Buenas noches humanos hoy comparto un poco de mi sabiduria monje con ustedes.
Los monjes medievales
El término 'monje' procede del latín 'monachus' y significa "alguien que vive solo". El monje era un hombre que buscaba vivir apartado del mundo, con el fin de perseguir un ideal de santidad. El monasticismo cristiano se desarrolló primero en Egipto, y en un principio estaba basado en el modelo del 'ermitaño solitario' que abandona totalmente la sociedad para perseguir la espiritualidad. Sin embargo, los primeros monjes pronto descubrieron que no podían vivir en soledad. Sus hazañas de santidad atraían a un gran número de seguidores, y a medida que el ideal monástico se iba expandiendo se impuso el modelo de 'monasticismo cenobita' basado en la vida comunitaria. La Edad Media es la época del esplendor de la vida monástica en Occidente, debido a la expansión de los monjes benedictinos. El fundador de la Orden benedictina fue Benito de Nursia (480-547). Con 49 años fundó el célebre monasterio de Montecassino, donde moriría a los 67 años. Benito escribió la regla benedictina, cuya difusión por toda Europa le valió el título de "padre del monaquismo occidental". Durante los tiempos agitados de la Edad Media los monjes benedictinos contribuyeron a fomentar la cultura del pueblo: roturar terrenos, perfeccionar sistemas agrícolas, enseñar oficios, etc. Los monjes seguían a rajatabla las indicaciones recogidas en las Sagradas Escrituras, las cuales eran traducidas al latín de sus originales en griego y hebreo. Los monasterios se convirtieron en escuelas donde se enseñaba a leer y escribir. Además, se cultivaban otras artes como la música y la pintura. Durante la Edad Media, los monjes ejercían la medicina, construyendo hospitales junto al edificio monacal. La llamada 'medicina monástica', tuvo un cariz meramente caritativo. Sin embargo, nunca estuvo bien vista por la Iglesia: el papa Inocencio II prohibió el ejercicio de la medicina a los eclesiásticos en el Concilio de Clermont (1131), y lo ratificó en Letrán (1139). El Concilio de Viena de 1312 especificaba que el cuidado del cuerpo "es una atribución laica", reservando a los religiosos "la atención de las almas".

Los monjes medievales
El término 'monje' procede del latín 'monachus' y significa "alguien que vive solo". El monje era un hombre que buscaba vivir apartado del mundo, con el fin de perseguir un ideal de santidad. El monasticismo cristiano se desarrolló primero en Egipto, y en un principio estaba basado en el modelo del 'ermitaño solitario' que abandona totalmente la sociedad para perseguir la espiritualidad. Sin embargo, los primeros monjes pronto descubrieron que no podían vivir en soledad. Sus hazañas de santidad atraían a un gran número de seguidores, y a medida que el ideal monástico se iba expandiendo se impuso el modelo de 'monasticismo cenobita' basado en la vida comunitaria. La Edad Media es la época del esplendor de la vida monástica en Occidente, debido a la expansión de los monjes benedictinos. El fundador de la Orden benedictina fue Benito de Nursia (480-547). Con 49 años fundó el célebre monasterio de Montecassino, donde moriría a los 67 años. Benito escribió la regla benedictina, cuya difusión por toda Europa le valió el título de "padre del monaquismo occidental". Durante los tiempos agitados de la Edad Media los monjes benedictinos contribuyeron a fomentar la cultura del pueblo: roturar terrenos, perfeccionar sistemas agrícolas, enseñar oficios, etc. Los monjes seguían a rajatabla las indicaciones recogidas en las Sagradas Escrituras, las cuales eran traducidas al latín de sus originales en griego y hebreo. Los monasterios se convirtieron en escuelas donde se enseñaba a leer y escribir. Además, se cultivaban otras artes como la música y la pintura. Durante la Edad Media, los monjes ejercían la medicina, construyendo hospitales junto al edificio monacal. La llamada 'medicina monástica', tuvo un cariz meramente caritativo. Sin embargo, nunca estuvo bien vista por la Iglesia: el papa Inocencio II prohibió el ejercicio de la medicina a los eclesiásticos en el Concilio de Clermont (1131), y lo ratificó en Letrán (1139). El Concilio de Viena de 1312 especificaba que el cuidado del cuerpo "es una atribución laica", reservando a los religiosos "la atención de las almas".




