A veces me despierto
en la mitad de la noche
temblando de miedo
sintiendo el vacío
percibiendo la nada
porque pienso
cómo habría sido
si tú no hubieras estado aquí.
Y después me pregunto
si tú realmente sabes
cuánto significas para mí.
Algún día te escribiré un poema que no
mencione el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores,
que no tenga jazmines o magnolias.
Algún día te escribiré un poema sin pájaros,
sin fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.
Algún día escribiré un poema que se limite
a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas;
algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones,
con la intensidad estrujada en tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha
en la mitad de la noche
temblando de miedo
sintiendo el vacío
percibiendo la nada
porque pienso
cómo habría sido
si tú no hubieras estado aquí.
Y después me pregunto
si tú realmente sabes
cuánto significas para mí.
Algún día te escribiré un poema que no
mencione el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores,
que no tenga jazmines o magnolias.
Algún día te escribiré un poema sin pájaros,
sin fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.
Algún día escribiré un poema que se limite
a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas;
algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones,
con la intensidad estrujada en tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha