LO QUE UD. DEBE SABER SOBRE EL HOMOSEXUALISMO
Introducción
Una de las mayores amenazas que se ciernen sobre los EE.UU. (e
inclusive sobre los países hispanos por su cercanía con esta nación),
es el avance del homosexualismo, es decir, de la promoción de las
prácticas homosexuales y de su aceptación pública.
El propósito de este folleto no es el de suscitar el odio contra las personas que sufren
de inclinaciones homosexuales (u homo-sexualidad), ni siquiera contra
los mismos activistas homosexuales; sino de alertar al público sobre la
campaña en pro del homosexualismo que agresivos grupos de
homosexuales y lesbianas están llevando a cabo en nuestra sociedad
hoy en día.
Nuestras familias y nuestros hijos se encuentran en
peligro ante este ataque, de ahí la importancia de informarnos.
Los homosexuales: ¿Nacen o se hacen?
Uno de los argumentos que utilizan los activistas homosexuales es
el de alegar que la inclinación homosexual es algo innato y que, por lo
tanto, la actividad homosexual es un "derecho humano" que la
sociedad debe respetar.
Sin embargo, los estudios realizados en
torno al tema no demuestran que la homosexualidad tenga un origen
genético, hormonal, neurológico o cerebral. A lo sumo, las
conclusiones de los poquísimos estudios que alegan tales causas se
apoyan sobre evidencias muy débiles.
En 1992 se llevó a cabo un estudio sobre la homosexualidad, fruto
de más de 30 horas de investigación. En dicha investigación, llevada a
cabo por computadoras, se estudiaron más de 3,400 artículos
publicados desde 1975 hasta ese año en búsqueda de las causas
biológicas, genéticas y hormonales de la homosexualidad.
Solamente
en dos de esos artículos, ambos muy especulativos, se intentaba
identificar la causa de la homosexualidad como algo de índole
genético, biológico, hormonal o neurológico.
En 1991 el Dr. Simon Le Vay, homosexual declarado, publicó un
estudio en la revista Science en el cual mostraba diferencias en los
cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales. Sin embargo,
dicho estudio adolecía de ciertos fallos importantes.
En primer lugar, Le Vay utilizó solamente 41 cadáveres en su estudio, una muestra
muy pequeña para una investigación científica de esta índole.
En
segundo lugar, todos los homosexuales del grupo estudiado habían
muerto de SIDA o de complicaciones relacionadas con esta
enfermedad, la cual puede afectar el tejido cerebral. Más aún, Le Vay
no estaba seguro si el resto del grupo era de verdad heterosexual,
sino que asumía que lo era.
El estudio de Le Vay mostró tan poca seriedad científica que hasta algunos activistas homosexuales lo han criticado. Sin embargo, los medios de comunicación le hicieron una
gran propaganda.
Hay otros estudios recientes que también alegan una supuesta
conexión entre el homosexualismo y la estructura cerebral.
Sin
embargo, en uno de ellos, realizado por los doctores Allen y Gorski de
la Universidad de California en los Angeles, se admitió que un
porcentaje significativo de los cerebros analizados pertenecían a
víctimas de SIDA, enfermedad que puede afectar el tejido cerebral.
En relación a otro estudio parecido, "algunos investigadores
advirtieron que se conoce tan poco sobre el funcionamiento del
cerebro de los animales más desarrollados, que asignar una función o
un significado a ligeras discrepancias en características anatómicas
es una simplificación extrema."
Otra investigación reciente, conducida por los científicos, Bailey y
Pillard, intentó mostrar el origen genético del homosexualismo por
medio del estudio de mellizos homosexuales. Pero como ha señalado
Ann Fausto Stirling, bióloga de Brown University: "Para que estudios
como éste tengan sentido, habría que estudiar a mellizos que han sido
criados aparte. Se trata de una mala interpretación genética."
Es
obvio que los mellizos que son criados en el mismo hogar pueden
tener las mismas experiencias familiares y ambientales y no sólo los
mismos genes.
Más recientemente aún, la revista Time publicó un artículo sobre un
estudio publicado en la revista Science, en el cual se alega que el
origen de la homosexualidad se encuentra en el cromosoma X (el
cromosoma proveniente de la madre).
Los investigadores estudiaron
40 parejas de hermanos homosexuales y encontraron que 33 de ellas
compartían 5 diferentes trozos de material genético agrupados
alrededor de un área particular del cromosoma X. Pero, en el mismo
artículo se admite que, antes que las conclusiones sean aceptadas
como definitivas, se necesita repetir este tipo de investigación.
Además, el mismo artículo señala que los investigadores admiten que
su "descubrimiento" no puede explicar otros tipos de homosexualidad
masculina que existen.
Por último, dichos investigadores también
admiten que, en los casos estudiados por ellos, el material genético
en cuestión puede simplemente estar asociado a la homosexualidad
en vez de ser su causa directa.
Los bien conocidos terapeutas, Masters y Johnson, afirmaron en su
libro Human Sexuality (Sexualidad humana pp. 319-320), que "la
teoría genética de la homosexualidad ha sido en general descartada
hoy en día" y que "a pesar del interés en posibles mecanismos
hormonales en el origen de la homosexualidad, ningún científico serio
hoy sugiere que pueda existir una simple relación de causa y efecto."
