Los peligros de los rayos ultravioleta en las bombillas fluorescentes

Las luces fluorescentes duran más que las bombillas incandescentes y son más eficientes energéticamente. Muchos gobiernos, incluyendo el gobierno federal de los Estados Unidos, han instituido políticas para alentar a los residentes y las empresas a sustituir las bombillas incandescentes por fluorescentes. Sin embargo, las luces fluorescentes vienen con su propio sistema de peligros. El vapor de mercurio presente en los bulbos, conduce a problemas con la rotura y el reciclado, y la radiación ultravioleta puede ser también un riesgo.
Luces fluorescentes

Las luces fluorescentes utilizan una combinación de gases y revestimientos de fósforo para producir luz. Un arco de electricidad salta de un extremo del tubo fluorescente al otro. En su camino, se energiza el vapor de mercurio en el tubo, que produce la radiación ultravioleta. Esta luz UV penetra en la capa de fósforo, que también se convierte en energía, pero luego produce la luz visible.
Desarrollo de la luz

Las primeras luces fluorescentes tenían delgadas capas de fósforo y una mezcla de gases que permitían escapar una buena cantidad de luz UV. Las modernas lámparas fluorescentes son de mayor calidad, y casi ninguna radiación ultravioleta escapa del revestimiento, no lo suficiente como para causar algún daño a la mayoría de los seres humanos a largo plazo, de acuerdo con GE (General Electric) Consumer y la página web de Iluminación Industrial. Una investigación del GE muestra que una pequeña cantidad de luz ultravioleta se escapa siempre, pero por lo general es menor que la cantidad ordinaria que produce la luz del sol.
Los peligros de la luz ultravioleta

La luz ultravioleta que producen las bombillas fluorescentes no es perjudicial para la mayoría de la gente, pero aún así, en algunos casos, puede ser destructiva a nivel celular. De acuerdo con el Consejo Internacional de Ciudadanos con Baja Visión, las personas que ya han dañado los ojos y los hacen muy susceptibles a la luz ultravioleta deben evitar los tipos más fuertes de las bombillas fluorescentes, ya que incluso la pequeña cantidad de radiación que emiten puede ser peligrosa para sus ojos. De acuerdo con GreenFacts, algunas lámparas fluorescentes también pueden dañar la piel de las personas con enfermedades ya existentes de la piel.
Piezas de museos
Mientras que los rayos ultravioletas de las luces fluorescentes rara vez son perjudiciales para las personas sin condiciones en los ojos o en la piel, estos rayos pueden dañar los objetos más sensibles situados alrededor de las luces. Hay algunas situaciones en las que la más mínima cantidad de luz ultravioleta creada por las lámparas fluorescentes es inaceptable. Los museos, por ejemplo, no pueden permitir ningún tipo de radiación para que no se dañen los preciosos manuscritos y tapices, incluso la pequeña cantidad creada por las bombillas fluorescentes. De acuerdo con el Centro de Conservación de Estados del Norte, para evitar que la luz UV se escape, los fluorescentes en los museos a veces se hacen con filtros especiales absorbentes de luz UV. Si bien el revestimiento de fósforo absorbe la mayor parte de la radiación de la bombilla, el filtro de estos, o las láminas, bloquean la pequeña cantidad que se escapa, protegiendo los artefactos frágiles.
Luces ultravioletas

Algunos tipos de fluorescentes están diseñados para permitir que la luz UV pase. A veces, los revestimientos de fósforo permiten que las longitudes de la onda UV se escape, mientras que otros recubrimientos en realidad producen la radiación ultravioleta. Hay tres tipos de radiación UV, A, B y C, siendo A la menos dañina y C muy peligrosa. De acuerdo con la Universidad de Vanderbilt, algunas bombillas se utilizan para los salones de bronceado, pero en general utilizan un tipo de radiación con sólo una pequeña cantidad de radiación de tipo B y ninguna tipo C. Otras bombillas con luz ultravioleta de tipo C se utilizan para desinfectar el aire o el agua, y son muy peligrosas para todos los organismos, causando quemaduras, daño celular y cáncer.
