Científicos crearon una tecnología para que las carnes, los quesos, las frutas y las verduras no adquieran gusto rancio. Evitan la oxidación, demoran el vencimiento y mejoran su apariencia.
El estudio para estirar la vida útil de los alimentos lo realizaron investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Departamento de Industrias de la Universidad de Buenos Aires.
Científicos argentinos desarrollaron una lámina comestible que recubre las carnes, las frutas y las verduras y evita su oxidación y genera más vida útil a los alimentos. Estos recubrimientos envuelven los productos y permiten controlar la difusión de gases con su entorno, al tiempo que no modifican su color, su olor ni su sabor, logrando, además, mejorar su apariencia.
El estudio para estirar la vida útil de los alimentos lo realizaron investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Departamento de Industrias de la Universidad de Buenos Aires.
Las láminas se aplican directamente sobre la superficie de frutas y verduras mínimamente procesadas, carnes y derivados, y quesos mediante el agregado de una solución liquida formadora de película, o por aplicación con un pincel, por pulverización, inmersión o fluidización.