Para enojarse con los medios, para criticar al que compró dólares, para jugar penosamente con palabras en inglés la Presidenta siempre encuentra tiempo y lugar. Para solidarizarse con las familias de los bomberos, no.
Una constante de los Kirchner es desaparecer y ocultarse ante cualquier desgracia, y hacer un show mediático cuando les resulta posible anunciar algo positivo. Cuando la tragedia de Cromañon se escondieron 9 días en sus modestas residencias del sur y solo aparecieron cuando quedó claro que podían descabezar a Ibarra. Algo similar ocurrió con las inundaciones y los dos accidentes del FF.CC. Sarmiento.
Cristina, en el fondo, no hace más que ser fiel a sí misma: en la mayoría de las grandes tragedias de los últimos años estuvo ausente. No hace falta recordar hubo que esperar casi una semana para que hablara de la tragedia de Once, o el más reciente baile cuando todavía muchas familias contaban sus muertos en la ola de saqueos de diciembre pasado.
A 24 horas de la tragedia, Cristina Kirchner hasta ahora no sólo no habló del tema, sino que ni siquiera le dedicó una frase en 140 caracteres a los 9 muertos desde su cuenta @cfkargentina. Decretó duelo por dos días, por l obligación del trámite administrativo. Desde estar cerca, de acompañar, de solidarizarse, nada. En las redes sociales tuvo tiempo, eso sí, para llamar a una chica que se había quejado en Facebook por el alza de los precios. Sus prioridades por estos días.
No es Twitter el lugar más indicado para hacer que un presidente elija cómo comunicarse con la gente, o en todo caso no debería ser el único. Pero la propia Cristina eligió esa red social para decir lo que quiere decir, desde mostrar la tapa de un diario, una foto con su perro nuevo (que ni siquera es de ella), al enojo con un medio o una anécdota de viaje. Y por eso su ausencia en hechos así resulta tan llamativa.
Acá hasta era más simple: mientras decenas de vecinos conmovidos despedían con aplausos los restos de los bomberos muertos en Barracas, ella, de nuevo, brillaba por su ausencia.
Esto es hoy el Poder Ejecutivo en Argentna.
Una constante de los Kirchner es desaparecer y ocultarse ante cualquier desgracia, y hacer un show mediático cuando les resulta posible anunciar algo positivo. Cuando la tragedia de Cromañon se escondieron 9 días en sus modestas residencias del sur y solo aparecieron cuando quedó claro que podían descabezar a Ibarra. Algo similar ocurrió con las inundaciones y los dos accidentes del FF.CC. Sarmiento.
Cristina, en el fondo, no hace más que ser fiel a sí misma: en la mayoría de las grandes tragedias de los últimos años estuvo ausente. No hace falta recordar hubo que esperar casi una semana para que hablara de la tragedia de Once, o el más reciente baile cuando todavía muchas familias contaban sus muertos en la ola de saqueos de diciembre pasado.
A 24 horas de la tragedia, Cristina Kirchner hasta ahora no sólo no habló del tema, sino que ni siquiera le dedicó una frase en 140 caracteres a los 9 muertos desde su cuenta @cfkargentina. Decretó duelo por dos días, por l obligación del trámite administrativo. Desde estar cerca, de acompañar, de solidarizarse, nada. En las redes sociales tuvo tiempo, eso sí, para llamar a una chica que se había quejado en Facebook por el alza de los precios. Sus prioridades por estos días.
No es Twitter el lugar más indicado para hacer que un presidente elija cómo comunicarse con la gente, o en todo caso no debería ser el único. Pero la propia Cristina eligió esa red social para decir lo que quiere decir, desde mostrar la tapa de un diario, una foto con su perro nuevo (que ni siquera es de ella), al enojo con un medio o una anécdota de viaje. Y por eso su ausencia en hechos así resulta tan llamativa.
Acá hasta era más simple: mientras decenas de vecinos conmovidos despedían con aplausos los restos de los bomberos muertos en Barracas, ella, de nuevo, brillaba por su ausencia.
Esto es hoy el Poder Ejecutivo en Argentna.