¿en fin la luz blanca de los tubos fluorescentes daña la vista?

claro que no te daña las vista al menos que te pases todo el dia
viendo a esa luz no te preocupes no te daña la vista lo que
te dañaria la vista son los rayos UV la luz de un escaner de esas cuando sacas copias pero de ahi en fuera esa luz blanca no daña la vista
viendo a esa luz no te preocupes no te daña la vista lo que
te dañaria la vista son los rayos UV la luz de un escaner de esas cuando sacas copias pero de ahi en fuera esa luz blanca no daña la vista
Lámparas de bajo consumo y salud

Hoy en día las lámparas de bajo consumo, en concreto las lámparas compactas fluorescentes (CFL), están remplazando progresivamente a las incandescentes convencionales. La luz fluorescente se utiliza desde hace muchos años en tubos fluorescentes de techo sin causar ningún tipo de problema. Sin embargo, ciertas asociaciones de ciudadanos con “fotosensibilidad” han expresado su preocupación sobre las lámparas compactas fluorescentes.
¿Agravan las lámparas de bajo consumo los síntomas en pacientes con ciertas enfermedades?

informe de evaluación del Comité científico de los riesgos sanitarios emergentes y recientemente identificados (CCRSERI)
Las respuestas a estas preguntas constituyen un resumen fiel del dictamen emitido en 2008 por el Comité científico de los riesgos sanitarios emergentes y recientemente identificados (CCRSERI): "Light Sensitivity".
GreenFacts elaboró este resumen en virtud de un contrato firmado con la DG Sanidad y Consumidores de la Comisión Europea, que autorizó su publicación. Puede consultar esta publicación en europa.eu.
Derechos reservados© DG Sanidad y Consumidores de la Comisión Europea.
Las respuestas a estas preguntas constituyen un resumen fiel del dictamen emitido en 2008 por el Comité científico de los riesgos sanitarios emergentes y recientemente identificados (CCRSERI): "Light Sensitivity".
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Derechos reservados© DG Sanidad y Consumidores de la Comisión Europea.
Fuente:CCRSERI (2008)Resumen & Detalles:GreenFacts
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1. Introducción - ¿Qué es la luz?
El espectro electromagnético en el que se observan el espectro visible, la radiación UV y la radiación IR.
El espectro electromagnético
La luz consiste en ondas electromagnéticas visibles para el ojo humano.
Además de la luz visible, el Sol también emite radiación infrarroja (IR) y ultravioleta (UV). La radiación ultravioleta tiene una carga energética mayor que la luz visible, mientras que la carga de la radiación infrarroja es menor. La atmósfera filtra casi toda la radiación UV de alta energía antes de que ésta alcance la superficie de la Tierra. Más en inglés…
2. ¿Cómo interaccionan la luz, la radiación infrarroja y la ultravioleta con la piel y los ojos?
La interacción de la piel y los ojos con la luz depende de la longitud de onda de la radiación.
GreenFacts
La luz es necesaria para la vida en la Tierra e influye de muchas formas en los seres humanos y en otros organismos vivos. Por ejemplo, la interacción de la luz con la piel o los ojos afecta a la percepción del frío y del calor. También ayuda al cuerpo a regular los procesos que llevan a la vigilia y al descanso durante el ciclo del día y la noche, y a lo largo de las estaciones.
Cuando la radiación alcanza la piel o los ojos, puede reflejarse o penetrar el tejido y ser absorbida o esparcida en varias direcciones. Esta interacción depende de la longitud de onda de la radiación.
La mayor parte de la radiación ultravioleta no penetra más allá de las capas superficiales de la piel. Aunque tiene algunos efectos beneficiosos, como ayudar en la producción de vitamina D, suele considerarse perjudicial, en particular aquella radiación ultravioleta con longitud de onda corta (radiación ultravioleta C), ya que puede dañar las proteínas y el ADN de la piel y los ojos. Algunas personas son especialmente vulnerables a la radiación UV y sufren quemaduras solares, incluso a niveles de exposición extremadamente bajos, o presentan reacciones cutáneas anormales parecidas a las alergias.