Sin embargo, gran parte de la comunidad científica se ha
convertido en aliada de los homosexuales militantes, hasta el punto de
que la Asociación de Psicología del Estado de Washington ha llegado
a oponerse a la terapia que busca cambiar la orientación homosexual
en heterosexual.
Esta asociación alega, aún habiendo pruebas de lo
contrario, que no hay evidencia de que la orientación homosexual
se pueda cambiar aunque fuese deseable hacerlo, y se opone a tal
terapia de conversión porque "refuerza el negativismo social hacia la
homosexualidad."
Esta desafortunada claudicación de una parte de
la comunidad científica ante la presión política pro homosexual no es
nueva. Ya en 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría había
retirado la homosexualidad de la lista de los desórdenes mentales
bajo la presión de grupos homosexuales, aunque no llegó a decir que
era normal, como la heterosexualidad.
En conclusión, la evidencia científica no ha demostrado que la
homosexualidad sea el resultado directo de causas biológicas,
genéticas o neuro hormonales. Lo más que se puede decir es que
pudiera existir alguna base genética, hormonal, neurológica o cerebral
para la homosexualidad.
Esta pudiera inclinar a unas personas más
que a otras al homosexualismo, pero no obligarlas a practicarlo. Los
estudios contemporáneos han mostrado que el alcoholismo puede
tener una base orgánica que predispone a unas personas más que a
otras a ese problema.
Sin embargo, sabemos que las personas
afectadas son libres de buscar ayuda y curarse. John Schlafly, al
reconocer que era homosexual, declaró que "la inclinación
no es algo que la persona escoge, pero todos sí
tenemos la opción de qué hacer con respecto a tal inclinación."
Además, suponiendo que hubiese alguna base genética, biológica u
hormonal en la inclinación o comportamiento homosexual, eso no
justifica un comportamiento que, como veremos a continuación, es de
por sí dañino para el ser humano y para la sociedad.
Consecuencias médicas del comportamiento homosexual
Una de las maneras de percibir la maldad intrínseca de un tipo de
comportamiento es constatando las consecuencias negativas que
dicho comportamiento tiene para la salud mental o física.
Casi siempre
un comportamiento inherentemente malo tiene consecuencias
negativas, debido a su desviación del uso correcto de las funciones
naturales. Tal es el caso del homosexualismo.
Lo que hemos acabado de afirmar se demuestra obervando las
consecuencias de las relaciones sexuales anales, las cuales son
típicas del homosexualismo en casi un 90% de los casos.14 Durante
las relaciones heterosexuales el esperma normalmente no puede
penetrar las paredes interiores de la vagina, ya que ésta está
protegida por una mucosa especial para que los virus no penetren,
además de que tiene múltiples capas.
El recto, por el contrario, tiene
sólo una célula de espesor y, además, por estar destinado a asimilar
los últimos alimentos útiles, contiene vasos linfáticos extremadamente
desarrollados, que reabsorben casi todo (incluso los medicamentos y
los virus).
Esta disposición no es peligrosa porque este conducto
normalmente no se abre excepto para descargar su contenido sin
dejar entrar nada. Sin embargo, cuando se hace un uso antinatural
del mismo se le abre la puerta a muchos virus que normalmente no
tendrían casi oportunidad de éxito. Esto se debe a que el esperma
penetra fácilmente la pared del recto, rompiéndola o magullándola y
produciendo daños inmunológicos.
Esta práctica comúnmente
produce entre los homosexuales, además de trauma en el recto, un
gran intercambio de fluidos del cuerpo con un acceso casi directo de
sustancias infecciosas al torrente sanguíneo.
Debido a todo esto, las
relaciones sexuales anales y otras prácticas (que por pudor no
mencionamos aquí), son las formas de contacto sexual más eficientes
de contagiar ciertos tipos de hepatitis, SIDA, sífilis y una serie de
enfermedades que se trasmiten a través de la sangre.
No es extraño
que aún antes de la aparición del SIDA ya el 90% de los hombres
homosexuales promiscuos estaban infectados de Hepatitis B y de
otras enfermedades.
Además, muchas de estas prácticas insalubres ocurren en sitios
extremadamente antihigiénicos, como baños o espectáculos
pornográficos. Y como cada año hasta el 25% de los homosexuales
viaja a otro país, este dañino intercambio de gérmenes se produce en
muchas partes del mundo.
Otro factor que agrava la trasmisión del SIDA y de otras
enfermedades por contacto homosexual, es el número elevado de
diferentes compañeros (aún anónimos) que tienen los homosexuales.
Los estudios al respecto informan que el 43% de los hombres
homosexuales admiten haber tenido relaciones sexuales con 500
hombres; el 28% con más de 1000 y los casi "monógamos" con 10 ó
menos en toda su vida.
La anomalía psicológica y la esterilidad de
las relaciones homosexuales, caracterizadas por el autocentrismo y la
búsqueda del placer sin responsabilidad, hacen que la "monogamia"
entre homosexuales o lesbianas sea casi imposible.
