CHACO
Los secuaces de Capitanich buscan el control de los comentarios en la web
¿Qué le preocupa a Capitanich? Diputados chaqueños que responden al jefe de Gabinete, y que hace unos días repudiaron el sketch que 'Oggi' Junco hizo del funcionario nacional en el programa Periodismo para todos, buscan obligar a los sitios de internet que se den a conocer los datos personales y hasta los DNI de los comentaristas, bajo amenaza de importantes multas.
24/04/2014|12:51
Bogado-Guillón y Jorge Capitanich.
VALOR AGREGADO
Al final, Coki Capitanich tuvo defender a Oggi Capitanich
¿Renuncia Capitanich u Oggi Junco? Caruso Lombardi ya está elongando
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Mientras el mundo discute una nueva regulación para Internet que proteja los datos personales tras los escándalos por filtraciones y casos de espionaje, en Chaco, diputados provinciales que responden al jefe de Gabinete nacional, Jorge Capitanich, van en la dirección opuesta: presentaron un proyecto de ley para que todos los portales reúnan y publiquen los datos personales de sus foristas.
La propuesta plantea que todos los sitios webs que estén registrados en la provincia deberán impedir las publicaciones de sus usuarios hasta tanto no hayan probado su verdadera identidad con la presentación de su nombre, apellido, DNI y domicilio real.
Contra cualquier idea de privacidad, el proyecto 1213/2014 establece que todos esos datos deberán ser publicados "de manera inequívoca en el portal".
El texto fue presentado por los peronistas Beatriz Bogado y Rubén Guillón, dos de los legisladores que responden al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. En estos días, ambos votaron a favor la declaración de repudio contra la imitación que de él hace la humorista Oriana 'Oggi' Junco en el programa de Jorge Lanata.
La propuesta, según lo publicado por el diario Chaco , establece además que todos los portales de noticias registrados en la provincia deberán exhibir también la siguiente leyenda: "Sr. usuario: quedan bajo exclusiva responsabilidad los comentarios que realice en el presente portal digital,
debiendo utilizar el mismo de acuerdo a la normativa legal vigente".
Si la ley llegase a sancionarse, aquellas compañías radicadas en la provincia que no cumplan con la normativa serán sancionadas primero con un apercibimiento y luego con multas que podrán ir de "uno (1) a quince (15) Salarios Mínimo Vital y Móvil, de acuerdo a los antecedentes, reincidencia y/o reiteración de la infracción cometida". Hoy en día, eso implicaría sanciones que van de los $3.600 a los $54.000.
El mismo 'Diario Chaco', de la provincia, publicó una nota en repudio al "problema en los medios" que plantea la dupla Bogado-Guillón:
"Los diputados criticaron el "rol cotidiano de los medios en la sociedad" y explicaron que "esa es la esencia de la problemática" que quieren "ajustar".
Hay dos posiciones antagónicas respecto de la 'gobernanza' de Internet: la que aboga por la total libertad en la circulación y acceso a los contenidos, representada por empresas como Google, y la que sostiene su control total, expresada por países como China y Cuba.
Brasil y México, que con Alemania fueron víctimas del espionaje de la NSA de EEUU (revelado por el analista Edward Snowden) trabajan en leyes que buscan determinar qué rol debe asumir el Estado en esos temas. Pero son posiciones antagónicas.
Brasil sancionó una “Constitución de Internet” que propone una red abierta y descentralizada. Según Dilma Rousseff, Internet sólo es posible en un escenario de defensa de los derechos humanos y de la privacidad: “Propuse en la ONU un marco civil global para la gobernanza y el uso de internet y medidas para proteger los datos que se transmiten a través de ella. También pedimos a los Estados que dejaran de recopilar datos personales e hicieran valer el derecho a la privacidad. Los derechos que tienen las personas fuera de internet también deben ser protegidos en internet”. Los pilares de la ley son el principio de que las comunicaciones son inviolables y la defensa a rajatablas de la neutralidad de la red. Para prevenir un delito informático no puede el Estado ejercer ni la censura previa ni el espionaje.
