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Ayudando a la suerte con cábalas

Info12/22/2013
Interpretar los sueños, atender a las matrículas, apostar a los números bajos, e incluso meterse un pedazo de estaño en el bolsillo son extras de los jugadores.

Ayudando a la suerte con cábalas


La señora, cincuentona, emperifollada, amable pero ansiosa, reclama un lugar que considera suyo en la agencia La Favorita de 18 y Vázquez. "¿Me permitís? Pasa que él me da suerte", dice, y pide una raspadita. "Él" es Nelson (no dice el apellido), con más de 50 años en eso de tomar juego a la gente. "¿Vos querías saber de cábalas? Acá tenés una. Distintas, debe haber mil", explica luego de entregar el cartoncito. Varias veces ha escuchado frases del tipo: "Enterramos a un tío en el nicho `tal`, vamos a jugar a `tal` a la grande". Timba mediante, al mal tiempo, buena cara.

Ya sea por la necesidad de ayudar a la suerte, las cábalas y los cabuleros son una raza muy lejos de extinguirse en torno a los juegos de azar. Están aquellos, sentimentales, que siguen constantemente a las fechas de nacimiento, suyas, de hijos o padres; a los que se aferran con una fidelidad digna de mejor causa. Están también los, podrían llamarse, oníricos, que confían ciegamente en la interpretación de los sueños. Así, un niño es el 202, el llanto es el 964 o un inodoro el 591. Nadie tiene una cabal idea de en qué se basan semejantes equivalencias, disponibles para los apostadores en la propia página web de la Banca de Quinielas (www.labanca.com.uy). Sí se sabe que es un derivado de la smorfia napolitana, algo así como un diccionario de sueños, aunque no es completamente equivalente. Y se encuentran asimismo aquellos que parecen captar lo que consideran señales de la mala suerte y se basan en la matrícula de un auto siniestrado, al que vieron en televisión o en vivo y en directo, así haya sido fatal el accidente o no, o la habitación del sanatorio de un crack que haya sido fracturado (eso pasó con Fernando Morena en 1983 y Antonio Pacheco el año pasado). "Ha pasado de gente que se subió a un ómnibus, chocó o le pasó algo, entró acá y le jugó", cuenta Guzmán, de la agencia El Trébol.

"Todos los números tienen la misma chance. ¿Cuál es el número más lindo? ¡El que sale!", concluye Luis Gama, director nacional de Loterías y Quinielas. Asegura que en este 2013 nota mucho más movimiento en torno al Gordo de Fin de Año, a sortearse el 30 de diciembre y cuyo primer premio es de 100 millones de pesos. Sin embargo, reconoce que los números "altos", de 25.000 para arriba (van del 00.000 al 39.999) son por lo general los más rechazados; hay como una aceptación generalizada -sin ningún sustento lógico, ya que hay pocas cosas más democráticas que un bolillero- que los diezmiles o los veintemiles llaman más a la suerte. "Pero, llegado el momento, cuando se están acabando las posibilidades, la gente se fija menos en lo que compra". No hay número, así termine en 13 o 666, que genere total rechazo. En Cerro Largo, dice, es habitual que se venda el 00.000.

Tips timberos.
De cualquier forma, consultando con timberos de ley, se puede añadir otro racconto de cábalas antes de jugar a un número. Nadie puede asegurar su efectividad. Pero que se sigue apelando a ellas, se sigue:

1) Jugar siempre al mismo número, sea por tradición familiar a lo que fuera. Más allá de la ley de probabilidades (algún día tiene que ser), esto se da por el temor de que salga el día justo que uno desistió de tentar a la suerte.


2) Una variante del sueño: jugarle al animal que vio antes de apostar, sea en directo o en televisión. También existe una tabla de animales disponible en la web de la Banca (el 098 es la araña; el 546, la lechuza; el 986, el bagre).

3) Al momento de jugar, llevar ropa interior blanca. Se supone que es para atraer energía positiva.

4) Para jugar a la lotería, conviene llevar un trozo de estaño en el bolsillo; para el hipódromo, cobre; para las cartas, aluminio; para la quiniela, una medalla de plata; para la ruleta, una de oro.

5) Dejar todo librado a la intuición: la hora que te señala una persona, el número de un ómnibus, la oferta en una vidriera. Es cierto: esta opción se contrapone con la número 1, pero no hay que olvidar que son juegos de azar, no de lógica.

6) No nombrar el número apostado en voz alta, ni antes ni después de jugar. Aleja a la fortuna, dicen.

Sobre la famosa limitación a un número (el 03, el 3 de junio, día de San Cono, es el emblemático), Gama sostiene que eso es algo que en general no pasa: "Pero si una banca ve que jugar mucho a un número puede distorsionar los resultados, lo termina limitando. Eso pasa en bancas chicas o en fechas muy especiales". Eso pasa en la quiniela, no en la lotería.

Hay de todo en el mundo de los jugadores. Rodolfo Hernández, gerente de Cambio Zito, recuerda aquel cliente que, muchos años atrás, fue con un entero para ver "si había sacado algo". Era el ganador de la grande.
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