Si bien es cierto que los casos de SIDA están aumentando con más
rapidez últimamente entre los heterosexuales, hay que tomar en
cuenta que los factores biológicos y sociales relacionados con el
homosexualismo crearon un contexto ideal, en EE.UU. y en otros
países del primer mundo, para la trasmisión del SIDA hacia el sector
heterosexual de la población.
Una vez que el grupo de más riesgo (los
homosexuales promiscuos), alcanzó su punto de saturación (un gran
número de sus miembros ya están infectados y continúan siendo
promiscuos entre ellos), una ola de infección contaminó a otros
grupos de menor riesgo a través de hombres bisexuales y del uso
intravenoso de drogas.
Sin embargo, la población homosexual
sigue siendo el grupo con mayor víctimas de SIDA en esos países. En
1992, el 83% de los casos de SIDA en hombres blancos de los
EE.UU., tuvieron lugar entre los homosexuales21 y en Europa los
hombres homosexuales constituyen más del 85% de todos los casos
de SIDA.
Las consecuencias negativas, tanto físicas como mentales, del
estilo de vida de los homosexuales y las lesbianas, han dado como
resultado un promedio de longevidad bastante más bajo que el resto
de la población.
Esto se debe no sólo al SIDA, sino a que los ataques
al corazón, el cáncer, las fallas hepáticas y otras enfermedades y
peligros (como el suicidio y los accidentes), son bastante más
frecuentes entre ellos. Comparados con los heterosexuales, los
homosexuales tienen 8 veces más propensión a contraer hepatitis; 14
veces más la sífilis y 5,000 veces más el SIDA. En efecto, un estudio
reciente ha mostrado que menos del 2% de los homosexuales
alcanzan los 65 años de edad. En cambio, en el resto de la población
masculina la edad promedio para morir de un hombre casado era de
75 años y el 80% viven más de 65 años.
Para los hombres solteros o
divorciados la edad promedio era de 57 y el 32% alcanzó una edad
mayor. Entre las lesbianas que murieron, la edad promedio era de 45
años y sólo el 26% murió de edad avanzada. En cambio, en el resto
de la población femenina la edad promedio de muerte para las
mujeres casadas era de 79 y el 85% alcanzó los 65 años. Para las
mujeres solteras o divorciadas, la edad promedio de muerte fue 71 y
el 60% alcanzó una edad mayor. El examen de la distribución por
edades de los homosexuales en las publicaciones científicas, desde
1858 hasta 1992, sugiere un patrón similar de longevidad.23
El mito del 10%
Otra de las tácticas que usan los grupos de homosexuales es la de
proclamar la falsedad de que ellos constituyen el 10% de toda la
población.24 Esta inflada cifra fue "descubierta" por el investigador
Kinsey, cuyos estudios han sido ampliamente refutados por varios
científicos serios.
En efecto, más del 25% de las personas investigadas por Kinsey
ejercían la prostitución o provenían de cárceles, instituciones
mentales o bares de homosexuales. Esta cifra tan alta de hombres
con un historial de desviaciones sexuales, fraudulentamente afectó los
resultados de la investigación de Kinsey (además se ha llegado a
saber que Kinsey realizó experimentos éticamente cuestionables en
317 niños, entre los 2 meses y los 15 años de edad, lo cuales fueron
manipulados sexualmente por observadores "técnicamente
entrenados". Por el contrario, la mayoría de los investigadores serios
hoy en día están de acuerdo en que sólo el 2.5% de la población
podría ser homosexual.
El homosexualismo militante y su plan de acción
Ya hemos señalado algunas de las falsedades empleadas por los
grupos homosexuales como tácticas para promover su plan de acción.
Queda todavía por describir, siquiera a grandes rasgos, la fuerte
campaña que estos grupos están llevando a cabo en los medios de
comunicación, en el gobierno, en las leyes y hasta en el mismo
sistema de educación de los EE.UU. Es importante darse cuenta de
que los grupos homosexuales están muy bien organizados a nivel
estatal y ejercen una influencia política muy fuerte también a nivel
nacional. Esta feroz actividad militante es posible debido a que son
capaces de recaudar millones de dólares anualmente para actividades
políticas y al apoyo que reciben de los medios de comunicación.
El pasado 25 de abril el movimiento homosexual llevó a cabo una
marcha de "orgullo homosexual" en Washington (ya han tenido lugar
otras marchas como ésta en otros lugares del país). Durante esa
manifestación miles de "parejas" de homosexuales y lesbianas
contrajeron "matrimonio" con la ayuda del "Reverendo" Troy Perry,
quien fundó una iglesia para homosexuales (como él), que tiene
"sacramentos" y se ha extendido desde California a todo EE.UU. y a
15 países, incluyendo Méjico, Perú y la Argentina.
Las cámaras de televisión del Club 700 (un grupo cristiano) captaron durante este
desfile escenas inmorales, que la mayoría de la prensa
norteamericana pasó por alto. En plena vía pública algunos
homosexuales y lesbianas simularon el acto homosexual, otros
desfilaron semidesnudos. Participaron también cientos de
sadomasoquistas y transexuales.
