No desde la ideología dominante. Por eso, el mismo recorrido que nos hace ser responsables y tomar decisiones, es decir que nos construye como militantes y cuadros políticos, es el camino de construir pensamiento crítico. Por ejemplo: en cómo se organiza la economía del mundo y de nuestro país, cómo se organizan los estados, la educación, la salud, la comunicación, la cultura. Y todo lo que implique el conocimiento sobre la forma en que se disputa el poder en nuestra sociedad. Analizando cómo se han desarrollado las luchas y la organización de los pueblos a lo largo de la historia en general, y la lucha y la organización del pueblo argentino en particular.
Pero a su vez, la herramienta política no sólo se aboca al desarrollo de organización popular, es decir a crear poder desde las potencialidades diversas que existen en nuestra sociedad, sino también se aboca a disputar la conducción el estado. Dado que el Estado entre otras cosas, está constituido por los espacios de poder en decisión institucional que involucran la vida toda de la sociedad. No se puede construir organización popular sin disputar y conducir el estado. Dado que allí se toman las decisiones políticas que nos afectarán a todos los que vivimos en este suelo.
Por lo tanto, para la Cooke, en cuanto proyecto político, el objetivo de disputar la conducción del Estado está integrado al objetivo de construir poder popular y viceversa, es decir, forman parte de una misma estrategia de poder. El poder se construye y se disputa desde nosotros mismos y las potencialidades del pueblo del cual formamos parte, tanto en el territorio como en las instituciones del mismo. O mejor dicho: el Estado también es un territorio social, donde se construye poder, y se disputa poder.
Disputar la conducción del Estado.
El estado para nosotros es algo mucho más amplio y complejo que un gobierno y una voluntad política de quien lo conduce. El estado en primer lugar es un conjunto de instituciones: el parlamento, el ejecutivo, las fuerzas de seguridad, el sistema educativo-cultural, y el sistema de salud. Pero no sólo son instituciones. También son las ideas que organizan esas instituciones: Los símbolos, la cultura, y el sentido común que dominan la vida general de la sociedad. Y no sólo son las ideas y las instituciones, también son las relaciones de fuerzas que hacen que determinados sectores y clases sociales hagan usufructo de dichas instituciones, y los recursos de las mismas, e impongan sus ideas, y su visión del mundo a través de ellas.
Por lo tanto el estado es: la expresión ideológica – institucional de las correlaciones de fuerza de una sociedad. Y para nosotros, las dos fuerzas fundamentales que pugnan y dividen la sociedad son: los trabajadores, es decir los productores de la riqueza; y los dueños del trabajo y de aquello que producen los trabajadores, es decir: la clase capitalista. Como decía Juan Perón: “los que trabajan y los que viven de los que trabajan”. El campo popular fundamentalmente a través de su propia organización política desarrolla la fuerza necesaria para disputar sobre los recursos que impacten sobre la mejora de sus condiciones de vida. Y esa disputa se expresa en el Estado y en el acceso a sus instituciones, en el sentido ideológico de las mismas, y en las capacidades técnicas y políticas que tengamos como trabajadores para llevarlas adelante.
Por lo tanto, dependiendo del momento de las correlaciones de fuerza en una sociedad dada, el Estado o será cáscara institucional para promover leyes que beneficien a las grandes corporaciones y grupos económicos, o será el instrumento para enfrentarlas hasta las últimas consecuencias. Al primer momento lo llamamos etapa de repliegue popular o resistencia; al segundo momento lo llamamos etapa de ofensiva popular o revolucionaria. Pero a su vez, en aquellos momentos de la historia en donde las relaciones de fuerzas entre el campo popular y los grupos económicos están en equilibrio, donde ninguno de los dos polos en disputa se impone plenamente sobre el otro, al Estado lo denominamos “Estado en Disputa”.
