Uno de los mayores anhelos del hombre ha sido viajar en el tiempo. La imposibilidad física de trasladarse a un evento anterior o posterior al nuestro, puebla y estimula la imaginación de novelistas y cineastas que sueñan con ver algún día por parte de la ciencia, cristalizada esta utopía.
Una de las posibles paradojas que se desprenderían de un potencial viaje en el tiempo es conocida popularmente como la paradoja del abuelo. Vamos a ver en qué consiste esta disparatada idea popularizada por la cultura popular, particularmente por muchas series de televisión actuales.
El origen de la idea
Para entender mejor la idea, remontémonos al año 1943. En el libro del escritor de ciencia ficción Rene Barjavel, El Viajero Imprudente, se esbozó por primera vez esta paradoja usada por muchos físicos para demostrar los riesgos del viaje en el tiempo.
Allí el personaje que retrocede en el tiempo, asesina a su abuelo, antes de que haya entablado relación amorosa con su abuela. En esta extensión de sí mismo, es decir su abuelo en el pasado, el viajero imprudente cometería el error de aniquilarse potencialmente en un futuro posible, dando origen a la paradoja del abuelo.
Se parte del supuesto que una persona realiza un viaje a través del tiempo y mata al padre biológico de su padre/madre biológico (abuelo del viajero), antes de que éste conozca a la abuela del viajero y puedan concebir. Entonces, el padre/madre del viajero (y por extensión, ese viajero) nunca habrá sido concebido, de tal manera que no habrá podido viajar en el tiempo; al no viajar al pasado, su abuelo entonces no es asesinado, por lo que el hipotético viajero sí es concebido; entonces sí puede viajar al pasado y asesinar a su abuelo, pero no sería concebido, y así indefinidamente.
Una contradicción filosófica
Dado el caso de que la ciencia avanzara en su cometido de crear un dispositivo para conseguir transportar a alguien a un punto distante en el tiempo, ya sea hacia adelante o hacia atrás –aunque los científicos han advertido, que en este último caso, se requeriría hipotéticamente la existencia en dicha época del mecanismo para viajar en el tiempo–, el hecho de que alguien decidiera atentar contra sí mismo al matar a su propio abuelo, se podría considerar como autoinfanticidio, consistente en suicidarse en un estado de potencialidad del ser.
Otros ejemplos de la Paradoja del abuelo
En el siglo XX, la idea del viaje en el tiempo estimuló a científicos teóricos, pero particularmente a los creadores y artistas. El primer antecedente fue la novela de H.G. Wells, La Máquina del Tiempo.
Luego, la idea se había de convertir en uno de los referentes de la cultura ciber de los años ochentas, considerada hoy día una película de culto en el tema de la ciencia ficción post apocalíptica: Terminator. Claramente aquí es posible ver la paradoja del abuelo encarnada en el robot aniquilador que quiere exterminar a John Connor, asesinando a Sarah Connor y evitando que extermine a Skynet en un futuro distante.
Un ejemplo mas apegado a la situación original se encuentra en un episodio de la serie de animación Futurama. En él el protagonista, Philip J. Fry, viaja por accidente al pasado donde conoce a su abuelo y a su novia de entonces. Intenta por todo lo posible que a él no le suceda nada, pero acaba muriendo en un accidente de pruebas nucleares. Sorprendentemente, Fry no desapareció. Pensando que la novia de su abuelo no era realmente su abuela, se acuesta con ella. Al final descubre que sí lo era, y que la única razón por la que él seguía existiendo era que al acostarse con ella se convirtió en su propio abuelo.
Esta paradoja ha sido usada para argumentar que el viaje hacia atrás en el tiempo debe ser imposible. A pesar de ello, en la ciencia ficción se han sugerido algunas soluciones.