Imagen real en SuperChino, San Luis
Como chasqui que se le metió una chinche,
aquí vengo perdiendo el poncho y las chancletas,
para que conozcan los hechos de un bochinche,
que armé por culpa de una “ch” villana y malhecha.
Fue en el mes ocho, no hace mucho tiempo,
que encaprichado en prepararme un puchero,
salí derecho pa’l super chino, no les miento,
a traer dos choclos y un mostachón sopero.
Cargué en el chango, papas y batatas chicas,
hasta un cacho de zapallo, más la chiquizuela.
Donde despachan chacinados, busqué de los que pican,
sería el “touch” del chef, por consejo de mi abuela.
En eso leo “choricho corolado”. ¿Quién lo hubiera dicho?
¡Y cuánta desdicha para nuestra cocina gaucha!
Enchinchado, chapé uno y marché sobre el chino.
“Che: ¿y este chiste?”, le dije haciéndome el laucha.
“Uno de chancho”, me remachó chocho de la vida,
amuchando su colectividad, que ya pedía: “abran cancha”.
Pronto se me vino la noche, y enchufé la salida,
para ir cerquita, al Machuca, a preparar mi revancha.
Don Velazques, gran hacedor de chivos con chanfainas,
"está en el nicho", me lo recordaron sin despecho.
Y yo como chúcaro con chucho, que corrieron con la vaina,
dejé en la huida el changuito, más todos los pertrechos.
Sin una hoja de lechuga, ni pa' simulacro de "sanguche",
hasta el Chorrillero me había “morfado” la chifladura.
Al fin, acabé con flor de empacho, cuando mandé p'al buche,
un "chop suey" trucho, que se llevó hasta mi dentadura.
Corolín Corolado