En el pasado se ha hablado mucho acerca de que la belleza de la mujer argentina eclipsaba a la de la chilena. Hoy, las cosas han cambiado y la belleza de las chilenas sobresale en las playas de Reñaca. No es que las argentinas han perdido atractivo sino que las nuevas generaciones de chilenas pueden atraer cualquier mirada masculina, inclusive la de los machos argentinos. Mirá las fotos en la playa.
Uno de los puntos destacados del verano 2009 en las playas de Reñaca, que en el pasado casi fueron dominadas por la belleza de la mujer argentina, es la creciente hermosura de muchas niñas nacidas en Chile.
Tanto es así, que con el viejo preconcepto de que las lindas seguramente eran argentinas, hoy hay que preguntar obligadamente “de dónde sos”.
Las chilenas Katherine, Antonia, Bernardita, María Paz, María José y Francisca.
Es que la confusión por estos días en las playas del Pacífico está a la orden del día. Y el motivo es simple: muchas mujeres, sobre todo las más jóvenes, son tanto chilenas como argentinas y cuesta distinguirlas a simple vista sólo a través del daguerrotipo de que la mujer celeste y blanca es la más hermosa, la con mejor cuerpo. Como decía un amigo ya fallecido: “Con el mejor irse”.
Bronceadas a más no poder, Julieta Orlando y Antonella Marzari, mendocinas de Capital.
Dicen los argentos obstinados a no dar el brazo a torcer, que “las cirugías las han puesto así”. Nunca tan lejos el comentario de la realidad, porque salta a la vista que la belleza de la mujer chilena hoy es casi la envidia de cualquier argentino que busca aventuras con mujeres hermosas en las playas de Chile y que, de repente, está “con su pololo”. Un tipo afortunado que además de tener entre sus manos a una mujer muy bella está con una de las féminas más simpáticas y sensibles del planeta.
Alejandro Contigliani y su bella y joven esposa Florencia.
Es sabido que la dureza con la que las argentinas tratan a los chilenos cuando se acercan para conversar un rato, es casi como una espada de Damocles que cae del cielo y los deja un poco más que abochornados. “No tienen onda”, es el comentario más remanido de las argentinas a la hora de tratar de analizar siquiera un poco lo que un chileno trae consigo para conocer a una bella dama de Argentina.