Ed Houben es un holándes con un pasatiempo inusual. Mantuvo relaciones sexuales con muchísimas mujeres que no lo buscan por ser guapo, sino por sus ''Legendarios poderes'' de inseminación. Él asegura que lo hace "por altruismo" y sin cobrar.
Desde que abrió su página web ha concebido 98 hijos que están repartidos por medio mundo.
En una casa-granja en el noroeste de Alemania, caldeada por el intenso fuego de una estufa de leña, un hombre corpulento con anteojos camina escaleras arriba hacia una habitación de bebé. Al llegar al siguiente piso, verá por primera vez a su hija.
Houben habla con dulzura a la pequeña Madita, de seis semanas, que le mira atentamente. Es su descendiente número 98.
Este hombre lleva años ayudando a concebir a parejas de lesbianas, a mujeres solteras que quieren ser madres y también a parejas heterosexuales con problemas de fertilidad. De hecho, se considera a sí mismo un "donante de esperma caritativo".
Ed ya no dona su esperma en una probeta sino "al estilo tradicional", utilizando el instrumento que Dios le dio en vez de una jeringa. "Así hay muchas más posibilidades de concebir", asegura.
"Quizá la gente piense que es una manera de practicar sexo sin aceptar responsabilidades, pero normalmente soy la única persona con la que pueden hablar cuando nada funciona", dice.