Frazier Glenn Miller fue el gran dragón del Ku Klux Klan y un orgulloso antisemita de 73 años, acusado de matar a tres personas afuera de un centro para judíos en Kansas, además de fundar el North Carolina’s White Patriot Party. Sin embargo, sus actividades políticas y sus gustos privados fueron sorprendidos en una irónica incongruencia cuando la policía de Raleigh atrapó a Miller en el asiento trasero de un vehículo, acompañado por un trabajador sexual de raza negra.
Miller escribió una vez: “Hombres blancos, para no ser superados por sus mujeres, se encaman con mujeres de color, acelerando incluso con mayor rapidez su propia desaparición racial. La razón de que uno no vea más hombres Blancos con mujeres Negras juntos en público es porque los Blanquillos temen al hombre negro.” Hay toneladas de textos así.
La policía, sin embargo, descubrió a Miller en el asiento trasero de un auto, sin que quedara lugar a dudas de lo que se desarrollaba, acompañado de un trabajador sexual masculino vestido de mujer. La joya que Miller utilizó en su defensa fue que había quedado con el trabajador sexual con la intención de golpearlo. Luego, naturalmente una cosa llevó a la otra.
Los escabrosos detalles del reporte policiaco son “demasiado procaces”, a decir del fiscal J. Douglas McCullough, encargado del caso, quien opina que “los hechos hablan por sí mismos, y la gente puede sacar sus propias conclusiones acerca de cuán incongruente es”.
Según el entonces fiscal federal J. Douglas McCullough, Miller, que había fundado el Partido Patriota Blanco de Carolina del Norte y actualmente es confidente del FBI, fue detenido "haciendo cosas que para el fiscal no es cómodo decir en voz alta".
"Su detención fue impactante debido a las posturas personales que él siempre tuvo", dijo McCullough, quien no quiso dar más detalles sobre el informe del incidente.
Miller, de 73 años, quiso lavar su imagen argumentando que había contratado al travesti con la intención de golpearlo, pero, al final, "una cosa llevó a la otra".