En México, Enrique Peña Nieto mandó al Congreso una mega-ley (312 artículos) que denominan “Ley Telecom” y regula las telecomunicaciones en general, pero generó tantas polémicas que hoy es tema de debate en todo el país. Sus críticos señalan su inconstitucionalidad al querer controlar la libertad de expresión e información limitando la neutralidad de la red (al contrario que Brasil), a través de medios como el bloqueo de servicios, la “inteligencia política” pinchando celulares (tienen un centro de investigación que se encarga de eso) o la obligación para las empresas de conservar bases de datos de todos sus usuarios por tiempo indefinido, que pueden ser requeridas en cualquier momento sin autorización judicial.
El tiempo dirá qué postura da mejores resultados, pero no hay dudas sobre cuál es la normativa progresista y cuál la reaccionaria.
En nuestro país no hay una ley semejante. Nuestra Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sólo ilumina una parte de ese espectro pero claramente se pone del lado de los derechos civiles antes que de las oportunidades de negocios para los monopolios. En este sentido y atendiendo a las experiencias que se están dando en países hermanos, una ley nacional sobre Internet debería ser aquella que estableciera no protocolos de intervención (éstos serían ulteriores) sino la definición de qué es Internet para el Estado y dónde quedan parados los derechos civiles y los derechos humanos respecto de esa definición.
El proyecto presentado por los diputados justicialistas chaqueños Beatriz Bogado y Rubén Gillón no tiene nada de “ley marco”. Para usar una analogía sencilla: si la Internet está constituída por un número inconmensurable de unos y ceros (“1”, “0”), ese proyecto sólo tiene dos: el uno (1) y el cero (0), la obligación y la sanción. Y no es que la especificidad sea mala, el problema es que es una especificidad sin contexto, un poco espasmódica.
LA POLÉMICA
Bogado y Guillón, Guillón y Bogado (firman en tándem, es imposible individualizarlos pero no nos molesta porque, precisamente, bancamos la construcción de pensamiento colectivo; es decir, no nos importa que sean, a los fines prácticos, anónimos) reaccionaron ante la ola de críticas que recibió su iniciativa, a la que le tocó en suerte el número de Proyecto “1313”.
Dijeron que al conocer el proyecto los medios de comunicación se dedicaron a descalificarlo en lugar de dialogar con ellos: “Eligieron el viejo recurso de presentar absolutamente distorsionada la idea central”. Pero ¿qué tenían que explicarnos? ¿El espíritu de la ley? ¿De qué nos hubiera servido, en ese primer momento noticioso, si teníamos el instrumento operativo en la mano?
Después reprochan, visiblemente molestos por las críticas: “Estas dos actitudes claramente diferenciables vuelven a mostrar cómo deciden jugar los medios de comunicación, su rol cotidiano en la sociedad. Esa es la esencia de la problemática en la cual queremos aportar un ajuste legislativo: la indispensable cuota de responsabilidad personal en cada uno de los actos públicos”. Ah, bien: así que ese es el “espíritu” de la norma. La “problemática” son los medios. A confesión de parte...
Y se preguntan por qué tanto barullo por esta iniciativa si “los diarios tradicionales publicados en papel han incoporado esta noción hace muchos años, y por ello requieren una identidad verificable a aquellas personas que quieran expresarse”. Bueno, eso demuestra que no tienen idea de la materia sobre la que pretenden legislar. Lo que hagan los diarios de papel es problema de los diarios de papel. Si Bogado-Guillón lo desean, pueden elaborar un proyecto para terminar con la tala indiscriminada causada por la producción de diarios de papel, o pedir que las hojas sean de plástico, pero estamos hablando de Internet que, como quedó dicho en los primeros párrafos con los ejemplos de Brasil y México, es otra cosa. Para que se entienda de una vez por todas: ellos -aún sancionándolos- no legislan sobre los portales, sino sobre derechos consagrados en Internet. Se meten con los ciudadanos, quieren sus datos y echarles el ojo.
