La pluma Estilográfica
Una pluma estilográfica es un instrumento de dibujo técnico y escritura, que contiene un depósito de tinta líquida compuesta principalmente de agua. La tinta se queda en este depósito gracias a la presión atmosférica hasta que es utilizada.
La tinta alimenta al plumín, la pieza metálica final, a través de un canal por la combinación de la gravedad y la capilaridad. Para rellenar el depósito hay varios métodos, incluyendo reemplazar el depósito por otro, rellenarlo con un cuentagotas o succionar la tinta desde un tintero
El plumín
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El plumín, también denominado pluma, de una pluma estilográfica está hecho generalmente de acero inoxidable u oro. Los de oro están bañados en una aleación que suele ser de un metal del grupo del platino. Este material a menudo se denomina iridio, aunque raramente se utiliza este metal en las aleaciones. El plumín de acero tiene una cobertura más resistente, pues el punto del plumín se desgasta más rápidamente por la abrasión del papel.
En el centro de plumín existe un pequeño agujero, denominado respiradero, que permite el intercambio de aire por tinta en el depósito. El plumín acaba en un punto donde la tinta es transferida al papel. Las plumas anchas de caligrafía pueden tener varias hendiduras para ayudar a distribuir la tinta por todo el borde.
El plumín suele terminar en un punto redondo de varios tamaños (fino, medio, ancho), aunque también existen otras formas, como oblicuo, oblicuo reverso, itálico, etc. Aunque el ancho de la escritura depende de muchos factores (tipo de papel, presión, densidad de la tinta...) puede ser referente una relación como la que sigue:
EF - 0,6 mm - Extrafino
F - 0,8 mm - Fino
M - 1,0 mm - Medio
B - 1,2 mm - Grueso
Las estilográficas de la primera mitad del siglo XX solían tener un plumín flexible, que satisfacía los estilos caligráficos de la época. A partir de los años 1940, las preferencias cambiaron hacia plumas más duras que permitían soportar la presión al escribir en papeles de carbón para realizar duplicados.
Como señala Enrique Lipszyc, con ella el historietista puede lograr un trazo fino y delicado, que permite hermosos efectos decorativos. Tiene la desventaja de no permitir movimientos rápidos de trazo y hay que conducirla muy suave y lentamente.