Una radiación de longitud de onda más larga, como la luz visible y la radiación infrarroja, suele ser menos dañina a pesar de que puede aumentar la temperatura del tejido expuesto.
La interacción de la luz visible con las células fotosensibles del ojo permite percibir los colores.
Más en inglés…
3. ¿Cómo funcionan las lámparas fluorescentes?
Lámpara compacta fluorescente de envoltura simple.
Armin Kübelbeck
Las lámparas fluorescentes están formadas por un tubo de cristal que contiene una mezcla de gases de baja presión, como el mercurio. La pared interior del tubo está recubierta con sustancias químicas fluorescentes. Al encender la corriente, los mecanismos de arranque situados a cada extremo de la lámpara producen electrones que estimulan los gases del interior del tubo provocando que liberen radiación ultravioleta (UV). La radiación choca contra el revestimiento fluorescente, lo que produce luz. El color de la luz depende de la composición química del revestimiento. Determinadas lámparas fluorescentes emiten más luz azul que las lámparas incandescentes convencionales, por ello simulan mejor la luz del día.
Las lámparas fluorescentes tienen una envoltura de cristal que filtra la radiación ultravioleta pero, en ocasiones, parte de esta radiación puede atravesarla. El uso de lámparas de doble envoltura reduce drásticamente las emisiones de radiación UV.
Las lámparas compactas fluorescentes (CFL) emiten luz y radiación UV, pero su circuito eléctrico —al igual que cualquier dispositivo eléctrico o electrónico— también genera campos electromagnéticos. La fuerza de estos campos, a distancias de funcionamiento normales, permanece muy por debajo del límite habitual y tolerable para los electrodomésticos.
Al contrario que las lámparas incandescentes convencionales, que sólo generan campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia, las lámparas compactas fluorescentes generan campos frecuencia intermedia y baja. La gama exacta de frecuencias depende del tipo de lámpara.
La intensidad de una lámpara puede oscilar o “parpadear” al encenderse mediante corriente alterna. Mientras la tecnología de lámparas fluorescentes más antigua daba lugar a un considerable parpadeo, debido al circuito electrónico que se necesitaba para el funcionamiento, con la tecnología actual este problema se ha reducido de un modo considerable hasta tal punto que las CFL se denominan lámparas “sin parpadeo”.
Más en inglés…
4. ¿Pueden las lámparas fluorescentes empeorar afecciones no relacionadas con la piel?
El parpadeo puede provocar migraña.
Bob Smith
Algunas personas que padecen enfermedades no relacionadas con la piel afirman que el uso de lámparas fluorescentes agrava sus síntomas. No existen pruebas científicas que respalden esta relación. Es necesario realizar más estudios antes de extraer conclusiones definitivas respecto a varias afecciones. La preocupación radica en diferentes características de las lámparas compactas fluorescentes (CFL) de bajo consumo como el parpadeo, la radiación ultravioleta y la luz azul que emiten, así como los campos electromagnéticos.
Por lo general el parpadeo puede provocar migraña e incluso ataques en algunos pacientes epilépticos, pero no se tiene constancia de que estos efectos sean consecuencia de las CFL cuyo funcionamiento sea adecuado.
Existen pruebas que demuestran que, por lo general, la luz azul puede agravar las enfermedades retinianas en pacientes susceptibles.
No se puede descartar que la fotofobia, una sensibilidad anormal a la luz, se produzca o se agrave debido a las diferentes condiciones de iluminación.
No existen pruebas que demuestren que la luz fluorescente tenga efectos negativos en personas con autismo, pero tampoco se puede descartar que les afecte.
Existen suficientes pruebas de que el uso de lámparas compactas fluorescentes no agrava la dislexia ni el síndrome de Meares-Irlen (dificultades de aprendizaje que se reflejan en problemas al leer y al escribir).