Revindicar el Peronismo
Nosotros somos peronistas. Porque revindicamos una tradición de lucha que expresa una experiencia histórica fundamental para nuestro país. La experiencia que resume el mayor punto alcanzado por la conciencia política de la clase trabajadora argentina. En el marco del proceso más profundo de organización popular que nuestro país haya conocido, construyendo un Estado que expresaba una correlación de fuerzas progresivamente favorable a los trabajadores. Es decir, un Estado de ofensiva popular que nos permitió 9 años de: justicia social, soberanía, independencia económica, unidad latinoamericana, y felicidad de las mayorías.
Podemos decir que la presencia de sectores políticamente reaccionarios dentro del peronismo ha sido un polo negativo, de retraso, para la liberación nacional y social de Argentina. Lo mismo ha sucedido con otros grupos, que pretendieron imponerse fundados en una exacerbada carga ideológica sin correspondencia con el desarrollo real de la organización y de las capacidades del movimiento popular. Pero aún así, dentro del Peronismo, coexistieron diversas corrientes políticas que supieron sintetizar las formas organizativas, metodológicas e ideológicas más desarrolladas de la militancia local, esa experiencia se llamó peronismo revolucionario. Fue éste sector político en el país el que supo enfrentar realmente a los grupos retardatarios del propio proceso que el peronismo engendró. Donde John William Cooke y su compañera Alicia Eguren fueron las figuras más representativas en términos de articulación política y teórica.
Revisar la experiencia del peronismo es una materia prima constante. Es el antecedente inmediato, generacional, de conquista de un país justo, libre y soberano. En donde todos aquellos que buscamos una vida mejor en una argentina más justa buscamos reconocernos, para aprender de los errores, y de las dificultades que atraviesa toda construcción política que busca transformar su realidad. La reelaboración de la historia en base a revisar críticamente las contradicciones, logros y derrotas que atravesó la militancia revolucionaria argentina es para La Cooke un punto de partida ineludible.
Ser Kirchneristas.
Somos kirchneristas por que desde el 2003 nuestro país inicia un proceso de transformaciones que son el piso fundamental para todo proceso de profundización revolucionaria. En Néstor y Cristina se sintetiza las posibilidades reales, en el actual estado organizativo del pueblo, de alcanzar conquistas y derechos fundamentales, que fueron pisoteados durante décadas; expresando políticamente en un frente de recomposición nacional, a todos los sectores que fuimos sometidos en el neoliberalismo. Por eso, distintas generaciones nacimos o renacimos políticamente fogueados en todas las batallas que dimos estos años por un país mas justo, libre y mas soberano: Encarcelar a los militares y civiles responsables del genocidio de nuestros compañeros y de la derrota nacional; construir un bloque de poder regional latinoamericano, enfrentar a las corporaciones de la patronal terrateniente; enfrentar al mayor grupo multimediático para disputarle la visión política dominante; enfrentar a la Iglesia católica y su política reaccionaria; enfrentar a los grupos financieros y renegociar con soberanía la deuda externa; nacionalizar recursos que estaban en manos del capital más concentrado, ganando en soberanía. Todas estas conquistas han sido puntos fundamentales para construirnos como militantes, para sumar cada vez más compañeros, para acumular en fuerzas desde el campo popular recuperando la posibilidad efectiva de transformar la realidad de nuestro país y de América latina. Ahora bien, eso no nos hace confundir en falsos triunfalismos. Todavía hay mucho por avanzar en los niveles de organización política. Dado que las secuelas de la derrota, luego 30 años de dominación neoliberal, hacen que las relaciones de fuerzas de la sociedad argentina estén aún en una etapa de equilibrio inestable, y con un <<Estado>> aún en disputa. Y por eso somos Kirchneristas, porque nos comprometemos en construir un sentido crítico de la política que desarrollamos, como premisa para transformar, para ir más allá de lo que “se debe”, para transgredir las procedimientos instituidos de la política liberal. Eso es en lo fundamental, lo que sentimos y creemos, que Néstor nos legó. Para defender todo lo conquistado. Para profundizar el modelo contra todas las injusticias que aún siguen en pie.
“Los poderosos no necesitan de la política porque ya tienen el poder, ya sea a través del dinero, de las armas, de las influencias o de las corporaciones. El pueblo sí necesita de la política porque es la única manera que tiene para construir poder y cambiar las cosas.”
