Dinamita para la paz Por: Rosa Townsend Los testimonios que he recogido recientemente en Israel se pueden resumir en una frase: “aquí podemos ir conviviendo judíos y palestinos hasta que llegan los políticos y empiezan a agitar de un lado u otro”. En realidad hay más de dos lados, hay al menos cuatro: el judío (con grandes divisiones políticas internas); las dos facciones palestinas (la Autoridad Palestina, AP, que controla Cisjordania, y sus archienemigos de la organización terrorista Hamas que controlan Gaza); y Estados Unidos como presunto mediador (que sólo habla con AP y excluye a Hamas, con lo cual ¿a qué tipo de acuerdo de paz puede llegar si una de las partes palestinas nunca lo reconocerá ni depondrá sus armas?). Y hay un quinto componente, quizá el más importante, que es el dinero. El que tiene que seguirle llegando a la Autoridad Palestina como incentivo de negociación; y el que con serias amenazas de boicot internacional puede dejar de llegar a la economía israelí si se niega a aceptar los términos que impone EEUU. (Pero de esto hablo más abajo). En este laberinto minado ha existido una relativa paz en los últimos años hasta el debut del secretario de Estado, John Kerry,me explicó en Jerusalén el conocido periodista palestino Khaled Abu Toameh: “Kerry está jugando con fuego. Cuando dijo vamos a hablar las tensiones empezaron a crecer”, afirmó denunciando igualmente el “doble lenguaje” de sus propios compatriotas palestinos en Cisjordania, que “hablan de paz y luego incitan al odio”. Sus palabras y las de otra decena de entrevistados resultan cada vez más proféticas. Kerry está empeñado en imponer la paz a cualquier precio, incluido el de chantajear a Israel bajo amenazas de boicot. Es un insidioso precio sobre todo porque esa campaña de “deslegitimación” del Estado judío avanza en paralelo con otra que eleva casi al martirio la causa palestina. El favoritismo propalestino –abierto o encubierto– aparte de viciar el proceso es injusto e inmoral, pero aparentemente eso es secundario. Lo importante es la foto para la historia de Kerry y Obama. Nada mejor para que esa foto se materialice que contar con el apoyo de la comparsa ideológica internacional. Esa maquinaria que se engrasa con los siempre dispuestos antisemitas de Europa, la tradicionalmente adversa ONU y, cómo no, los enemigos del vecindario encabezados por Irán. La “causa”, es decir, el que se declare un Estado palestino que conviva en paz junto al Estado judío de Israel, es una causa muy justa. Pero el martirio no. En este proceso no hay santos. Los palestinos se niegan de entrada a aceptar a Israel como la nación judía. Quieren más terreno y control soberano. Para Israel –que sí acepta la fórmula de “dos estados”– es cuestión de ceder territorio ocupado desde 1967, a cambio de seguridad y reconocimiento. Ese es en esencia el esquema político, la gran dificultad está en el factor humano, en la “bomba demográfica”: ¿qué hacer con los cuatro millones de palestinos en la diáspora que quieren volver? ¿Y qué hacer con el medio millón de judíos que viven en los asentamientos? El “acuerdo marco” que Kerry elabora secretamente debería contener soluciones equitativas a esos y otros obstáculos para la paz. Ya veremos si es así. Pero de momento su estrategia es presionar a Israel arrinconándolo, mientras busca dinero entre las monarquías del Golfo para inyectar en la economía controlada por la Autoridad Palestina. “Hay una creciente campaña de deslegitimización de Israel… Se habla de boicoteos y de otras cosas”, dijo Kerry hace días refiriéndose a la “campaña BDS”, Boicot, Desinversión y Sanciones, que avanza histéricamente en Europa. En boca del secretario de Estado de EEUU eso se llama prender la mecha de la dinamita, darle alas y credibilidad a BDS. Lo que aquí subyace es una doble jugada. Imponiéndole unas condiciones desventajosas, Israel sólo tiene dos salidas y ninguna es buena: si las acepta aún negociándolas saldría perdiendo; y si no las acepta quedaría como responsable del naufragio del proceso de paz, que serviría de justificación a la campaña BDS. ¿Y si fueran los palestinos los responsables del fracaso, reaccionaría el mundo en su contra? Dudoso, pero lo observaremos. De lo que no caben dudas es de que Benjamin Netanyahu y Mahmoud Abbas se preparan tanto para negociar como para fracasar y echarle las culpas al otro el día después. Porque esta es una batalla por la opinión pública internacional. Tampoco caben dudas de que Abbas necesita respaldo de países árabes, que no se han mostrado dispuestos para no agitar sus avisperos islamistas. “Los países árabes piensan que apoyar a la Autoridad Palestina frente a Hamas les sitúa contra sus propios extremistas”, me señaló en Jerusalén Tal Becker, asesor de política exterior de Netanyahu y uno de los principales negociadores del proceso de paz. La enemistad mortal entre las dos facciones palestinas es la mayor barrera en el camino a la paz. Ignorarla como pretende Kerry sólo crea expectativas ficticias. Al igual que todos los movimientos islamistas de la región, Hamas solo busca aterrorizar, ese es su negocio, y para mantenerlo siempre torpedea la paz. Desde 2012 ha lanzado más de 28,000 misiles contra Israel. ¿Alguien necesita más pruebas?.
Dinamita para la paz
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos: