Street Fighter II, versión 8 bits del rey de la lucha
La popularidad y trascendencia que ha generado la saga de Street Fighter en el género de lucha llega hasta nuestros días. En su momento fue un hito y el inicio de todos los juegos que copiarían su mecánica para el genero de la lucha, que ha vuelto al panorama actual gracias a su cuarta parte. Consigo ha traído un soplo de aire fresco al género, que falta le hacíaa y una adaptación a los tecnicismos de hoy en día, pero con una base en el fondo, en la que se sigue viendo sus origines, Street Fighter II (Capcom, 1991)
Street Fighter II llegó al sector para proclamarse como el rey indiscutible de los juegos de lucha, después de una primera parte que nada o poco tiene que ver con esta segunda entrega. Tuvo aparición en los salones Arcade, pero no tardó en tener conversiones a las consolas de sobremesa de por aquel entonces, siendo Super Nintendo, una de las consolas que lo acogió con más acierto (entre otras tantas) con unas versiones realmente trabajadas respecto al original de las recreativas y que casi podía ser como tener la recreativa en nuestra casa, pero sin gastar monedas para jugar.
No sólo hubo una versión del juego, ya que se lanzaron actualizaciones que iban surgiendo en los salones recreativos, dado que estos juegos siempre han tenido una renovación constante, adaptándose a lo que los jugadores pedían y así hacer el juego mucho más equilibrado. Estas actualizaciones llegaron con el nombre de Champion Edition, en la que podíamos seleccionar los jefes finales como luchadores o Hyper Fighting, que introdujo mas velocidad para los combates, personajes mas balanceados y nuevos movimientos especiales. Y más tarde llegaría Super Street Fighter II (Capcom, 1993) una nueva versión, esta vez con cambios notables, como nuevos escenarios, músicas y sobre todo, nuevos personajes.
Todo el mundo quería su versión del juego para su consola favorita y Capcom vio la oportunidad de adaptar el juego a la portátil más vendida de aquel momento, Game Boy. Street Fighter II (Capcom, 1995) para Game Boy era una versión más que digna, pero como es lógico con varios recortes, que la hacían una versión algo menor a la de las consolas de 16 Bits. Street Fighter II llegó con una plantilla algo inferior en comparación y se prescindió de varios luchadores que si había en las versiones de 16 bits. Ryu, Blanka, Guile, Ken, Zangief y ChunLi, eran los representantes elegido para esta versión, perdiendo por el camino personajes como Honda, Dhalsim y Vega. Además también se incluyeron los jefes finales, M.Bison, Balrog y Sagat, como personajes seleccionables desde el comienzo, todos ellos representados con sus avatares de igual forma que la versión Super Street Fighter II e incluso con algunos movimientos especiales de esta versión y que no estaban en el original.
También existía recortes en las animaciones, dada la menor potencia de la máquina. Pero sin duda consiguieron una versión para la portátil de Nintendo, que en imágenes fijas daba una impresión más que buena, que a más de uno sorprendería al ver las pantallas estáticas en alguna revista de la época, aunque lamentablemente, esta grandeza se perdía al verlo en movimiento por el recorte en las animaciones y unos movimientos de los personajes menos fluidos a lo que estábamos acostumbrados. Lo que si se mantenía, además de unos sprites enormes (de los mas grandes vistos en la portátil) era la jugabilidad de las versiones de sobremesa, ya que los personajes tenían prácticamente los mismos movimientos, eso sí, adaptados al control de Game Boy, con tan sólo dos botones de ataque, uno para puñetazo y otro para patada. Casi todos los ataques especiales se mantenían en esta versión y el sistema de combate es prácticamente igual, eso sí, en algunos momentos puntuales, el motor de impacto no se comportaba de la mejor forma. Al tener sólo dos botones de acción la consola, se tenía en cuenta la duración de la pulsación de cada botón para determinar la fuerza de los golpes, algo similar que ya vimos en la versión original de Street Fighter (Capcom, 1987) (el primero) de Turbografx CD.
En cuanto a modos, el juego venía bien servido. Teníamos el modo ‘Normal’, en el que nos enfrentábamos a todos los luchadores del juego, cada uno en dos ‘Rounds’, como estábamos acostumbrados. Al final del juego se mostraba una pantalla estática con un texto, a modo de final para cada personaje. El modo ‘Versus’, para el que hacía falta dos copias del cartucho, dos consolas y un cable link para conectarlas; sin duda el modo que más horas de duración nos podía dar, al combatir contra un amigo. El modo ‘Survival’, algo diferente a lo que podemos encontrar hoy día; en este modo nos enfrentábamos a todos los luchadores del juego a un solo ’round’ y llegaríamos al final si no perdíamos en ningún combate. Como particularidad, cuando ganábamos a todos los contrincantes sólo recibíamos un “Gracias por jugar” y finalizaba así el modo, al contrario de otros survival, donde nos enfrentábamos a luchadores hasta que perdíamos, siendo bastante inexplicable esta decisión, la cual, acorta un poco la vida útil del cartucho. Por suerte teníamos diferentes modos de dificultad en las opciones, algo que siempre es de agradecer en los juegos de lucha, para así adaptar los luchadores a nuestro nivel.
El apartado técnico del juego puede llegar a sorprender, de hecho, como decía antes, en imágenes estáticas puedes llegar a hacerte dudar que ese juego se este ejecutando en una consola, lo cual, teniendo en cuenta los pocos megas disponibles que tenían los cartuchos de Game Boy, es todo un logro. Los escenarios estaban muy bien representados, eso sí, se eliminaron todos los objetos y personajes animados de los fondos, que si encontrábamos en las versiones de 16 Bits. Pero teniendo en cuenta que las versiones de 16 Bits de Super Nes, eran de lo mejor que se podía ver en cuanto a apartado técnico, nada tiene que envidiar esta versión de Game Boy, la cual incluso se llegó a parodiar antes de que se empezara a desarrollar este juego en un April´s Fool Day, de como sería la versión de 8 Bits de Street Fighter II ¿Quién iba a imaginar que al final esa broma se convirtiera en realidad?
Algo memorable también es su apartado sonoro, al que sólo podemos echar en falta las voces digitalizadas, porque por todo lo demás, no hay excusa para no disfrutar de la increíble adaptación que se ha hecho de las melodías de Street FIghter II. Además, cada personaje va acompañado de su escenario con su melodía característica, sonando todas ellas realmente bien y mejor incluso si jugábamos con auriculares. Prueba de ello, Capcom decidió incluir un selector de melodías en el menú de opciones, para poder disfrutarlas en cualquier momento.
Como curiosidad, si conectábamos el cartucho al Super Game Boy (un adaptador para jugar a los cartuchos de Game Boy original y sus diferentes versiones) en la consola Super Nes, el juego venia con el añadido de una versión coloreada de los escenarios y personajes, mas similar a la versión de las consolas de sobremesa y mejoraba más si cabe el apartado gráfico, ya bueno por sí solo, con la inclusión de algunas mejoras en los fondos de escenario, como el añadido de personajes animados.
Seguramente el poseedor de la Game Boy y que no tuviera otra posibilidad para jugar a Street Fighter II, agradecería mucho este cartucho de Capcom. Poder jugar al juego de lucha por excelencia y en cualquier lugar, era uno de los mayores alicientes para hacerse con este cartucho. Evitando las comparaciones, Street Fighter II de Game Boy era más que una buena versión y fue todo un logro poder meter toda la magia de las consolas de sobremesa en un cartucho para una consola de 8 Bits.