Germán Abdala
“Tenemos que volver a reconstruir el espacio de los militantes, de los cuadros, tenemos que volver a valorar la política. No queremos que se repita la mecánica casi empresaria de la política que tiende a acomodarse de los amigos y de los compañeros para utilizarlos en cuestiones electorales. No queremos tropas “disciplinadas” que a todo digan “si”. Queremos tener compañeros y compañeras que piensen, que nos digan la verdad, que tengan capacidad transgresora, que nos ayuden a equivocarnos lo menos posible. No queremos más la práctica del culto al individualismo, a la personalidad y a la teoría del jefe. Esas teorías que tanto daño le han hecho a la política. Queremos que los locales políticos no sean locales de “trenzas” donde nos juntemos solo a tomar unos vinos o a comer asados. Queremos que sean lugares de meditación, de formación, de conciencia cívica, que tiendan a consolidar una Argentina diferente. Queremos que definitivamente se termine la idea de la clandestinidad de la política Queridos compañeros y amigos: Tenemos que volver a recuperar las ansias de la participación, pero nosotros mismos debemos hacernos la autocrítica y entender que la política no puede ser una herramienta para buscar el beneficio personal. Si los militantes y los dirigentes políticos entienden que tienen que ser los que den el primer ejemplo, les puedo asegurar queridos amigos y amigas, compañeras y compañeros, que estaremos dando un salto cualitativo. Esto es tremendamente importante, tenemos que dar ese ejemplo y evitar las tentaciones.”
Néstor
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Implica hacer política
Hacer política para La Cooke es decidir colectivamente como queremos vivir, es decir: Organizarnos. Como decía Juan Perón “para ser artífices de nuestro propio destino y no instrumento de la ambición de nadie”. Y la política tiene para nosotros dos premisas muy importantes, y que van de la mano: Construir organización popular; y disputar el Estado.
Construir Organización popular
La organización popular es el proceso político donde trabajamos para alcanzar las fuerzas suficientes para transformar nuestra realidad. Es el proceso de construir poder desde nosotros mismos, desarrollando las capacidades y potencialidades que se encuentran en el mismo pueblo al cual pertenecemos (Poder Popular). Es un proceso colectivo, autónomo e integral que incluye de las más diversas tareas y responsabilidades. Implica fundamentalmente la construcción de participación, y la organización de la misma, a través de la creación de una herramienta política.
La participación
La creación de frentes desde donde se construye participación popular es clave para nuestro proyecto. Porque si la política queda reducida a ámbitos restringidos de unos pocos, no hay fuerza suficiente para alcanzar las transformaciones que nuestro país y nuestro distrito necesitan. Ahora bien, la participación, como bien dijimos: se construye. Porque si no está organizada a través de militantes y cuadros que la coordinen, la impulsen y la dinamicen, se diluye. La participación inicial si queda en un estado de espontaneidad se frustra. No se sostiene por sí misma. Por eso es importante una herramienta orgánica, es decir, una organización política.
Dado que hay que tener en cuenta que la no-participación de la sociedad en los asuntos comunes es el resultado de muchas derrotas del campo popular: de dictaduras genocidas, y de políticas que apuntaban a excluir al pueblo del poder. Pero también, de muchas frustraciones generadas por los propios militantes del pueblo de no querer o no saber, como construir esa participación, y como organizarla.
Por eso la participación popular es fundamental, porque desde allí alcanzamos dos puntos importantes:
El consenso, el respaldo, y la legitimidad social que necesita un proyecto político para transformar la realidad. Y porque de esa misma legitimidad surgen los posibles militantes y cuadros que todo proyecto de poder necesita para fortalecerse: ¿En qué? En la capacidad de poder gobernar las instituciones de donde vivimos en una dirección popular y transformadora.
Nuestra herramienta política: La Cooke.
La Cooke es nuestra organización política. Es decir, nuestra herramienta para transformar la realidad. Cuanto más fortalecemos a nuestra organización, más fortalecemos la capacidad para transformar la realidad de nuestro distrito y nuestro país.
