Acusado de "corrupto" y "mafioso" lleva 5 años al frente de la salud
Alfredo Silva, señalado por todos los partidos, seguirá siendo director al menos un año y medio más
©
La lista de acusaciones que ha rodeado a Alfredo Silva desde que fue designado por el PIT-CNT en agosto de 2008 como director de ASSE, es variada. Algunas quedaron en el Parlamento, otras llegaron a la Justicia. Hay denuncias de corrupción, acoso laboral, autoritarismo, doble función. Lo criticaron representantes del Partido Nacional, del Partido Colorado y del Frente Amplio. Nada de eso se comprobó en los estrados y el enfermero sindicalista sigue ocupando una silla en el directorio de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) y seguirá haciéndolo al menos durante un año y medio más.
Es que en el gobierno no han encontrado la forma de sacar del cargo a quien muchos han identificado como responsable de buena parte de los problemas del prestador de salud estatal.
El primer intento fue en setiembre de 2012. Silva había participado de una manifestación de su gremio madre, la Federación de Funcionarios de Salud Pública, justo en el Edificio Libertad, donde funciona ASSE. Su rol de sindicalista primó frente a su cargo de director. Días después el Consejo de Ministros discutió el tema y criticó duramente a Silva. El ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, llegó a tildarlo de “mafioso”.
El presidente José Mujica encomendó al entonces secretario de presidencia, Alberto Breccia, las consultas jurídicas para destituirlo. Breccia concluyó que Mujica podía pedir el cese, como el de cualquier otro director de un servicio descentralizado. Al final quedó solo en intenciones.
En julio de 2013, el senador colorado Alfredo Solari solicitó una comisión investigadora para profundizar en distintas “irregularidades” en ASSE. Entre estas varias tenían por protagonista a Silva.
La investigadora no se aprobó, pero tras el debate sobre el sindicalista de ASSE, los legisladores oficialistas reconocieron que el gobierno estaba en falta al no haber reglamentado la forma en que se eligen los representantes sociales en el directorio del organismo. El senador Ernesto Agazzi se comprometió a retomar ese tema y se creó una comisión legislativa para trabajar en ello.
Al poco tiempo, el Senado introdujo una modificación a la ley que creó ASSE como servicio descentralizado: le impuso un plazo al Ministerio de Salud Pública para reglamentar las elecciones.
El tercer intento de sacarlo del cargo era esta elección, promovida por el Parlamento para renovar al director de los trabajadores y el de los usuarios.
Ahora que el gobierno decidió no avanzar en la reglamentación como lo ordenó el Parlamento –y así incumplir nuevamente con una ley– Silva se asgura al menos un año y medio más.
Archivo de acusaciones
Sobrefacturación
La empresa de limpieza, Buena Estrella, cobró entre dos y tres millones de pesos por horas no trabajadas. El Tribunal de Cuentas de la República consideró irregular la contratación de la empresa. Aunque aún no fue probado por la Justicia, se acusó a Alfredo Silva de haber participado del asesoramiento de la empresa. El asunto está en delitos complejos.
Corrupción
El senador blanco Luis Alberto Heber dijo en el Parlamento en 2011, durante una interpelación al entonces ministro de Salud, Jorge Venegas, que Silva favoreció el contrato de Nueva Estriella en cuatro hospitales. Mostró documentos de esos cotnratos que, según el legislador, de muestran que hubo “arreglo, acomodo y corrupción”, según el presidente del directorio blanco.
Los autos
El senador colorado, Alfredo Solari acusó a Silva de haber gastado $ 2.261.790 en alquiler de autos durante 18 meses, cifra que equivale a 16 autos Corsa de US$ 16.000 cada uno, y de hacer un uso irregular de ellos. La denuncia fue presentada en julio del año pasado.
Abuso de funciones
En julio del 2013 se solicitó por parte de solari además la investigión de seis denuncias en las que Silva está involucrado, que incluyen acoso laboral, destrato y presecución a otros funcionarios.
Poder
“El poder de Alfredo Silva es inaudito. Decide quien trabaja y quién no, a quién se le hace un sumario y a quién no ¿pero en qué país estamos? ¿cuáles son los límites?”, preguntó el senador blanco Carlos Moreira en el Senado en octubre de 2010 durante una interpelación.