Durante la marcha, los activistas en pro del homosexualismo dieron
a conocer 7 demandas generales, en torno a las cuales se agrupan
otras 55 demandas específicas. La primera demanda exige que se
deroguen todas las leyes que prohíben la sodomía y que se legalice
todo tipo de perversión sexual. Uno de los participantes lo expresó así:
"..buscamos cambiar las leyes sobre la sodomía para poder mostrar
nuestra sexualidad en público" (¿se referirá a actos homosexuales en
público?). Esta demanda implicaría el cambiar las leyes sobre el
consentimiento para permitir las relaciones sexuales con menores de
edad. También se derogarían las leyes sobre el vestir, permitiendo así
todo tipo de vestimenta o ausencia de ella. La segunda demanda
incluye el usar dinero de los impuestos para pagar operaciones de
cambio de sexo. La tercera demanda exige la legalización de
"matrimonios" de miembros del mismo sexo y la adopción de niños por
parte de parejas homosexuales. La cuarta demanda requiere la plena
participación de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales
en programas de educación, de guarderías infantiles y de orientación
escolar. Nos podemos imaginar el posible impacto legal de esto en las
escuelas y guarderías católicas o de otras iglesias o grupos religiosos.
¿Obligarán a las iglesias, bajo pena de demanda judicial, a contratar
homosexuales declarados como maestros, entrenadores de deportes,
étc.? La quinta demanda requiere que los anticonceptivos y el aborto
estén a la disposición de toda persona, no importa la edad. La sexta
demanda exige que se utilice dinero de los impuestos para pagar la
inseminación artificial de lesbianas y bisexuales y prohíbe que se
expresen preocupaciones acerca de la homosexualidad que estén
basadas en la religión. La séptima demanda exige que organizaciones
como los Boy Scouts (los niños exploradores) acepten a
homosexuales como directores de patrulla.
Estas exigencias son
parte de los objetivos de los grupos homosexuales, los cuales quieren
que se acepte el homosexualismo como un "derecho humano" más y
que se proteja esta conducta en todos los estados, comenzando con
las ciudades, hasta alcanzar el nivel nacional.
Por ejemplo, la ciudad de Miami Beach (Estado de la Florida),
aprobó una ordenanza condenando la discriminación debido a la
"preferencia sexual", como le llaman al homosexualismo. De hecho,
las demandas mencionadas son parte de un proyecto de ley federal
sobre "derechos" civiles lésbicos y homosexuales (Federal Lesbian
and Gay Rights Bill) , que los grupos homosexuales han logrado
introducir en el congreso. En 1993 estos grupos ya contaban con más
de cien auspiciadores de ese proyecto, incluyendo uno de sus
principales promotores, el Senador Edward Kennedy, del Estado de
Massachusetts.
Según Gary Bauer, de la organización cristiana
Family Research Council ("Consejo de Inves-tigación sobre la
Familia", "la batalla consiste en llevar el homosexualismo a la misma
categoría social y moral de la familia heterosexual. "
En escuelas públicas y privadas se han introducido cursos y
programas de educación sexual, comenzando desde preescolar y
kindergarten, que presentan el homosexualismo a niños y
adolescentes como una opción más, un "estilo de vida" o una
"preferencia sexual". Este es precisamente el objetivo de uno de estos
programas, llamado Project 10 ("El proyecto 10" ) , cuya fundadora es
Virginia Uribe, una lesbiana maestra de escuela.
La National
Education Association (Asociación Nacional de Educación) le dió un
premio a Uribe por su "liderazgo creativo en pro de los derechos
humanos" . Es alarmante saber que en estos cursos y en las
bibliotecas de las escuelas, se utilizan libros como Heather Has Two
Mommys ( "Heather tiene dos mamás" ) y Daddy's Roommate ( "El
compañero de cuarto de papá" ), sin que lo sepan los padres. Además,
ya se está haciendo disponible un libro de juegos para niños que trata
sobre la sexualidad y que da instrucciones específicas sobre varios
métodos de masturbación.
En las escuelas públicas de Nueva York,
el superintendente Joseph Fernández, introdujo un curso de este tipo.
La rápida intervención del Cardenal John O'Connor y de muchos
padres (especialmente los hispanos), logró que se retirara este
programa y se despidiera a su promotor, el Sr. Fernández.
Durante los últimos años, ciertas organizaciones homosexuales se
han unido a "Paternidad Planificada" y a otras organizaciones para
pedir que se ofrezca una educación sexual más extensa. En dicha
educación sexual se incluye la "educación sobre el SIDA" , otro tema
que aprovechan los activistas homosexuales para promover su estilo
de vida en las escuelas, universidades y medios de comunicación.
En toda esta campaña pro homosexual a través de la educación, estos
grupos buscan pasar por alto la autoridad de los padres y el derecho
o de éstos a ser los primeros responsables en la educación, sobre
todo moral, de sus hijos.
También en varias de las universidades más prominentes ya se
han introducido cursos, congresos y hasta se han creado centros de
estudio sobre homosexualismo y lesbianismo, presentándolos como
"estilos de vida" tan perfectamente aceptables como el
heterosexual.
Otra de las tácticas que utilizan estos grupos homosexuales es la
de tildar a todos los que se oponen a su ideología de "homofóbicos" ,
de esta manera buscan ridiculizar a sus oponentes para así cambiar la
opinión pública. Este término ha sido utilizado también por los medios
de comunicación, los cuales se han aliado al movimiento en pro del
homosexualismo, tergiversando u ocultando la verdad sobre este
dañino e inmoral estilo de vida.
