La nomofobia, la ciberhipocondría y la adicción a Internet, entre otras, son catalogadas como las nuevas patologías de la era digital. Pero los especialistas dicen que todo tiene que ver con cómo cada uno se relaciona con la tecnología.
Cuando el uso excesivo de Internet impide desarrollar la rutina, se considera "adicción".
El nivel de la batería del teléfono es bajísimo y el cargador no está a la mano. Queda poco tiempo para ver el chat, revisar Twitter o leer los mails. Finalmente, el teléfono se apaga y la ansiedad por estar sin el smartphone es incontrolable.
A este fenómeno se le ha llamado nomofobia, o el miedo a quedarse sin celular, olvidarlo o estar sin señal. Es uno de los trastornos psicológicos ligados a internet y la tecnología que enumeró la consultora estadounidense Tech Hive como uno los más populares entre los cibernautas y que ellos se autodiagnostican. En la lista también está la adicción a internet, a los videojuegos, la "depresión de Facebook", el "síndrome de la vibración fantasma", la "ciberhipocondría" y "efecto Google".
"Son nombres distintos para un mismo fenómeno. Lo central es la relación que establecemos con la tecnología, que puede ser patológica", dice Elías Arab, psiquiatra del Centro de Adolescentes de la Clínica Las Condes (Chile).
Y agrega: "Es este tipo de relación la que produciría síntomas como la intolerancia a estar sin conexión o sin celular. Las personas hiperconectadas se hacen dependientes y sienten cierto nivel de angustia hasta volver a conectarse".
La última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), editado en mayo por la Asociación Americana de Psiquiatría, no considera la adicción a internet como una patología.
Al diván.
Pero, generalmente, cuando los psicólogos ven que el uso excesivo de internet impide desarrollar correctamente una rutina, sí lo consideran una adicción. "Sobre todo porque las conductas adictivas tienen estructuras similares. Y si alguien es incapaz de hacer su vida normal por estar usando internet puede considerarse una conducta adictiva", comenta Mónica Peña, académica de la Facultad de Psicología UDP.
En uno de los anexos del diagnóstico hecho por la Asociación Americana de Psiquiatría sí se considera la adicción a los videojuegos. Sin embargo, el organismo apunta: "Se necesita más investigación y experiencia clínica antes de ser incluida como un trastorno formal".
"Hemos visto cómo este comportamiento adictivo genera enormes dificultades. Si son niños, se relaciona el uso intensivo de videojuegos a sus bajas notas y una disfunción familiar", señala Arab.
Otro de los trastornos que han identificado los usuarios es el "síndrome de la vibración fantasma".
Según el psicólogo estadounidense Larry Rosen, el 70% de las personas que se definen como usuarios intensivos del teléfono, admiten haber experimentado una vibración "fantasma" en el bolsillo.
Atribuyen esta vibración a un mensaje, una notificación de las redes sociales o llamadas, pero todo es imaginario. Esto sería un mecanismo de respuesta automática del cerebro. "Siempre hemos sentido como un hormigueo, solo que ahora lo asociamos al teléfono", explica el psicólogo en su libro "iDisorder".
Facebook y Google.
La "depresión de Facebook" se refiere a cuando las personas ven afectado su estado de ánimo negativamente al comparar sus vidas con las del resto o cuando tienen un exceso de relaciones sociales en Facebook, pero no en la vida real. "Son personas que tienen una personalidad frágil, sustentada en las redes sociales. Son impulsivas, depresivas y con bajo autocontrol", apunta Arab.
La ansiedad que produce el darse cuenta de que uno no fue invitado al evento del momento o que otras personas están en un mejor lugar ha sido llamada FOMO, sigla que significa "Fear of missing out", lo que quiere decir "miedo a perderse lo que está pasando"
El "efecto Google", por su parte, fue identificado por científicos de Harvard, en un estudio publicado en la revista Science, como la tendencia del cerebro humano a retener menos información porque la persona sabe que la respuesta a cualquier pregunta está a una búsqueda en Google de distancia.
En algún lugar de nuestra mente se piensa "yo no tengo que memorizar esto porque puedo encontrarlo en Google más tarde".
Finalmente, la "ciberhipocondría" es creer que se tiene una enfermedad solo por descubrir que sus síntomas son parecidos a los que aparecen en internet. También se da con gente que teme el peor diagnóstico médico después de consultar la red.
"Patologías" tecnológicas
Nomofobia
La palabra viene del inglés "no mobile", que quiere decir sin móvil o celular. Consiste en el miedo irracional a salir a la calle sin celular, olvidarlo, perderlo, que se descargue la batería o estar en una zona sin cobertura.
Fantasma
Ocurre con personas que creen que el celular le vibró o sonó, cuando nunca aconteció. Según la BBC el 80% de los usuarios de celulares lo ha experimentado en alguna oportunidad.
La llamada "depresión" en esta red social ocurre con usuarios que, en general, pasan mucho tiempo conectados. También ocurre con muchos usuarios ven afectado su estado de ánimo cuando comparan su vida con la de otros usuarios, o cuando tienen una exitosa vida social en internet pero no en la vida real.
Efecto Google
Un estudio de la Universidad de Harvard, Columbia y Wisconsin aseguró que el acceso ilimitado a la información ha hecho que nuestro cerebro tenga menos capacidad para retenerla. Esto generó la idea en el usuario de que, al poder acceder a cualquier tipo de información, no está obligado a memorizarla.
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