Nuestra organización es un proceso colectivo, autónomo, e integral.
Es colectivo, porque la elaboración de la política es colectiva, todos los compañeros según el momento que atraviesa su proceso aportan a construir el sentido político de nuestra acción como militantes, y todos asumen responsabilidades para llevarla a cabo. Una organización no se rige con los mismos criterios que una empresa comercial. La política no se administra, se elabora. No hay jefes. Hay compañeros con distintos niveles de responsabilidad.
Es autónoma. Nadie define por nosotros donde vamos como organización. Y todos los compañeros nos sujetamos a los criterios y decisiones de los que fuimos co-autores. Y si bien, todos los compañeros forman parte de la construcción del consenso sobre las definiciones de la organización, son los compañeros con responsabilidades a cargo los encargados de tomarlas en cada coyuntura.
Es integral. Somos una organización que piensa, desarrolla y ejecuta política para toda la sociedad y desde todos sus territorios. Por eso tenemos líneas de salud, de educación, de cultura, de deporte, producción y trabajo. Buscamos conducir el estado, y conducir organizaciones barriales, gremiales, culturales, educativas, y estudiantiles. No somos un partido para presentarse a elecciones, solamente. Somos una organización que asume que la política y la vida del conjunto del pueblo no están separadas.
Integralidad, autonomía, y elaboración colectiva son los puntos de partida que nos posibilitan que nuestra política sea transformadora.
Para La Cooke la Organización son los compañeros. Por eso esta constituida por los distintos ámbitos donde se forman, se capacitan y crecen políticamente los compañeros que hacen una opción personal por militar por un proyecto de país justo, libre y soberano. Esa formación esta organizada en distintos ámbitos donde cada uno de nosotros, creciendo en mayores niveles de compromiso, aprendemos a asumir responsabilidades, a tomar decisiones, y a pensar por nosotros mismos. Es decir a pensar críticamente la realidad. Y esto es importante. Pensar por sí mismo no es sólo una cuestión individual. Es fundamentalmente, un momento que se construye colectivamente, y en donde la capacitación teórica cumple un papel determinante. El militante en la relación practica-teoría forja una mirada critica de las determinaciones de la realidad en la cual actúa, es decir, aprende a pensar el <<sentido>> de su práctica. El <<para qué>>, y <<el cómo>> desarrolla su práctica. Para poder pensar, y elaborar la política desde las ideas que expresan los intereses nacionales y populares que se defienden. No desde la ideología dominante. Por eso, el mismo recorrido que nos hace ser responsables y tomar decisiones, es decir que nos construye como militantes y cuadros políticos, es el camino de construir pensamiento crítico. Por ejemplo: en cómo se organiza la economía del mundo y de nuestro país, cómo se organizan los estados, la educación, la salud, la comunicación, la cultura. Y todo lo que implique el conocimiento sobre la forma en que se disputa el poder en nuestra sociedad. Analizando cómo se han desarrollado las luchas y la organización de los pueblos a lo largo de la historia en general, y la lucha y la organización del pueblo argentino en particular.
Pero a su vez, la herramienta política no sólo se aboca al desarrollo de organización popular, es decir a crear poder desde las potencialidades diversas que existen en nuestra sociedad, sino también se aboca a disputar la conducción el estado. Dado que el Estado entre otras cosas, está constituido por los espacios de poder en decisión institucional que involucran la vida toda de la sociedad. No se puede construir organización popular sin disputar y conducir el estado. Dado que allí se toman las decisiones políticas que nos afectarán a todos los que vivimos en este suelo.
Por lo tanto, para la Cooke, en cuanto proyecto político, el objetivo de disputar la conducción del Estado está integrado al objetivo de construir poder popular y viceversa, es decir, forman parte de una misma estrategia de poder. El poder se construye y se disputa desde nosotros mismos y las potencialidades del pueblo del cual formamos parte, tanto en el territorio como en las instituciones del mismo. O mejor dicho: el Estado también es un territorio social, donde se construye poder, y se disputa poder.
