Inaugurada la conexión en tren de alta velocidad entre España y Francia
Desde hoy cinco trenes diarios unen Barcelona y París
Además de la ruta Barcelona - París, las dos naciones europeas estarán conectadas con servicios de alta velocidad entre Madrid y Marsella, Barcelona - Toulouse, y Barcelona - Lyon.
Los vecinos de Perpignan, capital del departamento francés de los Pirineos Orientales, llevaban años esperando la llegada del AVE, que a este lado de la frontera se conoce como el TGV. La cooperación entre Renfe y SNCF, las dos empresas ferroviarias líderes en alta velocidad en Europa, ha hecho posible, tras años de millonarias inversiones, que este domingo quede inaugurada la conexión en tren veloz entre España y Francia que enlaza 17 ciudades a los dos lados de los Pirineos sin transbordos ni cambio de ancho de vía.
Más de 840 personas cruzan hoy la frontera a bordo del tren veloz. La oferta de alta velocidad entre Francia y España con 10 trenes diarios, cinco por sentido, se ha estrenado sin incidencias.
Las nuevas conexiones directas de alta velocidad unen Barcelona y París en seis horas y 25 minutos a un coste de 170 euros en segunda clase y 220 en primera categoría; Madrid y Marsella se cubrirá en siete horas; Barcelona con Lyon en menos de cinco horas, y la capital catalana con Toulouse en menos de tres horas.
El tren inaugural, sólo para autoridades e invitados, ha partido de la estación barcelonesa de Sants a las 11:30 horas en medio de una enorme expectación periodística. En una hora y cuarto, sin paradas ni en Figueres ni en Girona -tal y como estaba previsto-, el tren rápido ha llegado a Perpignan.
Durante el recorrido, los trabajadores del AVE han servido a los pasajeros un menú a base de terrina de foie con crujiente de pan de especias, jamón ibérico de primera calidad y una coca de escalibada. Todo ello regado con vino tinto español y blanco semidulce de Burdeos, además de agua Solán de Cabras y Perrier francesa. El menú del tren veloz entre Barcelona y París, que cubre la cuota alimentaria francesa, española y catalana, pronto se ha ganado el apelativo del AVE del foie y el jamón.
En la estación de Perpignan, una banda musical y el baile de una sardana han recibido a la comitiva -integrada por autoridades del Gobierno, militares españoles y mandos de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía-, que ha reaccionado con cierta sorpresa ante el acto, engalanado con las pequeñas banderas catalanas y francesas que portaban los asistentes al acto de bienvenida a la alta velocidad.
El ex alcalde de Perpignan, y actual presidente de la comarca, Jean Paul du Alduy, ha sido el maestro de ceremonias de la folclórica bienvenida al AVE. Acompañado de un Salvador Dalí apócrifo, el político local, que se presenta a las elecciones municipales de la próxima primavera, ha reivindicado el sentimiento catalanista de la comarca.
Desde hoy cinco trenes diarios unen Barcelona y París
Además de la ruta Barcelona - París, las dos naciones europeas estarán conectadas con servicios de alta velocidad entre Madrid y Marsella, Barcelona - Toulouse, y Barcelona - Lyon.
Los vecinos de Perpignan, capital del departamento francés de los Pirineos Orientales, llevaban años esperando la llegada del AVE, que a este lado de la frontera se conoce como el TGV. La cooperación entre Renfe y SNCF, las dos empresas ferroviarias líderes en alta velocidad en Europa, ha hecho posible, tras años de millonarias inversiones, que este domingo quede inaugurada la conexión en tren veloz entre España y Francia que enlaza 17 ciudades a los dos lados de los Pirineos sin transbordos ni cambio de ancho de vía.
Más de 840 personas cruzan hoy la frontera a bordo del tren veloz. La oferta de alta velocidad entre Francia y España con 10 trenes diarios, cinco por sentido, se ha estrenado sin incidencias.
Las nuevas conexiones directas de alta velocidad unen Barcelona y París en seis horas y 25 minutos a un coste de 170 euros en segunda clase y 220 en primera categoría; Madrid y Marsella se cubrirá en siete horas; Barcelona con Lyon en menos de cinco horas, y la capital catalana con Toulouse en menos de tres horas.
El tren inaugural, sólo para autoridades e invitados, ha partido de la estación barcelonesa de Sants a las 11:30 horas en medio de una enorme expectación periodística. En una hora y cuarto, sin paradas ni en Figueres ni en Girona -tal y como estaba previsto-, el tren rápido ha llegado a Perpignan.
Durante el recorrido, los trabajadores del AVE han servido a los pasajeros un menú a base de terrina de foie con crujiente de pan de especias, jamón ibérico de primera calidad y una coca de escalibada. Todo ello regado con vino tinto español y blanco semidulce de Burdeos, además de agua Solán de Cabras y Perrier francesa. El menú del tren veloz entre Barcelona y París, que cubre la cuota alimentaria francesa, española y catalana, pronto se ha ganado el apelativo del AVE del foie y el jamón.
En la estación de Perpignan, una banda musical y el baile de una sardana han recibido a la comitiva -integrada por autoridades del Gobierno, militares españoles y mandos de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía-, que ha reaccionado con cierta sorpresa ante el acto, engalanado con las pequeñas banderas catalanas y francesas que portaban los asistentes al acto de bienvenida a la alta velocidad.
El ex alcalde de Perpignan, y actual presidente de la comarca, Jean Paul du Alduy, ha sido el maestro de ceremonias de la folclórica bienvenida al AVE. Acompañado de un Salvador Dalí apócrifo, el político local, que se presenta a las elecciones municipales de la próxima primavera, ha reivindicado el sentimiento catalanista de la comarca.