Quizás sea un buen día para recordar a la gente que desde el 18 septiembre de 2013 hasta hoy esta acampando en Malvinas Argentinas, provincia de Córdoba.
Para bloquear la construcción de la planta más grande del mundo de semillas transgénicas de maíz a cargo de Monsanto.
El alcance de esta producción no puede predecirse. Pero lo que representa Monsanto hoy y hasta ahora se caracteriza por:
Concentración y monopolización de la propiedad de la tierra en manos de corporaciones y pooles de siembra.
Desplazamiento de producciones como la ganadera, encerrada ahora en feed lots en los que se hacina animales alimentados no solo con pastos sino con anabólico, antibióticos y granos transgénicos, que pasan a formar parte de una industria alimentaria cada vez más enferma y menos soberana.
Monocultivo transgénico que provoca la caída o desaparición de otras producciones relegadas por la soja, lo cual equivale a más pérdida de soberanía alimentaria.
Eliminación paulatina de los bosques nativos, humedales, y ecosistemas que regulan el clima y garantizan la biodiversidad. Como cuestión científica y técnica, en esa diversidad radica la sustentabilidad futura del planeta.
Por lo mismo, contribución crucial al desquicio climático cada vez más perceptible: tormentas, inundaciones, sequias.
Deterioro de la tierra, desertificación, extracción, a través de los granos, de los minerales y nutrientes de suelos que, por poseer esos nutrientes eran de los más ricos y fértiles del mundo.
Envenenamiento de suelos, aire y agua, que genera la aparición de situaciones inéditas en muchos lugares del país: crecimiento exponencial de canceres de diversos tipos en barrios y ciudades afectadas por fumigaciones, malformaciones de bebes, abortos espontáneos, enfermedades de piel, pulmonares y renales, entre otras, comprobada cada vez que se investiga el tema.
Despoblamiento del campo, debido a un tipo de producción que casi no requiere trabajo humano: una persona cada 500 hectáreas, cuando en zonas de agricultura familiar pueden producir y vivir hasta 30 familias en esa misma superficie.
Expulsión de campesinos, agricultores y pequeños productores desde los campos en que vivian a las periferias urbanas en las que no hay oferta de trabajo, lo cual a su vez incrementa el hacinamiento, la exclusión y la violencia, además de la necesidad de planes sociales y de infraestructura para contener esas periferias.
Ruptura de la cadena de trabajo, mediante rentas excepcionales que incitan a abandonar cualquier tipo de producción en la que sea necesario un trabajo cotidiano y metódico
Dominación tecnológica y productiva por parte de una empresa que se ha apropiado de las patentes de las semillas con la connivencia de los funcionarios públicos, privatizando de hecho lo que hasta ahora era n bienes públicos
Distorsión de toda noción sobre desarrollo y progreso: el modelo extractivo (que funciona con esta misma lógica en áreas como minería y pesca) genera crecimiento de números macroeconómicos que en realidad representan la concentración de riquezas en pocas manos, a costa de bienes públicos y recursos naturales, culturales y políticos que no se sabe aun de qué modo podrán regenerarse.
Por todas estas razones, porque estamos a favor de la vida repudiamos a Monsanto y a cualquier otra empresa de similares características.
“¡Gracias! a esta gente que aguanta y dijo basta. Que lucha por ellos y los suyos, que somos todos. Que están en contra de este modelo productivo que se ha instalado en el país. Y que está a favor de la salud y la vida, y no negocian a pesar de represión y persecución. Humildemente celebro junto a ustedes esperando que sea compromiso de todos y con el mejor de los desenlaces”.
Para bloquear la construcción de la planta más grande del mundo de semillas transgénicas de maíz a cargo de Monsanto.
El alcance de esta producción no puede predecirse. Pero lo que representa Monsanto hoy y hasta ahora se caracteriza por:
Concentración y monopolización de la propiedad de la tierra en manos de corporaciones y pooles de siembra.
Desplazamiento de producciones como la ganadera, encerrada ahora en feed lots en los que se hacina animales alimentados no solo con pastos sino con anabólico, antibióticos y granos transgénicos, que pasan a formar parte de una industria alimentaria cada vez más enferma y menos soberana.
Monocultivo transgénico que provoca la caída o desaparición de otras producciones relegadas por la soja, lo cual equivale a más pérdida de soberanía alimentaria.
Eliminación paulatina de los bosques nativos, humedales, y ecosistemas que regulan el clima y garantizan la biodiversidad. Como cuestión científica y técnica, en esa diversidad radica la sustentabilidad futura del planeta.
Por lo mismo, contribución crucial al desquicio climático cada vez más perceptible: tormentas, inundaciones, sequias.
Deterioro de la tierra, desertificación, extracción, a través de los granos, de los minerales y nutrientes de suelos que, por poseer esos nutrientes eran de los más ricos y fértiles del mundo.
Envenenamiento de suelos, aire y agua, que genera la aparición de situaciones inéditas en muchos lugares del país: crecimiento exponencial de canceres de diversos tipos en barrios y ciudades afectadas por fumigaciones, malformaciones de bebes, abortos espontáneos, enfermedades de piel, pulmonares y renales, entre otras, comprobada cada vez que se investiga el tema.
Despoblamiento del campo, debido a un tipo de producción que casi no requiere trabajo humano: una persona cada 500 hectáreas, cuando en zonas de agricultura familiar pueden producir y vivir hasta 30 familias en esa misma superficie.
Expulsión de campesinos, agricultores y pequeños productores desde los campos en que vivian a las periferias urbanas en las que no hay oferta de trabajo, lo cual a su vez incrementa el hacinamiento, la exclusión y la violencia, además de la necesidad de planes sociales y de infraestructura para contener esas periferias.
Ruptura de la cadena de trabajo, mediante rentas excepcionales que incitan a abandonar cualquier tipo de producción en la que sea necesario un trabajo cotidiano y metódico
Dominación tecnológica y productiva por parte de una empresa que se ha apropiado de las patentes de las semillas con la connivencia de los funcionarios públicos, privatizando de hecho lo que hasta ahora era n bienes públicos
Distorsión de toda noción sobre desarrollo y progreso: el modelo extractivo (que funciona con esta misma lógica en áreas como minería y pesca) genera crecimiento de números macroeconómicos que en realidad representan la concentración de riquezas en pocas manos, a costa de bienes públicos y recursos naturales, culturales y políticos que no se sabe aun de qué modo podrán regenerarse.
Por todas estas razones, porque estamos a favor de la vida repudiamos a Monsanto y a cualquier otra empresa de similares características.
“¡Gracias! a esta gente que aguanta y dijo basta. Que lucha por ellos y los suyos, que somos todos. Que están en contra de este modelo productivo que se ha instalado en el país. Y que está a favor de la salud y la vida, y no negocian a pesar de represión y persecución. Humildemente celebro junto a ustedes esperando que sea compromiso de todos y con el mejor de los desenlaces”.