Entonces, ¿los medios chaqueños hacen una defensa corporativa del negocio -sea cual fuere-, o defienden el derecho de los ciudadanos de expresarse como colectivo y no como individuos amontonados? Porque si tenés que dejar tu estudio de ADN en una base de datos manejada por Julio Sotelo te estás comprometiendo como ciudadano y estás dándole la espalda a tu derecho de ser parte de esa 'abstracción' llamada Pueblo.
Según Bogado-Guillón, “lo que se plantea es legislar sobre actos que conllevan una trascendencia pública, y son susceptibles de generar 'perjuicios a terceros'. Por ello se trata de una materia susceptible de ser reglada por la Ley; por lo cual esta regulación deviene indispensable, a los efectos de brindar algún tipo de cobertura a aquellos derechos de los terceros que eventualmente pudieran resultar afectados”. No Bogado-Guillón, no deviene indispensable. Que suene lindo no quiere decir que tenga sentido. Lo que ustedes llaman “legislar sobre actos que conllevan una trascendencia pública” es precisamente lo que Cristina Fernández de Kirchner comprendió cabalmente cuando presentó el proyecto de derogación de la figura penal de las calumnias e injurias. Pero esto ya lo dijimos ayer.
No estamos defendiendo a los cobardes que se escudan en el anonimato, ni a los operadores políticos que también se ocultan, ni a los 'ciber-ñoquis'. Incluso algunos amigos deberían entender que el anonimato no es la condición de posibilidad de la cobardía: podría ser la amistad, el amor; la cobardía puede ser anónima o muy pública. Pero ojo: ni tenemos una particular animosidad contra los cobardes, ni estamos tan seguros de que el anonimato equivalga a cobardía. Llevamos muchos años leyendo miles de aportes anónimos, y la mayoría distan mucho de ser manifiestos de cobardía. Adermás, el anonimato no lo reclaman los usuarios, es una garantía de la Democracia. Por eso para nosotros no “deviene necesario” intervenir. Deviene necesario, en este punto, justamente, no hacerlo."
Los secuaces de Capitanich buscan el control de los comentarios en la web
¿Qué le preocupa a Capitanich? Diputados chaqueños que responden al jefe de Gabinete, y que hace unos días repudiaron el sketch que 'Oggi' Junco hizo del funcionario nacional en el programa Periodismo para todos, buscan obligar a los sitios de internet que se den a conocer los datos personales y hasta los DNI de los comentaristas, bajo amenaza de importantes multas.
24/04/2014|12:51
Bogado-Guillón y Jorge Capitanich.
VALOR AGREGADO
Al final, Coki Capitanich tuvo defender a Oggi Capitanich
¿Renuncia Capitanich u Oggi Junco? Caruso Lombardi ya está elongando
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Mientras el mundo discute una nueva regulación para Internet que proteja los datos personales tras los escándalos por filtraciones y casos de espionaje, en Chaco, diputados provinciales que responden al jefe de Gabinete nacional, Jorge Capitanich, van en la dirección opuesta: presentaron un proyecto de ley para que todos los portales reúnan y publiquen los datos personales de sus foristas.
La propuesta plantea que todos los sitios webs que estén registrados en la provincia deberán impedir las publicaciones de sus usuarios hasta tanto no hayan probado su verdadera identidad con la presentación de su nombre, apellido, DNI y domicilio real.
Contra cualquier idea de privacidad, el proyecto 1213/2014 establece que todos esos datos deberán ser publicados "de manera inequívoca en el portal".
El texto fue presentado por los peronistas Beatriz Bogado y Rubén Guillón, dos de los legisladores que responden al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. En estos días, ambos votaron a favor la declaración de repudio contra la imitación que de él hace la humorista Oriana 'Oggi' Junco en el programa de Jorge Lanata.
La propuesta, según lo publicado por el diario Chaco , establece además que todos los portales de noticias registrados en la provincia deberán exhibir también la siguiente leyenda: "Sr. usuario: quedan bajo exclusiva responsabilidad los comentarios que realice en el presente portal digital,
debiendo utilizar el mismo de acuerdo a la normativa legal vigente".