Introducción
Una de las mayores amenazas que se ciernen sobre los EE.UU. (e
inclusive sobre los países hispanos por su cercanía con esta nación),
es el avance del homosexualismo, es decir, de la promoción de las
prácticas homosexuales y de su aceptación pública.
El propósito de este folleto no es el de suscitar el odio contra las personas que sufren
de inclinaciones homosexuales (u homo-sexualidad), ni siquiera contra
los mismos activistas homosexuales; sino de alertar al público sobre la
campaña en pro del homosexualismo que agresivos grupos de
homosexuales y lesbianas están llevando a cabo en nuestra sociedad
hoy en día.
Nuestras familias y nuestros hijos se encuentran en
peligro ante este ataque, de ahí la importancia de informarnos.
Los homosexuales: ¿Nacen o se hacen?
Uno de los argumentos que utilizan los activistas homosexuales es
el de alegar que la inclinación homosexual es algo innato y que, por lo
tanto, la actividad homosexual es un "derecho humano" que la
sociedad debe respetar.
Sin embargo, los estudios realizados en
torno al tema no demuestran que la homosexualidad tenga un origen
genético, hormonal, neurológico o cerebral. A lo sumo, las
conclusiones de los poquísimos estudios que alegan tales causas se
apoyan sobre evidencias muy débiles.
En 1992 se llevó a cabo un estudio sobre la homosexualidad, fruto
de más de 30 horas de investigación. En dicha investigación, llevada a
cabo por computadoras, se estudiaron más de 3,400 artículos
publicados desde 1975 hasta ese año en búsqueda de las causas
biológicas, genéticas y hormonales de la homosexualidad.
Solamente
en dos de esos artículos, ambos muy especulativos, se intentaba
identificar la causa de la homosexualidad como algo de índole
genético, biológico, hormonal o neurológico.
En 1991 el Dr. Simon Le Vay, homosexual declarado, publicó un
estudio en la revista Science en el cual mostraba diferencias en los
cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales. Sin embargo,
dicho estudio adolecía de ciertos fallos importantes.
En primer lugar, Le Vay utilizó solamente 41 cadáveres en su estudio, una muestra
muy pequeña para una investigación científica de esta índole.
En
segundo lugar, todos los homosexuales del grupo estudiado habían
muerto de SIDA o de complicaciones relacionadas con esta
enfermedad, la cual puede afectar el tejido cerebral. Más aún, Le Vay
no estaba seguro si el resto del grupo era de verdad heterosexual,
sino que asumía que lo era.
El estudio de Le Vay mostró tan poca seriedad científica que hasta algunos activistas homosexuales lo han criticado. Sin embargo, los medios de comunicación le hicieron una
gran propaganda.
Hay otros estudios recientes que también alegan una supuesta
conexión entre el homosexualismo y la estructura cerebral.
Sin
embargo, en uno de ellos, realizado por los doctores Allen y Gorski de
la Universidad de California en los Angeles, se admitió que un
porcentaje significativo de los cerebros analizados pertenecían a
víctimas de SIDA, enfermedad que puede afectar el tejido cerebral.
En relación a otro estudio parecido, "algunos investigadores
advirtieron que se conoce tan poco sobre el funcionamiento del
cerebro de los animales más desarrollados, que asignar una función o
un significado a ligeras discrepancias en características anatómicas
es una simplificación extrema."
Otra investigación reciente, conducida por los científicos, Bailey y
Pillard, intentó mostrar el origen genético del homosexualismo por
medio del estudio de mellizos homosexuales. Pero como ha señalado
Ann Fausto Stirling, bióloga de Brown University: "Para que estudios
como éste tengan sentido, habría que estudiar a mellizos que han sido
criados aparte. Se trata de una mala interpretación genética."
Es
obvio que los mellizos que son criados en el mismo hogar pueden
tener las mismas experiencias familiares y ambientales y no sólo los
mismos genes.
Más recientemente aún, la revista Time publicó un artículo sobre un
estudio publicado en la revista Science, en el cual se alega que el
origen de la homosexualidad se encuentra en el cromosoma X (el
cromosoma proveniente de la madre).
Los investigadores estudiaron
40 parejas de hermanos homosexuales y encontraron que 33 de ellas
compartían 5 diferentes trozos de material genético agrupados
alrededor de un área particular del cromosoma X. Pero, en el mismo
artículo se admite que, antes que las conclusiones sean aceptadas
como definitivas, se necesita repetir este tipo de investigación.
Además, el mismo artículo señala que los investigadores admiten que
su "descubrimiento" no puede explicar otros tipos de homosexualidad
masculina que existen.
Por último, dichos investigadores también
admiten que, en los casos estudiados por ellos, el material genético
en cuestión puede simplemente estar asociado a la homosexualidad
en vez de ser su causa directa.
Los bien conocidos terapeutas, Masters y Johnson, afirmaron en su
libro Human Sexuality (Sexualidad humana pp. 319-320), que "la
teoría genética de la homosexualidad ha sido en general descartada
hoy en día" y que "a pesar del interés en posibles mecanismos
hormonales en el origen de la homosexualidad, ningún científico serio
hoy sugiere que pueda existir una simple relación de causa y efecto."
