Increíble: La cantante Lady Gaga vuelve a ser objeto de debate tras protagonizar un hecho de lo más repugnante durante su concierto en el festival South by Southwest en Austin, Texas. La cantante permitió que una asistente al concierto le vomitara encima en pleno espectáculo. Todo ello, como segunda parte de aquella vez que asfixiada pidió oxígeno en pleno concierto o cuando se desnudó al completo en pleno concierto.
En el vídeo de la actuación se puede observar cómo se trata de una puesta en escena programada, donde la actriz parece estar esperando la repugnante acción de la asistente. Un espectáculo que forma parte de uno de sus últimos temas: Swine.
Lady Gaga (sus imágenes más calientes) aporrea la batería mientras una modelo pasea con una botella en la mano y bebe ocasionalmente de ella. Así hasta que se acerca a Lady Gaga y provoca introduciendo sus dedos en la boca el vómito que baña por completo a la cantante.
En el momento de la actuación, Lady Gaga apenas vestía un bikini y un delantal. Ella misma reconoció en 2012 haber padecido bulimia y anorexia desde los 15 años, por lo que su intención, según aseguró, era la de inspirar “valor y generar algo de maldita compasión”.
Su actuación en el South by Southwest forma parte de la actual gira en la que se encuentra inmersa Lady Gaga.
Una gira cuya llegada a Europa está prevista para otoño, y que además contará con una única actuación en España, prevista para el 8 de noviembre en Barcelona.
Precisamente en Barcelona, en 2012, Lady Gaga desarrolló un episodio similar. En el Palau Sant Jordi, la cantante vomitó durante la interpretación de su tema Edge of glory. Un hecho que además llegó a tuitear.
No es la única vez que un cantante se ve en una situación similar. Al polémico Justin Bieber le sucedió algo similar en el mismo año durante su actuación en Arizona. Si bien, en aquella ocasión, como en la anterior protagonizada por Lady Gaga en Barcelona, fue un hecho aislado protagonizado por los propios cantantes.
El acaecido en el South by Southwest puede haber sido uno de los episodios más vomitivos en la historia de los espectáculos musicales.