Disputar la conducción del Estado.
El estado para nosotros es algo mucho más amplio y complejo que un gobierno y una voluntad política de quien lo conduce. El estado en primer lugar es un conjunto de instituciones: el parlamento, el ejecutivo, las fuerzas de seguridad, el sistema educativo-cultural, y el sistema de salud. Pero no sólo son instituciones. También son las ideas que organizan esas instituciones: Los símbolos, la cultura, y el sentido común que dominan la vida general de la sociedad. Y no sólo son las ideas y las instituciones, también son las relaciones de fuerzas que hacen que determinados sectores y clases sociales hagan usufructo de dichas instituciones, y los recursos de las mismas, e impongan sus ideas, y su visión del mundo a través de ellas.
Por lo tanto el estado es: la expresión ideológica – institucional de las correlaciones de fuerza de una sociedad. Y para nosotros, las dos fuerzas fundamentales que pugnan y dividen la sociedad son: los trabajadores, es decir los productores de la riqueza; y los dueños del trabajo y de aquello que producen los trabajadores, es decir: la clase capitalista. Como decía Juan Perón: “los que trabajan y los que viven de los que trabajan”. El campo popular fundamentalmente a través de su propia organización política desarrolla la fuerza necesaria para disputar sobre los recursos que impacten sobre la mejora de sus condiciones de vida. Y esa disputa se expresa en el Estado y en el acceso a sus instituciones, en el sentido ideológico de las mismas, y en las capacidades técnicas y políticas que tengamos como trabajadores para llevarlas adelante.
Por lo tanto, dependiendo del momento de las correlaciones de fuerza en una sociedad dada, el Estado o será cáscara institucional para promover leyes que beneficien a las grandes corporaciones y grupos económicos, o será el instrumento para enfrentarlas hasta las últimas consecuencias. Al primer momento lo llamamos etapa de repliegue popular o resistencia; al segundo momento lo llamamos etapa de ofensiva popular o revolucionaria. Pero a su vez, en aquellos momentos de la historia en donde las relaciones de fuerzas entre el campo popular y los grupos económicos están en equilibrio, donde ninguno de los dos polos en disputa se impone plenamente sobre el otro, al Estado lo denominamos “Estado en Disputa”.
Revindicar el Peronismo
Nosotros somos peronistas. Porque revindicamos una tradición de lucha que expresa una experiencia histórica fundamental para nuestro país. La experiencia que resume el mayor punto alcanzado por la conciencia política de la clase trabajadora argentina. En el marco del proceso más profundo de organización popular que nuestro país haya conocido, construyendo un Estado que expresaba una correlación de fuerzas progresivamente favorable a los trabajadores. Es decir, un Estado de ofensiva popular que nos permitió 9 años de: justicia social, soberanía, independencia económica, unidad latinoamericana, y felicidad de las mayorías.
Podemos decir que la presencia de sectores políticamente reaccionarios dentro del peronismo ha sido un polo negativo, de retraso, para la liberación nacional y social de Argentina. Lo mismo ha sucedido con otros grupos, que pretendieron imponerse fundados en una exacerbada carga ideológica sin correspondencia con el desarrollo real de la organización y de las capacidades del movimiento popular. Pero aún así, dentro del Peronismo, coexistieron diversas corrientes políticas que supieron sintetizar las formas organizativas, metodológicas e ideológicas más desarrolladas de la militancia local, esa experiencia se llamó peronismo revolucionario. Fue éste sector político en el país el que supo enfrentar realmente a los grupos retardatarios del propio proceso que el peronismo engendró. Donde John William Cooke y su compañera Alicia Eguren fueron las figuras más representativas en términos de articulación política y teórica.
Revisar la experiencia del peronismo es una materia prima constante. Es el antecedente inmediato, generacional, de conquista de un país justo, libre y soberano. En donde todos aquellos que buscamos una vida mejor en una argentina más justa buscamos reconocernos, para aprender de los errores, y de las dificultades que atraviesa toda construcción política que busca transformar su realidad. La reelaboración de la historia en base a revisar críticamente las contradicciones, logros y derrotas que atravesó la militancia revolucionaria argentina es para La Cooke un punto de partida ineludible.