No hay constancia de que las lámparas compactas fluorescentes afecten a los individuos que sufren síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, dispraxia o VIH.
Es muy poco probable que las lámparas fluorescentes para la iluminación de habitaciones puedan provocar oftalmia de la nieve o cataratas.
No parece que exista ninguna relación entre los campos electromagnéticos generados por lámparas compactas u otras lámparas fluorescentes y la hipersensibilidad electromagnética.
Más en inglés…
5. ¿Puede la luz fluorescente afectar a las personas con enfermedades cutáneas?
Utilizar las lámparas cerca de la piel podría causar problemas a las personas extremadamente fotosensibles.
Simon Cataudo
La exposición a ciertas lámparas compactas fluorescentes (CFL) de envoltura simple puede causar problemas en pacientes con extrema sensibilidad a la luz solar, en particular a sus componentes UVA y UVB, concretamente cuando la fuente de luz está muy próxima a la piel, es decir, a 20 cm o menos. Los pacientes extremadamente sensibles suelen ser personas con enfermedades cutáneas heredadas provocadas por la luz o con enfermedades cutáneas sin causa conocida. La luz UV no filtrada de dichas lámparas compactas fluorescentes también podría causar reacciones cutáneas en enfermos de lupus.
Varios fármacos provocan problemas cutáneos si durante su uso el enfermo se expone a la luz.
Es poco probable que las lámparas compactas fluorescentes constituyan un problema.
En el tratamiento de algunos cánceres, algunos de los fármacos utilizados se activan con la exposición a la luz y pueden causar problemas cutáneos en algunos pacientes.
Es posible que los pacientes que reciben este tratamiento muestren una reacción ligeramente mayor si se exponen a la luz de las lámparas compactas fluorescentes que si se exponen a la de las lámparas incandescentes.
Estos efectos secundarios se darían únicamente en un pequeño número de personas y podrían evitarse con las CFL de doble envoltura que filtran mejor la radiación ultravioleta.
En el caso de estas enfermedades, es necesario incrementar la investigación y determinar si las lámparas compactas fluorescentes suponen un riesgo mayor que las incandescentes.
Las dosis de UV de las lámparas compactas fluorescentes se consideran demasiado pequeñas como para inducir cáncer de piel. Más en inglés…
6. ¿Suponen las lámparas de bajo consumo un riesgo para ciertos grupos de pacientes de la UE?
A algunos grupos de pacientes les inquieta que el uso de lámparas compactas fluorescentes en lugar de las incandescentes convencionales agrave ciertas enfermedades. Los motivos principales son el parpadeo y la radiación ultravioleta, los campos electromagnéticos y la luz azul que producen estas lámparas.
Las luces parpadeantes pueden agravar los síntomas de ciertas enfermedades, como la epilepsia y la migraña. Sin embargo, no existen pruebas que demuestren que el uso de fluorescentes tradicionales o de lámparas compactas fluorescentes tenga los mismos efectos.
No existen pruebas que confirmen que los campos electromagnéticos de las lámparas compactas fluorescentes provoquen síntomas o agraven los existentes en pacientes con ciertas enfermedades.
La radiación UVC y de luz azul podría agravar los síntomas en algunos pacientes anormalmente sensibles a la luz. En la peor de las hipótesis, afectaría a unas 250.000 personas de la UE. El riesgo de las lámparas compactas fluorescentes es insignificante para la población general. Sin embargo, el uso de lámparas compactas fluorescentes de envoltura simple cerca del cuerpo (a menos de 20 cm de distancia) durante periodos largos, puede implicar una exposición a la radiación ultravioleta cercana al límite establecido para proteger a los trabajadores de daños en la piel y en la retina.
