Seguramente ud. lector, entro a leer que escribió este pelotudo que se hace el experto en todo, esperando un sermón cuasi moral sobre por qué esta mal linchar, qué nos va a pasar si seguimos con esto y cosas por el estilo.
En cambio, voy a brindar un análisis más bien práctico sobre esta cuestión.
Para esto nos basaremos en casos hipotéticos.
Soy un transeúnte desprevenido. En eso, veo a un ladrón trabajando.
A) Situación: Estoy solo contra el chorro.
Reacción: Lo enfrento arriesgando mi vida.
Resultado 1: Me hiere o mata.
Resultado 2: Lo reduzco, quedo como héroe.
Resultado 3: Lo reduzco, le pego hasta matarlo (o casi). Quedo a disposición de la Justicia.
B) Situación: Veo a un chorro ya reducido.
Reacción: Patada en la cabeza a la pasada.
Resultado 1: Me rajo antes que venga la poli, contento con mi aporte a la sociedad y orgulloso de ser tan valiente.
Resultado 2: Me ve la poli, agredí a alguien que ya no era una amenaza para nadie. Quedo a disposición de la Justicia. (Ahora si, esperemos que tu teoría de que la Justicia no funciona, sea real. Caso contrario estas complicado.)
C) Situación: Yo, o alguien de mi entorno sufrió un siniestro.
Reacción 1: Acudo a la policía u otra autoridad competente.
Resultado: Indescifrable.
Reacción: Con mi grupo de ultra valientes vengadores salimos a buscar a alguien que cumpla los requisitos de linchamiento:
Resultado: Damos con el malviviente, le otorgamos una buena paliza. Recuperamos lo robado y nos retiramos. Luego quedamos a disposición de la Justicia. (Probablemente ligemos más carcel que el chorro).
Resultado 2: Damos con otro sujeto de similares características. Le brindamos una regia tunda hasta casi matarlo. (Era inocente, vamos todos presos y el chorro verdadero libre).
Ahora si, se viene la moraleja ética.
Reflexión: Nuestra conciencia de clase media nos dicta que agredir físicamente a un ladrón (además de ser ilegal) lo hará recapacitar la próxima vez que quiera repetir el hurto.
ERROR: No reparamos en que el chorro en cuestión, no maneja nuestros mismos preconceptos. La paliza que se puede llegar a morfar, no es muy distinta de la que viene recibiendo desde la infancia, hasta en el ambiente familiar, por razones mucho menos justificadas. No es muy distinta del dolor que sintió cuando lo violaron, o el provocado por el hambre o la marginación. Lo mismo aplica para aquellos potenciales ladrones que miran en los medios como ajustician violentamente a sus pares. Nada de esto los acobardará si sienten necesidad de salir a "trabajar". Incluso se les puede dar el mejor caso, el asesinato, en el cual estarán libres de toda sanción, sufrimiento o privaciones que el sistema penal les puede dictar. Osea, el chorro muerto (no paga en vida) y vos, como un pelotudo preso por asesinar.
Conclusión Final: En todos los casos, es mejor respetar el viejo pacto social en dónde la policía tiene el monopolio de la fuerza y no hacernos los Van Damme.
Si los mecanismos judiciales funcionan o no, es otro debate, sumamente necesario. Pero no es justo ni corresponde que vos sufras los perjuicios de esta situación.