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Los cambios físicos más asombrosos del cine

Info1/28/2014



Cuestión de kilos: los cambios físicos más asombrosos del cine

No todos se atreven, pero cuando lo hacen, definitivamente sorprenden. Los sacrificios a los que a veces se someten los actores, logran poner a prueba realmente lo que ellos están dispuestos a hacer por sus carreras, ya sea subiendo de peso, bajando de peso, afeándose, cortándose el pelo, etc.

Hay unos más jugados que otro, y de eso se trata esta lista.





Matthew McConaughey («Dallas Buyers Club»)


McConaughey, en plena forma para «Magic Mike»; demacrado en «Dallas Buyers Club»

Matthew McConaughey perdió 20 kilos para interpretar a un enfermo de sida en Dallas Buyers Club. Desde entonces, está irreconocible: demacrado, consumido, él que nos tenía acostumbrados a un físico cincelado en el gimnasio (véase Magic Mike ). Pero ese cambio radical puede abrirle la puerta al mayor éxito de su vida: el que supondría llevarse el Oscar al mejor actor. Es el gran favorito en todas las quinielas, después de ser galardonado en prácticamente todos los premios habidos y por haber. Lo que perdió en la báscula puede ganarlo en la posteridad.



Christian Bale («El maquinista», «La gran estafa», «Batman»)


Los cambios de look de Bale: de «El maquinista» a «Batman», pasando por «La gran estafa americana»

Es el rey de las transformaciones físicas. Un actor capaz de moldear su cuerpo como si fuera plastilina: ahora delgado, ahora musculoso, ahora gordo. Christian Bale se sumerge en sus papeles hasta las últimas consecuencias. Para El maquinista llegó a adelgazar casi 30 kilos: solo comía una lata de atún y una manzana al día. Su aspecto era esquelético. Con 55 kilos no podía encarnar a Batman, su siguiente rol, de modo que se puso manos a la obra y subió hasta rozar los 100 a base de puro músculo. Hubo un momento en que no cabía en el traje y hubo de perde otros 10. En The fighter volvió a adelgazar de forma considerable. Su última hazaña: engordar otros 20 para lucir «tripa» en La gran estafa americana.




Robert De Niro («Toro salvaje»)


Físicos contrapuestos en una misma película

Robert De Niro firma en Toro salvaje una de las mejores interpretaciones de su carrera en el papel del boxeador Jake La Motta. Pero el Oscar con el que fue galardonada su interpretación vino, de alguna manera, a premiar también su increíble doble transformación física. Para resultar convincente sobre un cuadrilátero, De Niro se sometió a un entrenamiento exhaustivo. El trabajo opuesto al que le obligó el tramo final de la cinta, donde La Motta, ya retirado del ring, se gana la vida sobre los escenarios y evidencia los efectos de una vida descontrolada. Casi 30 kilos ganó el actor italoamericano para simbolizar la degeneración a todos los niveles de su personaje.



Charlize Theron («Monster»)


Irreconocible en «Monster», impecable en la alfombra roja

Charlize Theron también cantó victoria, o lo que es lo mismo, Oscar, por su papel en Monster , donde aparece absolutamente irreconocible. Ella, una de las mujeres más bellas de Hollywood, aceptó subir una docena de kilos; el resto, lo hicieron el maquillaje y, por supuesto, su interpretación, basada en una persona real, de una prostituta que se convierte en asesina en serie. A la Academia no le pasó desapercibido el arriesgado salto de Theron, dispuesta a dar un volantazo en su carrera y apostar fuerte por una película dura y compleja. A la vista del resultado, valió la pena.



Edward Norton («American History X»)


De niño bueno a violento neonazi pasando por el gimnasio

Cabeza rapada, bigote y perilla, esvásticada en el pecho (entre otros tatuajes)... Pero, sobre todo, más de 13 kilos extra de músculo en el cuerpo de Edward Norton, hasta entonces poseedor de un físico más bien discreto, para American History X . Así se transformó un actor que, hasta entonces, se había caracterizdo por una imagen muy diferente, más próxima al chico bueno (aunque con truco) de Las dos caras de la verdad . Norton fue candidato al Oscar. Y con justicia: su conversión en un neonazi resultaba tan convincente como aterradora. Y su nuevo físico jugaba un papel nada menor.