Ser Kirchneristas.
Somos kirchneristas por que desde el 2003 nuestro país inicia un proceso de transformaciones que son el piso fundamental para todo proceso de profundización revolucionaria. En Néstor y Cristina se sintetiza las posibilidades reales, en el actual estado organizativo del pueblo, de alcanzar conquistas y derechos fundamentales, que fueron pisoteados durante décadas; expresando políticamente en un frente de recomposición nacional, a todos los sectores que fuimos sometidos en el neoliberalismo. Por eso, distintas generaciones nacimos o renacimos políticamente fogueados en todas las batallas que dimos estos años por un país mas justo, libre y mas soberano: Encarcelar a los militares y civiles responsables del genocidio de nuestros compañeros y de la derrota nacional; construir un bloque de poder regional latinoamericano, enfrentar a las corporaciones de la patronal terrateniente; enfrentar al mayor grupo multimediático para disputarle la visión política dominante; enfrentar a la Iglesia católica y su política reaccionaria; enfrentar a los grupos financieros y renegociar con soberanía la deuda externa; nacionalizar recursos que estaban en manos del capital más concentrado, ganando en soberanía. Todas estas conquistas han sido puntos fundamentales para construirnos como militantes, para sumar cada vez más compañeros, para acumular en fuerzas desde el campo popular recuperando la posibilidad efectiva de transformar la realidad de nuestro país y de América latina. Ahora bien, eso no nos hace confundir en falsos triunfalismos. Todavía hay mucho por avanzar en los niveles de organización política. Dado que las secuelas de la derrota, luego 30 años de dominación neoliberal, hacen que las relaciones de fuerzas de la sociedad argentina estén aún en una etapa de equilibrio inestable, y con un <<Estado>> aún en disputa. Y por eso somos Kirchneristas, porque nos comprometemos en construir un sentido crítico de la política que desarrollamos, como premisa para transformar, para ir más allá de lo que “se debe”, para transgredir las procedimientos instituidos de la política liberal. Eso es en lo fundamental, lo que sentimos y creemos, que Néstor nos legó. Para defender todo lo conquistado. Para profundizar el modelo contra todas las injusticias que aún siguen en pie.
“Los poderosos no necesitan de la política porque ya tienen el poder, ya sea a través del dinero, de las armas, de las influencias o de las corporaciones. El pueblo sí necesita de la política porque es la única manera que tiene para construir poder y cambiar las cosas.”
Germán Abdala
“Tenemos que volver a reconstruir el espacio de los militantes, de los cuadros, tenemos que volver a valorar la política. No queremos que se repita la mecánica casi empresaria de la política que tiende a acomodarse de los amigos y de los compañeros para utilizarlos en cuestiones electorales. No queremos tropas “disciplinadas” que a todo digan “si”. Queremos tener compañeros y compañeras que piensen, que nos digan la verdad, que tengan capacidad transgresora, que nos ayuden a equivocarnos lo menos posible. No queremos más la práctica del culto al individualismo, a la personalidad y a la teoría del jefe. Esas teorías que tanto daño le han hecho a la política. Queremos que los locales políticos no sean locales de “trenzas” donde nos juntemos solo a tomar unos vinos o a comer asados. Queremos que sean lugares de meditación, de formación, de conciencia cívica, que tiendan a consolidar una Argentina diferente. Queremos que definitivamente se termine la idea de la clandestinidad de la política Queridos compañeros y amigos: Tenemos que volver a recuperar las ansias de la participación, pero nosotros mismos debemos hacernos la autocrítica y entender que la política no puede ser una herramienta para buscar el beneficio personal. Si los militantes y los dirigentes políticos entienden que tienen que ser los que den el primer ejemplo, les puedo asegurar queridos amigos y amigas, compañeras y compañeros, que estaremos dando un salto cualitativo. Esto es tremendamente importante, tenemos que dar ese ejemplo y evitar las tentaciones.”
Néstor
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