El uso de lámparas de bajo consumo de doble envoltura mitigaría en gran medida o por completo los riesgos a los que se exponen la población general y los individuos con fotosensibilidad. Más en inglés…
7. Conclusiones
Las lámparas de doble envoltura mitigarían los riesgos para la población en general y los pacientes fotosensibles
GreenFacts
El CCRSERI evaluó las características de las lámparas compactas fluorescentes de bajo consumo (CFL) a fin de valorar los riesgos para la salud relacionados con su uso. Basándose en este análisis, el Comité concluyó que:
No existen pruebas que demuestren que el parpadeo y los campos electromagnéticos de las lámparas compactas fluorescentes constituyen un riesgo para los individuos sensibles.
La única propiedad de las lámparas compactas fluorescentes que podría suponer un riesgo añadido es la radiación ultravioleta y de luz azul que emiten estos dispositivos. En el peor de los casos, dicha radiación podría agravar los síntomas de unas 250.000 personas de la UE que sufren enfermedades cutáneas poco frecuentes que les hacen especialmente sensibles a la luz.
La población general podría recibir cantidades importantes de radiación ultravioleta si se expusiera a la luz producida por algunas lámparas compactas fluorescentes de envoltura simple durante períodos largos a distancias inferiores a los 20 cm.
El uso de las lámparas de bajo consumo de doble envoltura o de tecnología similar mitigaría los riesgos de la población general y de los enfermos con fotosensibilidad.
El espectro electromagnético en el que se observan el espectro visible, la radiación UV y la radiación IR.
El espectro electromagnético
La luz consiste en ondas electromagnéticas visibles para el ojo humano.
Además de la luz visible, el Sol también emite radiación infrarroja (IR) y ultravioleta (UV). La radiación ultravioleta tiene una carga energética mayor que la luz visible, mientras que la carga de la radiación infrarroja es menor. La atmósfera filtra casi toda la radiación UV de alta energía antes de que ésta alcance la superficie de la Tierra. Más en inglés…
2. ¿Cómo interaccionan la luz, la radiación infrarroja y la ultravioleta con la piel y los ojos?
La interacción de la piel y los ojos con la luz depende de la longitud de onda de la radiación.
GreenFacts
La luz es necesaria para la vida en la Tierra e influye de muchas formas en los seres humanos y en otros organismos vivos. Por ejemplo, la interacción de la luz con la piel o los ojos afecta a la percepción del frío y del calor. También ayuda al cuerpo a regular los procesos que llevan a la vigilia y al descanso durante el ciclo del día y la noche, y a lo largo de las estaciones.
Cuando la radiación alcanza la piel o los ojos, puede reflejarse o penetrar el tejido y ser absorbida o esparcida en varias direcciones. Esta interacción depende de la longitud de onda de la radiación.
La mayor parte de la radiación ultravioleta no penetra más allá de las capas superficiales de la piel. Aunque tiene algunos efectos beneficiosos, como ayudar en la producción de vitamina D, suele considerarse perjudicial, en particular aquella radiación ultravioleta con longitud de onda corta (radiación ultravioleta C), ya que puede dañar las proteínas y el ADN de la piel y los ojos. Algunas personas son especialmente vulnerables a la radiación UV y sufren quemaduras solares, incluso a niveles de exposición extremadamente bajos, o presentan reacciones cutáneas anormales parecidas a las alergias.
Una radiación de longitud de onda más larga, como la luz visible y la radiación infrarroja, suele ser menos dañina a pesar de que puede aumentar la temperatura del tejido expuesto.
La interacción de la luz visible con las células fotosensibles del ojo permite percibir los colores.
Más en inglés…
3. ¿Cómo funcionan las lámparas fluorescentes?
Lámpara compacta fluorescente de envoltura simple.
Armin Kübelbeck
Las lámparas fluorescentes están formadas por un tubo de cristal que contiene una mezcla de gases de baja presión, como el mercurio. La pared interior del tubo está recubierta con sustancias químicas fluorescentes. Al encender la corriente, los mecanismos de arranque situados a cada extremo de la lámpara producen electrones que estimulan los gases del interior del tubo provocando que liberen radiación ultravioleta (UV). La radiación choca contra el revestimiento fluorescente, lo que produce luz. El color de la luz depende de la composición química del revestimiento. Determinadas lámparas fluorescentes emiten más luz azul que las lámparas incandescentes convencionales, por ello simulan mejor la luz del día.
