El Sindrome de Ondine, se ha registrado unos 200 a 300 casos a nivel mundial de personas que sufren dicho mal, aunque se sospecha que en realidad, deben sufrirlo unos 200.000 bebés al año.
Quienes la sufren deben estar muy atentos a sus horas de sueño, siendo que un simple descuido, puede llevarlos a una muerte segura, es decir un sueño del que jamás podrán despertar. Así, dicho mal es consecuencia de una o varias mutaciones del gen PHOX2B, de herencia autosómica dominante por lo que los mecanismos de la respiración involuntaria no funcionan de manera adecuada.
Se asocia con paradas respiratorias durante el sueño, en algunos casos, a neuroblastoma (tumores de los ganglios simpáticos), enfermedad de Hirschsprung (agenesia parcial de la sistema nervioso entérico), disfagia (dificultad para tragar) y anomalías de la pupila. Otros síntomas incluyen oscurecimiento del color de la piel a partir de cantidades insuficientes de oxígeno, somnolencia, fatiga, dolores de cabeza, y una incapacidad para dormir por la noche. Aquellos que sufren del síndrome de Ondina también tienen una sensibilidad a los sedantes y narcóticos.