El cuento de Navidad del albino negro que llegó en patera
Hay historias que vuelven a uno como cuentos. Y hay quienes creen que la Navidad no trae cuentos sino pesares. Pero a veces eso se tuerce como las ramas de un árbol que buscan el sol. Y en ese camino, hallan la luz como un destino. Abdul --o Moszi Abdala o Abdoulaye...--, 27 años, me mira a los ojos con esos ojos azul cielo despigmentados que hace cuatro años conmovieron a España. Él, que era una sombra nívea entre un grupo de sobrevivientes a un océano, al Atlántico. Llegó en una patera escapando del horrendo destino que tienen los que nacen como él, sin melanina en la piel en África. Lo había buscado por todos lares. Por años. Hasta que, por fin, el reencuentro. En mi ciudad adoptiva, la suya también. En Madrid. Es el primer negro albino que logra el asilo en España por su color de piel. Es él.
Hay historias que vuelven a uno como cuentos. Y hay quienes creen que la Navidad no trae cuentos sino pesares. Pero a veces eso se tuerce como las ramas de un árbol que buscan el sol. Y en ese camino, hallan la luz como un destino. Abdul --o Moszi Abdala o Abdoulaye...--, 27 años, me mira a los ojos con esos ojos azul cielo despigmentados que hace cuatro años conmovieron a España. Él, que era una sombra nívea entre un grupo de sobrevivientes a un océano, al Atlántico. Llegó en una patera escapando del horrendo destino que tienen los que nacen como él, sin melanina en la piel en África. Lo había buscado por todos lares. Por años. Hasta que, por fin, el reencuentro. En mi ciudad adoptiva, la suya también. En Madrid. Es el primer negro albino que logra el asilo en España por su color de piel. Es él.