Terremotos de más de 6,0 grados Richter marcan semana en Nicaragua
Un sismo de 6,2 grados en la escala abierta de Richter que dejó un muerto, 266 heridos y centenares de viviendas dañadas, y otro con una intensidad también mayor a 6,0 en menos de 24 horas marcaron la semana noticiosa de Nicaragua.
El primero de los movimientos telúricos, ocurrido el jueves pasado, tuvo su epicentro en el Lago de Managua, a una profundidad de 10 kilómetros y tras el cual se generaron más de mil réplicas, según el Instituto de Estudios Territoriales (Ineter).
La sacudida, percibida con fuerza en Managua y que también se sintió en Costa Rica, Honduras y Guatemala, provocó que el presidente Daniel Ortega decretara la Alerta Roja en la noche de ese mismo día.
Entre las medidas tomadas por las autoridades, además del accionar y la coordinación de las instituciones -entre ellas la Defensa Civil y la Policía Nacional- en función de la emergencia, estuvo la suspensión la víspera de las clases en Managua y León.
Asimismo, se detuvieron las labores en instituciones del Gobierno, y se cancelaron eventos artísticos y deportivos.
Menos de 24 horas después del sismo de 6,2, otro terremoto, de 6,7 grados de magnitud en la misma escala volvió a causar sobresaltos en la población.
El movimiento telúrico ocurrido a las 14:29, hora local, de este viernes tuvo su epicentro en Nandaime, a 67 kilómetros de esta capital, y alcanzó 113,6 kilómetros de profundidad.
Pocas horas después, la directora de Geología y Geofísica del Ineter, Angélica Muñoz, dio buenas noticias al afirmar que se esperaba una reducción de la tendencia de la sismicidad, pues "se está liberando la energía".
Durante una reunión de autoridades del Gobierno y alcaldes, la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, destacó que el pueblo de este país centroamericano se ha acostumbrado a las emergencias ocasionadas por los sismos.
Refirió que planes como el de verano a ejecutarse de cara a la Semana Santa no pueden detenerse. No se trata de abandonar la Semana Santa con toda su tradición y fervor religioso y encuentro de las familias, ni de ahuyentar al turismo, sino de mantener la normalidad, pero en alerta y vigilancia permanente, aseveró.
"Hemos vivido en menos de 24 horas dos terremotos, -dijo- y así como nada puede indicar que se vaya a producir otro, tampoco se puede indicar que no se vaya a producir, lo único que podemos hacer es estar preparados".
La actividad sísmica produjo una ola de mensajes de solidaridad provenientes de naciones como Cuba, El Salvador, Venezuela y Ecuador.
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