Sin embargo, gran parte de la comunidad científica se ha
convertido en aliada de los homosexuales militantes, hasta el punto de
que la Asociación de Psicología del Estado de Washington ha llegado
a oponerse a la terapia que busca cambiar la orientación homosexual
en heterosexual.
Esta asociación alega, aún habiendo pruebas de lo
contrario, que no hay evidencia de que la orientación homosexual
se pueda cambiar aunque fuese deseable hacerlo, y se opone a tal
terapia de conversión porque "refuerza el negativismo social hacia la
homosexualidad."
Esta desafortunada claudicación de una parte de
la comunidad científica ante la presión política pro homosexual no es
nueva. Ya en 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría había
retirado la homosexualidad de la lista de los desórdenes mentales
bajo la presión de grupos homosexuales, aunque no llegó a decir que
era normal, como la heterosexualidad.
En conclusión, la evidencia científica no ha demostrado que la
homosexualidad sea el resultado directo de causas biológicas,
genéticas o neuro hormonales. Lo más que se puede decir es que
pudiera existir alguna base genética, hormonal, neurológica o cerebral
para la homosexualidad.
Esta pudiera inclinar a unas personas más
que a otras al homosexualismo, pero no obligarlas a practicarlo. Los
estudios contemporáneos han mostrado que el alcoholismo puede
tener una base orgánica que predispone a unas personas más que a
otras a ese problema.
Sin embargo, sabemos que las personas
afectadas son libres de buscar ayuda y curarse. John Schlafly, al
reconocer que era homosexual, declaró que "la inclinación
no es algo que la persona escoge, pero todos sí
tenemos la opción de qué hacer con respecto a tal inclinación."
Además, suponiendo que hubiese alguna base genética, biológica u
hormonal en la inclinación o comportamiento homosexual, eso no
justifica un comportamiento que, como veremos a continuación, es de
por sí dañino para el ser humano y para la sociedad.
Consecuencias médicas del comportamiento homosexual
Una de las maneras de percibir la maldad intrínseca de un tipo de
comportamiento es constatando las consecuencias negativas que
dicho comportamiento tiene para la salud mental o física.
Casi siempre
un comportamiento inherentemente malo tiene consecuencias
negativas, debido a su desviación del uso correcto de las funciones
naturales. Tal es el caso del homosexualismo.
Lo que hemos acabado de afirmar se demuestra obervando las
consecuencias de las relaciones sexuales anales, las cuales son
típicas del homosexualismo en casi un 90% de los casos.14 Durante
las relaciones heterosexuales el esperma normalmente no puede
penetrar las paredes interiores de la vagina, ya que ésta está
protegida por una mucosa especial para que los virus no penetren,
además de que tiene múltiples capas.
El recto, por el contrario, tiene
sólo una célula de espesor y, además, por estar destinado a asimilar
los últimos alimentos útiles, contiene vasos linfáticos extremadamente
desarrollados, que reabsorben casi todo (incluso los medicamentos y
los virus).
Esta disposición no es peligrosa porque este conducto
normalmente no se abre excepto para descargar su contenido sin
dejar entrar nada. Sin embargo, cuando se hace un uso antinatural
del mismo se le abre la puerta a muchos virus que normalmente no
tendrían casi oportunidad de éxito. Esto se debe a que el esperma
penetra fácilmente la pared del recto, rompiéndola o magullándola y
produciendo daños inmunológicos.
Esta práctica comúnmente
produce entre los homosexuales, además de trauma en el recto, un
gran intercambio de fluidos del cuerpo con un acceso casi directo de
sustancias infecciosas al torrente sanguíneo.
Debido a todo esto, las
relaciones sexuales anales y otras prácticas (que por pudor no
mencionamos aquí), son las formas de contacto sexual más eficientes
de contagiar ciertos tipos de hepatitis, SIDA, sífilis y una serie de
enfermedades que se trasmiten a través de la sangre.
No es extraño
que aún antes de la aparición del SIDA ya el 90% de los hombres
homosexuales promiscuos estaban infectados de Hepatitis B y de
otras enfermedades.
Además, muchas de estas prácticas insalubres ocurren en sitios
extremadamente antihigiénicos, como baños o espectáculos
pornográficos. Y como cada año hasta el 25% de los homosexuales
viaja a otro país, este dañino intercambio de gérmenes se produce en
muchas partes del mundo.
Otro factor que agrava la trasmisión del SIDA y de otras
enfermedades por contacto homosexual, es el número elevado de
diferentes compañeros (aún anónimos) que tienen los homosexuales.
Los estudios al respecto informan que el 43% de los hombres
homosexuales admiten haber tenido relaciones sexuales con 500
hombres; el 28% con más de 1000 y los casi "monógamos" con 10 ó
menos en toda su vida.
La anomalía psicológica y la esterilidad de
las relaciones homosexuales, caracterizadas por el autocentrismo y la
búsqueda del placer sin responsabilidad, hacen que la "monogamia"
entre homosexuales o lesbianas sea casi imposible.
Si bien es cierto que los casos de SIDA están aumentando con más
rapidez últimamente entre los heterosexuales, hay que tomar en
cuenta que los factores biológicos y sociales relacionados con el
homosexualismo crearon un contexto ideal, en EE.UU. y en otros
países del primer mundo, para la trasmisión del SIDA hacia el sector
heterosexual de la población.
Una vez que el grupo de más riesgo (los
homosexuales promiscuos), alcanzó su punto de saturación (un gran
número de sus miembros ya están infectados y continúan siendo
promiscuos entre ellos), una ola de infección contaminó a otros
grupos de menor riesgo a través de hombres bisexuales y del uso
intravenoso de drogas.
Sin embargo, la población homosexual
sigue siendo el grupo con mayor víctimas de SIDA en esos países. En
1992, el 83% de los casos de SIDA en hombres blancos de los
EE.UU., tuvieron lugar entre los homosexuales21 y en Europa los
hombres homosexuales constituyen más del 85% de todos los casos
de SIDA.
Las consecuencias negativas, tanto físicas como mentales, del
estilo de vida de los homosexuales y las lesbianas, han dado como
resultado un promedio de longevidad bastante más bajo que el resto
de la población.
Esto se debe no sólo al SIDA, sino a que los ataques
al corazón, el cáncer, las fallas hepáticas y otras enfermedades y
peligros (como el suicidio y los accidentes), son bastante más
frecuentes entre ellos. Comparados con los heterosexuales, los
homosexuales tienen 8 veces más propensión a contraer hepatitis; 14
veces más la sífilis y 5,000 veces más el SIDA. En efecto, un estudio
reciente ha mostrado que menos del 2% de los homosexuales
alcanzan los 65 años de edad. En cambio, en el resto de la población
masculina la edad promedio para morir de un hombre casado era de
75 años y el 80% viven más de 65 años.
Para los hombres solteros o
divorciados la edad promedio era de 57 y el 32% alcanzó una edad
mayor. Entre las lesbianas que murieron, la edad promedio era de 45
años y sólo el 26% murió de edad avanzada. En cambio, en el resto
de la población femenina la edad promedio de muerte para las
mujeres casadas era de 79 y el 85% alcanzó los 65 años. Para las
mujeres solteras o divorciadas, la edad promedio de muerte fue 71 y
el 60% alcanzó una edad mayor. El examen de la distribución por
edades de los homosexuales en las publicaciones científicas, desde
1858 hasta 1992, sugiere un patrón similar de longevidad.23
El mito del 10%
Otra de las tácticas que usan los grupos de homosexuales es la de
proclamar la falsedad de que ellos constituyen el 10% de toda la
población.24 Esta inflada cifra fue "descubierta" por el investigador
Kinsey, cuyos estudios han sido ampliamente refutados por varios
científicos serios.
En efecto, más del 25% de las personas investigadas por Kinsey
ejercían la prostitución o provenían de cárceles, instituciones
mentales o bares de homosexuales. Esta cifra tan alta de hombres
con un historial de desviaciones sexuales, fraudulentamente afectó los
resultados de la investigación de Kinsey (además se ha llegado a
saber que Kinsey realizó experimentos éticamente cuestionables en
317 niños, entre los 2 meses y los 15 años de edad, lo cuales fueron
manipulados sexualmente por observadores "técnicamente
entrenados". Por el contrario, la mayoría de los investigadores serios
hoy en día están de acuerdo en que sólo el 2.5% de la población
podría ser homosexual.
El homosexualismo militante y su plan de acción
Ya hemos señalado algunas de las falsedades empleadas por los
grupos homosexuales como tácticas para promover su plan de acción.
Queda todavía por describir, siquiera a grandes rasgos, la fuerte
campaña que estos grupos están llevando a cabo en los medios de
comunicación, en el gobierno, en las leyes y hasta en el mismo
sistema de educación de los EE.UU. Es importante darse cuenta de
que los grupos homosexuales están muy bien organizados a nivel
estatal y ejercen una influencia política muy fuerte también a nivel
nacional. Esta feroz actividad militante es posible debido a que son
capaces de recaudar millones de dólares anualmente para actividades
políticas y al apoyo que reciben de los medios de comunicación.
El pasado 25 de abril el movimiento homosexual llevó a cabo una
marcha de "orgullo homosexual" en Washington (ya han tenido lugar
otras marchas como ésta en otros lugares del país). Durante esa
manifestación miles de "parejas" de homosexuales y lesbianas
contrajeron "matrimonio" con la ayuda del "Reverendo" Troy Perry,
quien fundó una iglesia para homosexuales (como él), que tiene
"sacramentos" y se ha extendido desde California a todo EE.UU. y a
15 países, incluyendo Méjico, Perú y la Argentina.
Las cámaras de televisión del Club 700 (un grupo cristiano) captaron durante este
desfile escenas inmorales, que la mayoría de la prensa
norteamericana pasó por alto. En plena vía pública algunos
homosexuales y lesbianas simularon el acto homosexual, otros
desfilaron semidesnudos. Participaron también cientos de
sadomasoquistas y transexuales.
