Envuelto en polémica ha abierto sus puertas el primer museo mundial de la prostitución, en Ámsterdam. A pie de canal, en pleno Barrio Rojo de la capital holandesa, donde esta actividad es legal desde el año 2000, se encuentra el Red Light Secrets, un espacio donde el visitante conoce los pormenores del "oficio más viejo del mundo" e incluso puede posar en el escaparate como hacen las cerca de 900 mujeres que ofrecen sus servicios en más de 250 ventanas de uno de los barrios más concurridos y que más curiosidad despiertan de Ámsterdam. Satisfacer esa curiosidad y desmitificar los tabúes sobre la prostitución son las razones de ser de este peculiar museo.
Casi a la salida del nuevo museo está un confesionario, donde los visitantes son invitados a revelar sus “pecados sexuales” escritos en una pared, sin poner su nombre o firma.
El recinto también se muestran exposiciones sobre la moda y las actitudes de la sociedad hacia esta actividad, que ha ido cambiado a lo largo de los siglos, destacó el reporte informativo.
El museo se asienta sobre un antiguo burdel, al pie de uno de los canales.
Holanda legalizó la prostitución en el año 2000 y desde entonces quienes ejercen esta actividad deben registrarse en la seguridad social y pagar sus impuestos, como todo trabajador. Las empleadas de este sector quieren ahora constituirse en un sindicato.
En el interior del pequeño museo sobresale una gran pantalla de televisión, en la que se muestra a una mujer realizando un strip-tease, mientras que continuación se ve una cinta sobre la otra cara de la prostitución, mujeres con las familias que viven día a día de este oficio.
Una 'relaciones públicas' en la calle explica a los turistas qué es el museo y les invita a visitarlo.
En el interior, los turistas pueden conocer cómo es por dentro lo que no se ve desde el escaparate. Esto sería algo parecido a la suite de un burdel de lujo, con la decoración 'apropiada' para este tipo de ambientes.
Ilonka Stakelborough ejerce de anfitriona y muestra otra de las habitaciones del museo. Ilonka ha ejercido la prostitución durante 25 años y lidera el Instituto Geisha, una institución que pretende constituirse en sindicato para velar por los derechos de estas trabajadoras.
Una película sobre la vida diaria de las prostitutas o muestras de la ropa que solían vestir a comienzos del siglo XX son otras de las atracciones con las que cuenta este museo.
Ilonka Stakelborough explica que aunque se trata de una actividad legal eso no ha erradicado el tráfico de personas y que muchas mujeres sobre todo de la Europa del Este siguen siendo forzadas contra su voluntad a ejercer la prostitución.
Dos turistas curiosean por la ventana del museo. Un encuentro de 10 minutos con una meretriz cuesta 50 euros en Ámsterdam.
Las prostitutas del Barrio Rojo no suelen ejercer la prostitución durante mucho tiempo. Según el Instituto Geisha, la media es de 5 años. Las mujeres suelen tener entre 21 y 55 años y la mayoría de ellas tiene una familia y una vida normal cuando dejan de estar tras el cristal.
La lucha de este colectivo, según Ilonka Stakelborough, es que las mujeres no se dejen intimidar ni manipular, porque el proxenetismo sigue presente, y puedan ejercer esta actividad libremente.
El museo también tiene una sala que muestras prácticas BDSM (bondage, dominación, sadomasoquismo) y una de "lujo", que cuenta con techo de espejos, una cama iluminada desde abajo y una bañera, al lado de una botella abierta de champán.
Cada día, miles de turistas se aventuran por las calles del Barrio Rojo de Ámsterdam para comprobar 'in situ' cómo tras los cristales de muchas casas hay mujeres en ropa interior ofreciendo sexo a cambio de dinero. Según uno de los promotores de la iniciativa, Melcher de Wind, el museo pretende satisfacer la curiosidad de los que quieren saber qué hay tras el cristal sin necesidad de pagar por los servicios de una prostituta.
JUNTOS POR UNA TARINGA CON VERDADERA INTELIGENCIA COLECTIVA!