Renée Zellweger («El diario de Bridget Jones»)


Zellweger engordó más de 10 kilos para la adaptación del best-seller

Todo un fenómeno de ventas, estaba cantado que El diario de Bridget Jones acabaría convirtiéndose en una película, como así fue. Para encarnar a la protagonista, una mujer cualquiera, que se enfrenta a los dilemas del día en día, entre otros el de cómo perder peso, la elegida fue Renée Zellweger. El papel vino con una exigencia añadida: engordar para resultar creíble como Bridget, siempre atribulada por la balanza pero dispuesta a consumir helado. Zellweger subió más de 10 kilos y repitió operación para la secuela del film. Desde entonces, ha vuelto a su habitual imagen, mucho más delgada.




Sylvester Stallone («Copland»)


Stallone, siempre en magnífica forma física, se «abandonó» para «Copland»

Más allá de los casi 20 kilos que ganó, y que le permitieron lucir una generosa panza, a Sylvester Stallone habrá que reconocerle el mérito de haber renunciado a su trabajadísimo físico para encarnar a un agente más bien limitado y al que sus colegas respetan poco en un pueblo habitado por policías. Stallone no flexiona músculos ni luce torso en Copland . Todo lo contrario. Es un tipo del montón, y ahí el físico contribuye en gran medida a que resulte creíble en el papel.



Tom Hanks («Náufrago»)


Solo en una isla desierta, el personaje de Hanks pierde kilos drásticamente

Tom Hanks rozó su tercer Oscar por Náufrago, la odisea de un hombre que termina en una isla desierta, tras sufrir un accidente, y debe, primero, aprender a sobrevivir; y, más tarde, pergeñar la forma de regresar a la civilización. Para Hanks, el trabajo fue doble a la hora de lograr que su personaje resultara creíble a lo largo del proceso. Primero se «dejó» (nada de dieta ni ejercicio) hasta adquirir el aspecto de tipo del montón. Rodadas esas escenas, durante un año (la película estuvo parada) se sometió a un régimen estricto que le permitió pasar de los más de 100 kilos que había llegado a pesar a los menos de 80 con los que terminó. De paso, dejó de cortarse el pelo y afeitarse. Y sí, el aspecto de náufrago era impecable. El contratiempo: esta y otras oscilaciones en su peso le han llevado a padecer diabetes.



Russell Crowe («Red de mentiras»)


El aspecto de Crowe en «Red de mentiras» tiene más bien poco de gladiador

116 kilos marcaba la balanza cuando Russell Crowe decidió que había ganado el peso suficiente para la película Red de mentiras, dirigida por Ridley Scott. Actor y director juzgaron adecuado que ofreciera una imagen voluminosa para encarnar a un empleado de la CIA. Tal vez una indirecta de los riesgos de pasar horas tras una mesa en una oficina. Una imagen que contrastaba poderosamente con la que Crowe había lucido en películas como Gladiator o L. A. Confidential, donde si algo destacaba de su anatomía eran sus músculos. Crowe ha repetido imagen descuidada en otros filmes como American Gangster o La sombra del poder.



Jared Leto («Chapter 27»)



Leto en «Chapter 27» y en una alfombra roja de la temporada de premios

Otro actor que engordó para un papel y dejó al mundo con la boca abierta. El tradicionalmente livano Jared Leto subió 30 kilos su peso para encarnar a Mark David Chapman, el asesino de John Lennon. La comidilla tras la trastienda de la película en cuestión, Chapter 27, es que Leto, en ocasiones, necesitaba moverse en silla de ruedas ante un desfase de volumen tan considerable. Todo sea por dar veracidad al papel, pensará Leto, quien en Dallas Buyers Club, a imagen y semejanza de McConaughey, emprendió el camino opuesto, adelgazando casi 14 kilos.



Matt Damon («El informante»)


De Bourne a «El informante», kilos mediante

Matt Damon siempre ha estado muy en forma. Incluso antes de involucrarse en películas como las de la saga Bourne, donde, dado su personaje, un desmemoriado agente secreto, toda una máquina de matar, la exigencia física era máxima. Nada que ver con El soplón, cinta de Steven Soderbergh donde encarna al vicepresidente de una compañía que acaba colaborando con el FBI para destapar los manejos de la empresa. Casi 15 kilos engordó Damon, quien se empleó tan a fondo como siempre, pero en este caso a base de hamburguesas, pizza y cerveza. Y aseguró haberse divertido mucho en el proceso.



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