Durante la marcha, los activistas en pro del homosexualismo dieron
a conocer 7 demandas generales, en torno a las cuales se agrupan
otras 55 demandas específicas. La primera demanda exige que se
deroguen todas las leyes que prohíben la sodomía y que se legalice
todo tipo de perversión sexual. Uno de los participantes lo expresó así:
"..buscamos cambiar las leyes sobre la sodomía para poder mostrar
nuestra sexualidad en público" (¿se referirá a actos homosexuales en
público?). Esta demanda implicaría el cambiar las leyes sobre el
consentimiento para permitir las relaciones sexuales con menores de
edad. También se derogarían las leyes sobre el vestir, permitiendo así
todo tipo de vestimenta o ausencia de ella. La segunda demanda
incluye el usar dinero de los impuestos para pagar operaciones de
cambio de sexo. La tercera demanda exige la legalización de
"matrimonios" de miembros del mismo sexo y la adopción de niños por
parte de parejas homosexuales. La cuarta demanda requiere la plena
participación de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales
en programas de educación, de guarderías infantiles y de orientación
escolar. Nos podemos imaginar el posible impacto legal de esto en las
escuelas y guarderías católicas o de otras iglesias o grupos religiosos.
¿Obligarán a las iglesias, bajo pena de demanda judicial, a contratar
homosexuales declarados como maestros, entrenadores de deportes,
étc.? La quinta demanda requiere que los anticonceptivos y el aborto
estén a la disposición de toda persona, no importa la edad. La sexta
demanda exige que se utilice dinero de los impuestos para pagar la
inseminación artificial de lesbianas y bisexuales y prohíbe que se
expresen preocupaciones acerca de la homosexualidad que estén
basadas en la religión. La séptima demanda exige que organizaciones
como los Boy Scouts (los niños exploradores) acepten a
homosexuales como directores de patrulla.
Estas exigencias son
parte de los objetivos de los grupos homosexuales, los cuales quieren
que se acepte el homosexualismo como un "derecho humano" más y
que se proteja esta conducta en todos los estados, comenzando con
las ciudades, hasta alcanzar el nivel nacional.
Por ejemplo, la ciudad de Miami Beach (Estado de la Florida),
aprobó una ordenanza condenando la discriminación debido a la
"preferencia sexual", como le llaman al homosexualismo. De hecho,
las demandas mencionadas son parte de un proyecto de ley federal
sobre "derechos" civiles lésbicos y homosexuales (Federal Lesbian
and Gay Rights Bill) , que los grupos homosexuales han logrado
introducir en el congreso. En 1993 estos grupos ya contaban con más
de cien auspiciadores de ese proyecto, incluyendo uno de sus
principales promotores, el Senador Edward Kennedy, del Estado de
Massachusetts.
Según Gary Bauer, de la organización cristiana
Family Research Council ("Consejo de Inves-tigación sobre la
Familia", "la batalla consiste en llevar el homosexualismo a la misma
categoría social y moral de la familia heterosexual. "
En escuelas públicas y privadas se han introducido cursos y
programas de educación sexual, comenzando desde preescolar y
kindergarten, que presentan el homosexualismo a niños y
adolescentes como una opción más, un "estilo de vida" o una
"preferencia sexual". Este es precisamente el objetivo de uno de estos
programas, llamado Project 10 ("El proyecto 10" ) , cuya fundadora es
Virginia Uribe, una lesbiana maestra de escuela.
La National
Education Association (Asociación Nacional de Educación) le dió un
premio a Uribe por su "liderazgo creativo en pro de los derechos
humanos" . Es alarmante saber que en estos cursos y en las
bibliotecas de las escuelas, se utilizan libros como Heather Has Two
Mommys ( "Heather tiene dos mamás" ) y Daddy's Roommate ( "El
compañero de cuarto de papá" ), sin que lo sepan los padres. Además,
ya se está haciendo disponible un libro de juegos para niños que trata
sobre la sexualidad y que da instrucciones específicas sobre varios
métodos de masturbación.
En las escuelas públicas de Nueva York,
el superintendente Joseph Fernández, introdujo un curso de este tipo.
La rápida intervención del Cardenal John O'Connor y de muchos
padres (especialmente los hispanos), logró que se retirara este
programa y se despidiera a su promotor, el Sr. Fernández.
Durante los últimos años, ciertas organizaciones homosexuales se
han unido a "Paternidad Planificada" y a otras organizaciones para
pedir que se ofrezca una educación sexual más extensa. En dicha
educación sexual se incluye la "educación sobre el SIDA" , otro tema
que aprovechan los activistas homosexuales para promover su estilo
de vida en las escuelas, universidades y medios de comunicación.
En toda esta campaña pro homosexual a través de la educación, estos
grupos buscan pasar por alto la autoridad de los padres y el derecho
o de éstos a ser los primeros responsables en la educación, sobre
todo moral, de sus hijos.
También en varias de las universidades más prominentes ya se
han introducido cursos, congresos y hasta se han creado centros de
estudio sobre homosexualismo y lesbianismo, presentándolos como
"estilos de vida" tan perfectamente aceptables como el
heterosexual.
Otra de las tácticas que utilizan estos grupos homosexuales es la
de tildar a todos los que se oponen a su ideología de "homofóbicos" ,
de esta manera buscan ridiculizar a sus oponentes para así cambiar la
opinión pública. Este término ha sido utilizado también por los medios
de comunicación, los cuales se han aliado al movimiento en pro del
homosexualismo, tergiversando u ocultando la verdad sobre este
dañino e inmoral estilo de vida.