Las lámparas fluorescentes tienen una envoltura de cristal que filtra la radiación ultravioleta pero, en ocasiones, parte de esta radiación puede atravesarla. El uso de lámparas de doble envoltura reduce drásticamente las emisiones de radiación UV.
Las lámparas compactas fluorescentes (CFL) emiten luz y radiación UV, pero su circuito eléctrico —al igual que cualquier dispositivo eléctrico o electrónico— también genera campos electromagnéticos. La fuerza de estos campos, a distancias de funcionamiento normales, permanece muy por debajo del límite habitual y tolerable para los electrodomésticos.
Al contrario que las lámparas incandescentes convencionales, que sólo generan campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia, las lámparas compactas fluorescentes generan campos frecuencia intermedia y baja. La gama exacta de frecuencias depende del tipo de lámpara.
La intensidad de una lámpara puede oscilar o “parpadear” al encenderse mediante corriente alterna. Mientras la tecnología de lámparas fluorescentes más antigua daba lugar a un considerable parpadeo, debido al circuito electrónico que se necesitaba para el funcionamiento, con la tecnología actual este problema se ha reducido de un modo considerable hasta tal punto que las CFL se denominan lámparas “sin parpadeo”.
Más en inglés…
4. ¿Pueden las lámparas fluorescentes empeorar afecciones no relacionadas con la piel?
El parpadeo puede provocar migraña.
Bob Smith
Algunas personas que padecen enfermedades no relacionadas con la piel afirman que el uso de lámparas fluorescentes agrava sus síntomas. No existen pruebas científicas que respalden esta relación. Es necesario realizar más estudios antes de extraer conclusiones definitivas respecto a varias afecciones. La preocupación radica en diferentes características de las lámparas compactas fluorescentes (CFL) de bajo consumo como el parpadeo, la radiación ultravioleta y la luz azul que emiten, así como los campos electromagnéticos.
Por lo general el parpadeo puede provocar migraña e incluso ataques en algunos pacientes epilépticos, pero no se tiene constancia de que estos efectos sean consecuencia de las CFL cuyo funcionamiento sea adecuado.
Existen pruebas que demuestran que, por lo general, la luz azul puede agravar las enfermedades retinianas en pacientes susceptibles.
No se puede descartar que la fotofobia, una sensibilidad anormal a la luz, se produzca o se agrave debido a las diferentes condiciones de iluminación.
No existen pruebas que demuestren que la luz fluorescente tenga efectos negativos en personas con autismo, pero tampoco se puede descartar que les afecte.
Existen suficientes pruebas de que el uso de lámparas compactas fluorescentes no agrava la dislexia ni el síndrome de Meares-Irlen (dificultades de aprendizaje que se reflejan en problemas al leer y al escribir).
No hay constancia de que las lámparas compactas fluorescentes afecten a los individuos que sufren síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, dispraxia o VIH.
Es muy poco probable que las lámparas fluorescentes para la iluminación de habitaciones puedan provocar oftalmia de la nieve o cataratas.
No parece que exista ninguna relación entre los campos electromagnéticos generados por lámparas compactas u otras lámparas fluorescentes y la hipersensibilidad electromagnética.
Más en inglés…
5. ¿Puede la luz fluorescente afectar a las personas con enfermedades cutáneas?
Utilizar las lámparas cerca de la piel podría causar problemas a las personas extremadamente fotosensibles.
Simon Cataudo
La exposición a ciertas lámparas compactas fluorescentes (CFL) de envoltura simple puede causar problemas en pacientes con extrema sensibilidad a la luz solar, en particular a sus componentes UVA y UVB, concretamente cuando la fuente de luz está muy próxima a la piel, es decir, a 20 cm o menos. Los pacientes extremadamente sensibles suelen ser personas con enfermedades cutáneas heredadas provocadas por la luz o con enfermedades cutáneas sin causa conocida. La luz UV no filtrada de dichas lámparas compactas fluorescentes también podría causar reacciones cutáneas en enfermos de lupus.