Si la ley llegase a sancionarse, aquellas compañías radicadas en la provincia que no cumplan con la normativa serán sancionadas primero con un apercibimiento y luego con multas que podrán ir de "uno (1) a quince (15) Salarios Mínimo Vital y Móvil, de acuerdo a los antecedentes, reincidencia y/o reiteración de la infracción cometida". Hoy en día, eso implicaría sanciones que van de los $3.600 a los $54.000.
El mismo 'Diario Chaco', de la provincia, publicó una nota en repudio al "problema en los medios" que plantea la dupla Bogado-Guillón:
"Los diputados criticaron el "rol cotidiano de los medios en la sociedad" y explicaron que "esa es la esencia de la problemática" que quieren "ajustar".
Hay dos posiciones antagónicas respecto de la 'gobernanza' de Internet: la que aboga por la total libertad en la circulación y acceso a los contenidos, representada por empresas como Google, y la que sostiene su control total, expresada por países como China y Cuba.
Brasil y México, que con Alemania fueron víctimas del espionaje de la NSA de EEUU (revelado por el analista Edward Snowden) trabajan en leyes que buscan determinar qué rol debe asumir el Estado en esos temas. Pero son posiciones antagónicas.
Brasil sancionó una “Constitución de Internet” que propone una red abierta y descentralizada. Según Dilma Rousseff, Internet sólo es posible en un escenario de defensa de los derechos humanos y de la privacidad: “Propuse en la ONU un marco civil global para la gobernanza y el uso de internet y medidas para proteger los datos que se transmiten a través de ella. También pedimos a los Estados que dejaran de recopilar datos personales e hicieran valer el derecho a la privacidad. Los derechos que tienen las personas fuera de internet también deben ser protegidos en internet”. Los pilares de la ley son el principio de que las comunicaciones son inviolables y la defensa a rajatablas de la neutralidad de la red. Para prevenir un delito informático no puede el Estado ejercer ni la censura previa ni el espionaje.
En México, Enrique Peña Nieto mandó al Congreso una mega-ley (312 artículos) que denominan “Ley Telecom” y regula las telecomunicaciones en general, pero generó tantas polémicas que hoy es tema de debate en todo el país. Sus críticos señalan su inconstitucionalidad al querer controlar la libertad de expresión e información limitando la neutralidad de la red (al contrario que Brasil), a través de medios como el bloqueo de servicios, la “inteligencia política” pinchando celulares (tienen un centro de investigación que se encarga de eso) o la obligación para las empresas de conservar bases de datos de todos sus usuarios por tiempo indefinido, que pueden ser requeridas en cualquier momento sin autorización judicial.
El tiempo dirá qué postura da mejores resultados, pero no hay dudas sobre cuál es la normativa progresista y cuál la reaccionaria.
En nuestro país no hay una ley semejante. Nuestra Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sólo ilumina una parte de ese espectro pero claramente se pone del lado de los derechos civiles antes que de las oportunidades de negocios para los monopolios. En este sentido y atendiendo a las experiencias que se están dando en países hermanos, una ley nacional sobre Internet debería ser aquella que estableciera no protocolos de intervención (éstos serían ulteriores) sino la definición de qué es Internet para el Estado y dónde quedan parados los derechos civiles y los derechos humanos respecto de esa definición.
El proyecto presentado por los diputados justicialistas chaqueños Beatriz Bogado y Rubén Gillón no tiene nada de “ley marco”. Para usar una analogía sencilla: si la Internet está constituída por un número inconmensurable de unos y ceros (“1”, “0”), ese proyecto sólo tiene dos: el uno (1) y el cero (0), la obligación y la sanción. Y no es que la especificidad sea mala, el problema es que es una especificidad sin contexto, un poco espasmódica.
