El Otakufest, el evento más esperado en la ciudad por los fanáticos de la cultura japonesa, nació como un acto desafiante y arriesgado de un grupo de amigos. Tenían 14 y 15 años, y se sentían molestos porque sus padres no los dejaron asistir a las convenciones de Monterrey.
Estaba lejos y ellos eran muy jóvenes. Quizá otros se hubieran quedado de brazos cruzados, cabizbajos y contagiados por la desilusión. No fue el caso.
Edgar Ledezma era uno de los adolescentes que decidió actuar. Junto con Andrea Arriola y otros compañeros, surgió la idea de organizar una convención pequeñita aquí, para demostrar que podían hacerlo y que no se resignarían tan fácil. "Como íbamos súper bien en la escuela, nuestro padres nos apoyaron de inmediato. Nos dieron en marcha los adultos, porque tenía que haber un adulto para los trámites y todo eso. Así empezamos hace 8 años", relató Edgar, poco antes de comenzar el segundo día de actividades en el Otakufest, ya en su octava edición.
"Al principio fue algo pequeño. Asistieron entre 80 y 100 personas que para nosotros era demasiado. A lo mejor fueron menos, pero nos gustaba pensar que eran muchas más. Empezamos en el Museo de la Angostura, que estaba en la calle de Hidalgo a un lado del Casino, con tres stands. Poco a poco los expositores de aquí de Saltillo nos comenzaron a apoyar para hacerlo un poquito más grande y al segundo año fue en el Bosque Urbano. Contamos con ocho stands y ya cobramos taquilla para compensar los gastos", explicó con emoción.
Para Edgar, las primeras ediciones del Otakufest fueron algo extremas. Cuando no alcanzaba el dinero con lo recaudado, ellos lo reponían de su bolsillo y seguían adelante con ese sueño de la primera juventud, que cada vez se hacía realidad a escalas increíbles. Pero algo sucedió al año siguiente, cuando el evento se organizó en el Club de Leones, porque en esta ocasión asistieron cerca de mil personas. Eso significaba algo importante: el Otakufest tenía la capacidad de convocar públicos más amplios.
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El gusto de Edgar por las series de anime comenzó cuando él era niño y veía "Dragon Ball", "Sailor Moon", "Los Caballeros del Zodiaco", "Supercampeones", "InuYasha y "Las Guerreras Mágicas", que eran transmitidas en televisión abierta. Como él entraba a la escuela hasta en la tarde, dejaba la videocasetera lista para grabar el capítulo del día y, al regresar a casa, verlo cómodamente adelantando los comerciales.
Es innegable que todas esas historias animadas tenían un elemento especial que marcó no sólo la vida de Edgar, sino la infancia de una generación. Además del suspenso, el organizador del Otakufest asegura que las series muestran que con la amistad, el amor y el esfuerzo todo se puede. "Te ilusionas un poquito al ver que los personajes nunca se dan por vencidos, incluso puedes llegar a identificarte con alguno o llegar a amar a un personaje de anime, por así decirlo. Eso es lo que me llama más la atención", especificó.
Ahora Edgar tiene 23 años, es ingeniero en Sistemas Computacionales y está estudiando su segunda carrera, Desarrollo de Negocios. Combinar su vida académica con la organización del Otaku no siempre es sencillo, pero es una tarea que siempre hace con gran pasión. "En la escuela me están apoyando con faltar algunos días por las juntas y todo lo que necesito, es la única manera en la que puedo hacerlo. Los profesores ya conocen el evento y me entienden", destacó.
Desde que la convención se realiza en la Sociedad Manuel Acuña, el Otakufest ha recibido entre 5 y 7 mil visitantes por edición, incluso el año pasado se hicieron dos "Otakus", uno en febrero y otro en octubre, ambos con gran respuesta en el público.
"En un principio pensamos que iba a ser un riesgo que el evento no pegara, pero nosotros nunca lo hemos visto con un fin de vivir de eso o juntar dinero para nosotros. Lo hicimos por hobby y funcionara o no lo íbamos a hacer porque nos gustaba. Gracias a todos los esfuerzos que hemos tenido Andrea Arriola y yo ha salido un poco más de negocio", compartió.
Los organizadores visualizan que dentro de 10 años el Otakufest estará viajando por toda la república y saben que deberán encontrar la manera de lograrlo porque "el evento ya está creciendo locamente".
"En esto me apoyaron mucho mis papás, acepto que en la prepa era un rebelde", dijo entre risas Edgar. "El mismo Otaku me formó a mí como persona para ser más disciplinado y llevar un orden en mi vida, saber cómo tratar a los demás, influyó mucho en mi personalidad", admite.
Edgar, al igual que su amiga Andrea y los demás muchachos que iniciaron el Otakufest, es la prueba de que la juventud no es obstáculo para cumplir un sueño, al contrario, puede ser una enorme ventaja. ¿Quién hubiera pensado que esta idea de unos cuantos adolescentes se convertiría en un espacio cultural grande para ciudad? Ellos creyeron en su proyecto y lo tomaron con tal seriedad que ahora es un referente otaku importante en el norte del país.
Otra de las ventajas de realizar el evento es que muchas personas, que antes discriminaban a los otaku o desconocían sobre el universo nipón, han aprendido a tolerar o incluso a disfrutar de lo que ofrece el Otakufest. "Todo el mundo necesita cierto grado de comprensión para que siga funcionando bien. Se puede apoyar mucho en ese sentido con este tipo de eventos", señaló.
Por eso, Edgar insiste en motivar a los jóvenes para que luchen por aquello que deseen. "Yo les diría que se preparen, que tengan en mente su sueño, lo que ustedes quieran lograr como meta, porque la verdad todo es posible. Claro, hay cosas extranormales donde se batalla mucho, pero casi todo se puede. Les digo por experiencia propia que todo cuesta mucho, dedicación y tiempo, pero teniendo un orden en tu vida y acomodándolo, sí se puede. Simplemente querer es poder y por ahí dice una frase que me ha marcado mucho que 'lo prometido del ser, poder en el pensamiento'. Piénsalo todos los días y con eso lo podrás hacer", reflexionó.
Fotos de regalo:
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