Varios fármacos provocan problemas cutáneos si durante su uso el enfermo se expone a la luz.
Es poco probable que las lámparas compactas fluorescentes constituyan un problema.
En el tratamiento de algunos cánceres, algunos de los fármacos utilizados se activan con la exposición a la luz y pueden causar problemas cutáneos en algunos pacientes.
Es posible que los pacientes que reciben este tratamiento muestren una reacción ligeramente mayor si se exponen a la luz de las lámparas compactas fluorescentes que si se exponen a la de las lámparas incandescentes.
Estos efectos secundarios se darían únicamente en un pequeño número de personas y podrían evitarse con las CFL de doble envoltura que filtran mejor la radiación ultravioleta.
En el caso de estas enfermedades, es necesario incrementar la investigación y determinar si las lámparas compactas fluorescentes suponen un riesgo mayor que las incandescentes.
Las dosis de UV de las lámparas compactas fluorescentes se consideran demasiado pequeñas como para inducir cáncer de piel. Más en inglés…
6. ¿Suponen las lámparas de bajo consumo un riesgo para ciertos grupos de pacientes de la UE?
A algunos grupos de pacientes les inquieta que el uso de lámparas compactas fluorescentes en lugar de las incandescentes convencionales agrave ciertas enfermedades. Los motivos principales son el parpadeo y la radiación ultravioleta, los campos electromagnéticos y la luz azul que producen estas lámparas.
Las luces parpadeantes pueden agravar los síntomas de ciertas enfermedades, como la epilepsia y la migraña. Sin embargo, no existen pruebas que demuestren que el uso de fluorescentes tradicionales o de lámparas compactas fluorescentes tenga los mismos efectos.
No existen pruebas que confirmen que los campos electromagnéticos de las lámparas compactas fluorescentes provoquen síntomas o agraven los existentes en pacientes con ciertas enfermedades.
La radiación UVC y de luz azul podría agravar los síntomas en algunos pacientes anormalmente sensibles a la luz. En la peor de las hipótesis, afectaría a unas 250.000 personas de la UE. El riesgo de las lámparas compactas fluorescentes es insignificante para la población general. Sin embargo, el uso de lámparas compactas fluorescentes de envoltura simple cerca del cuerpo (a menos de 20 cm de distancia) durante periodos largos, puede implicar una exposición a la radiación ultravioleta cercana al límite establecido para proteger a los trabajadores de daños en la piel y en la retina.
El uso de lámparas de bajo consumo de doble envoltura mitigaría en gran medida o por completo los riesgos a los que se exponen la población general y los individuos con fotosensibilidad. Más en inglés…
7. Conclusiones
Las lámparas de doble envoltura mitigarían los riesgos para la población en general y los pacientes fotosensibles
GreenFacts
El CCRSERI evaluó las características de las lámparas compactas fluorescentes de bajo consumo (CFL) a fin de valorar los riesgos para la salud relacionados con su uso. Basándose en este análisis, el Comité concluyó que:
No existen pruebas que demuestren que el parpadeo y los campos electromagnéticos de las lámparas compactas fluorescentes constituyen un riesgo para los individuos sensibles.
La única propiedad de las lámparas compactas fluorescentes que podría suponer un riesgo añadido es la radiación ultravioleta y de luz azul que emiten estos dispositivos. En el peor de los casos, dicha radiación podría agravar los síntomas de unas 250.000 personas de la UE que sufren enfermedades cutáneas poco frecuentes que les hacen especialmente sensibles a la luz.
La población general podría recibir cantidades importantes de radiación ultravioleta si se expusiera a la luz producida por algunas lámparas compactas fluorescentes de envoltura simple durante períodos largos a distancias inferiores a los 20 cm.
El uso de las lámparas de bajo consumo de doble envoltura o de tecnología similar mitigaría los riesgos de la población general y de los enfermos con fotosensibilidad.