LA POLÉMICA
Bogado y Guillón, Guillón y Bogado (firman en tándem, es imposible individualizarlos pero no nos molesta porque, precisamente, bancamos la construcción de pensamiento colectivo; es decir, no nos importa que sean, a los fines prácticos, anónimos) reaccionaron ante la ola de críticas que recibió su iniciativa, a la que le tocó en suerte el número de Proyecto “1313”.
Dijeron que al conocer el proyecto los medios de comunicación se dedicaron a descalificarlo en lugar de dialogar con ellos: “Eligieron el viejo recurso de presentar absolutamente distorsionada la idea central”. Pero ¿qué tenían que explicarnos? ¿El espíritu de la ley? ¿De qué nos hubiera servido, en ese primer momento noticioso, si teníamos el instrumento operativo en la mano?
Después reprochan, visiblemente molestos por las críticas: “Estas dos actitudes claramente diferenciables vuelven a mostrar cómo deciden jugar los medios de comunicación, su rol cotidiano en la sociedad. Esa es la esencia de la problemática en la cual queremos aportar un ajuste legislativo: la indispensable cuota de responsabilidad personal en cada uno de los actos públicos”. Ah, bien: así que ese es el “espíritu” de la norma. La “problemática” son los medios. A confesión de parte...
Y se preguntan por qué tanto barullo por esta iniciativa si “los diarios tradicionales publicados en papel han incoporado esta noción hace muchos años, y por ello requieren una identidad verificable a aquellas personas que quieran expresarse”. Bueno, eso demuestra que no tienen idea de la materia sobre la que pretenden legislar. Lo que hagan los diarios de papel es problema de los diarios de papel. Si Bogado-Guillón lo desean, pueden elaborar un proyecto para terminar con la tala indiscriminada causada por la producción de diarios de papel, o pedir que las hojas sean de plástico, pero estamos hablando de Internet que, como quedó dicho en los primeros párrafos con los ejemplos de Brasil y México, es otra cosa. Para que se entienda de una vez por todas: ellos -aún sancionándolos- no legislan sobre los portales, sino sobre derechos consagrados en Internet. Se meten con los ciudadanos, quieren sus datos y echarles el ojo.
Entonces, ¿los medios chaqueños hacen una defensa corporativa del negocio -sea cual fuere-, o defienden el derecho de los ciudadanos de expresarse como colectivo y no como individuos amontonados? Porque si tenés que dejar tu estudio de ADN en una base de datos manejada por Julio Sotelo te estás comprometiendo como ciudadano y estás dándole la espalda a tu derecho de ser parte de esa 'abstracción' llamada Pueblo.
Según Bogado-Guillón, “lo que se plantea es legislar sobre actos que conllevan una trascendencia pública, y son susceptibles de generar 'perjuicios a terceros'. Por ello se trata de una materia susceptible de ser reglada por la Ley; por lo cual esta regulación deviene indispensable, a los efectos de brindar algún tipo de cobertura a aquellos derechos de los terceros que eventualmente pudieran resultar afectados”. No Bogado-Guillón, no deviene indispensable. Que suene lindo no quiere decir que tenga sentido. Lo que ustedes llaman “legislar sobre actos que conllevan una trascendencia pública” es precisamente lo que Cristina Fernández de Kirchner comprendió cabalmente cuando presentó el proyecto de derogación de la figura penal de las calumnias e injurias. Pero esto ya lo dijimos ayer.
No estamos defendiendo a los cobardes que se escudan en el anonimato, ni a los operadores políticos que también se ocultan, ni a los 'ciber-ñoquis'. Incluso algunos amigos deberían entender que el anonimato no es la condición de posibilidad de la cobardía: podría ser la amistad, el amor; la cobardía puede ser anónima o muy pública. Pero ojo: ni tenemos una particular animosidad contra los cobardes, ni estamos tan seguros de que el anonimato equivalga a cobardía. Llevamos muchos años leyendo miles de aportes anónimos, y la mayoría distan mucho de ser manifiestos de cobardía. Adermás, el anonimato no lo reclaman los usuarios, es una garantía de la Democracia. Por eso para nosotros no “deviene necesario” intervenir. Deviene necesario, en este punto, justamente, no hacerlo."