Una nena de solo trece años creó una máquina para hacer viajes interplanetarios
No llevaría al cosmos ningún tipo de combustible sino que utilizaría el hidrógeno que se encuentran en el ambiente interestelar.
Ekaterina Trúsheva, una niña rusa de solo 13 años, creó una nave intergaláctica que decidió desarrollar el día que se enteró que, en algún momento, la Tierra será "tragada" por el Sol. Todo para poder salvar a la humanidad. La creación tiene como objetivo buscar vida en otros planetas.
La nave no llevará al cosmos ninguna fuente de energía como combustible sino que utilizará el hidrógeno que hay en el ambiente interestelar.
El hidrógeno sería captado por un embudo magnético, luego sería comprimido y calentado por reacción termonuclear, posteriormente se aceleraría y se lanzaría de nuevo al espacio interestelar, proporcionando de esta manera la velocidad necesaria.
El director del Instituto Internacional de Educación Espacial de Alemania, Ralf Heckel, supo del proyecto y escogió a Trúsheva para participar con su equipo en la competición de construción de astromóviles para la exploración humana de la NASA.
A bordo de la nave podrían subir 500 personas que se alimentarían con comidas sintetizadas o incluso cultivadas a bordo a través de un método llamado hidroponía, según se informa en RT. Según comentó Trúsheva, ella misma quiere ser la capitana de la nave espacial y poder, algún día, viajar a otras galaxias.
No llevaría al cosmos ningún tipo de combustible sino que utilizaría el hidrógeno que se encuentran en el ambiente interestelar.
Ekaterina Trúsheva, una niña rusa de solo 13 años, creó una nave intergaláctica que decidió desarrollar el día que se enteró que, en algún momento, la Tierra será "tragada" por el Sol. Todo para poder salvar a la humanidad. La creación tiene como objetivo buscar vida en otros planetas.
La nave no llevará al cosmos ninguna fuente de energía como combustible sino que utilizará el hidrógeno que hay en el ambiente interestelar.
El hidrógeno sería captado por un embudo magnético, luego sería comprimido y calentado por reacción termonuclear, posteriormente se aceleraría y se lanzaría de nuevo al espacio interestelar, proporcionando de esta manera la velocidad necesaria.
El director del Instituto Internacional de Educación Espacial de Alemania, Ralf Heckel, supo del proyecto y escogió a Trúsheva para participar con su equipo en la competición de construción de astromóviles para la exploración humana de la NASA.
A bordo de la nave podrían subir 500 personas que se alimentarían con comidas sintetizadas o incluso cultivadas a bordo a través de un método llamado hidroponía, según se informa en RT. Según comentó Trúsheva, ella misma quiere ser la capitana de la nave espacial y poder, algún día, viajar a otras galaxias.