¿España no es Venezuela?
Hoy hablamos de Venezuela en el programa. Cuando en España dices Venezuela la gran mayoría de personas tuerce el gesto con desagrado. Cuando en España preguntas por Venezuela la mayor parte de la gente contesta: “es un régimen populista sin libertad de expresión en el que la gente no tiene ni para comer”. Y España, qué. ¿No se parece en algo esa descripción a lo que vivimos en nuestro país? No, hombre, no, España no es igual. ¿Seguro?
Me hablan del control de los medios en Venezuela y yo me acuerdo de que los directores de los tres periódicos más importantes de nuestro país han sido cesados por presiones del gobierno y la Corona, por publicar sus corrupciones y sostener líneas editoriales incómodas. Me hablan de censura en Venezuela y recuerdo que lo primero que hizo este gobierno fue tomar el control de la radiotelevisión pública para manipular burdamente y expulsar o apartar a los periodistas que podían causarle problemas. A mí me lo vais a contar.
Nos escandaliza la pobreza venezolana y aquí tenemos más de 3 millones de pobres y hoy mismo la OCDE denuncia que España es el país en el que más ha crecido la desigualdad, como publica incluso el periódico progubernamental ABC. En Venezuela la pobreza ha caído un 20% en 2012, la mayor caída en toda América, según datos del mismísimo Banco Mundial. En España el aumento de pobres fue de dos puntos en los 4 primeros años de la crisis, solo superado por Turquía y según un estudio publicado ayer por el BBVA, no recuperaremos los niveles de desempleo anteriores a la crisis hasta 2025. Si hasta los bancos lo dicen, oiga.
Nos parecen intolerables las colas para comprar lo básico en Venezuela y aquí tenemos colas en los comedores sociales que dicen no dar abasto para atender a todos, tenemos a gente rebuscando en los contenedores, cada vez más indigentes en las calles, un 18% de familias en pobreza energética y un número creciente de personas que no pueden comprarse sus medicamentos, según denuncia hoy mismo Médicos Sin Fronteras. Pero los pobres son ellos.
Criticamos el populismo chavista y aquí tenemos un gobierno que saca una ley mordaza y una ley del aborto para contentar a su núcleo duro. Tenemos un gobierno que llama ETA a todo el que protesta y que juega con la amenaza terrorista con sonrojante demagogia. Nos llevamos las manos a la cabeza por la represión en Venezuela y en España, Amnistía Internacional ha denunciado la creciente brutalidad policial desde que empezó la crisis. Nos mofamos de la dialéctica de Maduro y aquí el presidente se mofa de nosotros hablándonos desde un plasma.
Ayer mismo un compañero me decía que Maduro había ganado ilegalmente las elecciones, como la oposición se ha encargado de repetir hasta convencer a media humanidad. Pero analistas desde fuera del chavismo reconocen la legitimidad de la victoria como las recientes elecciones municipales venezolanas volvieron a corroborar. En España, Cospedal está intentando hacer un pucherazo en su parlamento y tenemos un sistema electoral injusto que protege al bipartidismo frente a las minorías. Llamamos “régimen” a un gobierno chavista que ha ganado elecciones durante 15 años pero no llamamos régimen a nuestro gobierno que ha convertido nuestro parlamento en pantomima a golpe de mayoría aplastante.
Mal de muchos solo consuela a los tontos. No es que crea que lo que va mal en España, eclipsa las tremendas complicaciones que hay en Venezuela. No es que crea que nuestra situación sea tan extrema como la de Venezuela. Pero sí creo que mirarnos a nosotros mismos ayuda a que veamos Venezuela desde una perspectiva más justa. Sí creo que hay que desmontar la intoxicación internacional contra el chavismo que ha conseguido instaurar la idea de que Hugo Chávez y los suyos son más o menos el demonio. Como diría Chávez, aquí huele a azufre.
Ni demonio ni ángel. El chavismo ha logrado dar esperanza a los que nunca la tuvieron, les ha dado un lugar en el mundo y ha recuperado para el pueblo venezolano parte de su riqueza. Pero también es cierto que se enfrenta a graves problemas de desabastecimiento, inseguridad y quiebra económica y al lógico descontento social que la represión no hace más que avivar, aunque no menos que la violencia física y verbal de algunos elementos de la oposición que parecen querer conseguir en la calle lo que no lograron en las urnas.
Maduro no es Chávez ni tiene su habilidad para manejar los problemas de su país como Rajoy tampoco tiene la habilidad para manejar los nuestros. Fin de la comparación. Las comparaciones son odiosas pero en este caso sirven para quitarnos algo de soberbia etnocentrista. España no es Venezuela y Venezuela no es España pero se parecen más de lo que a los españoles nos gustaría reconocer. No somos mejores, nadie es mejor que nadie. Sólo esa idea puede sacarnos, a venezolanos y españoles, de ésta.
http://blogs.cadenaser.com/lo-llevamos-crudo/2014/03/19/espana-es-venezuela/