Bienvenidos a mi post
Mahoma (La Meca, c. el 26 de abril de 562/570/571/572 — Medina, 8 de junio de 632) es el profeta fundador del islam. Su nombre completo en lengua árabe es Abu l-Qāsim Muḥammad ibn ʿAbd Allāh al-Hāšimī al-Qurayšī del que, castellanizando su nombre coloquial Muhammad (مُحَمِّد) o Profeta Muhammad, se obtiene Mahoma.

De acuerdo a la religión musulmana, Mahoma es considerado «el sello de los profetas» (jātim al-anbiyā' خاتم الأنبياء), por ser el último de una larga cadena de mensajeros, enviados por Dios para actualizar su mensaje, que según el islam, sería en esencia el mismo que habrían transmitido sus predecesores, entre los que se contarían Ibrahim (Abraham), Musa (Moisés) e Isa (Jesús).
Significado histórico de Mahoma
Antes de su muerte en 632, Mahoma había establecido al islam como una fuerza social, política y religiosa y había unificado a la Arabia. Algunas décadas después de su muerte, sus sucesores conquistaron Persia, Egipto, Palestina, Siria, Armenia y gran parte del norte de África, y cercaron dos veces Constantinopla, aunque no pudieron hacerse con ella, lo que les impidió avanzar hacia la Europa del Este.
Entre 711 y 716 comienza una presencia árabe de casi ocho siglos en la Península Ibérica, y en 732, cien años después de la muerte de Mahoma, el avance árabe en la Europa Occidental es detenido a las puertas de Francia en la batalla de Poitiers.
Bajo los gaznavíes, el islam se extendió en el siglo X a los principales Estados hindúes al este del río Indo, en lo que es actualmente el norte de la India. La expansión del islam continuó pacíficamente por diversas regiones del África y del sudeste de Asia. El islam cuenta actualmente con más de mil millones de seguidores, siendo la segunda mayor religión del mundo, después del cristianismo.