Pelucas y calzones con relleno en las nalgas. Posan como divas de la televisión, torciendo la cadera y doblando una rodilla para que la cola se vea aún más grande. Aún tienen el timbre de voz característico de un adolescente que pronto será un hombre, pero aún no saben si, de hecho, quieren ser hombres. Se trata del Mariposario, un grupo de adolescentes de Medellín que se volvieron famosos subiendo videos de ellos mismos en YouTube y a través de Facebook. A simple vista son homosexuales, pero los comentarios más degradantes los tildan de ‘locas’.
A mediados de 2012 un joven bogotano llamado Juan Camilo
subió un vídeo a YouTube atacando al Mariposario en el que, entre otras cosas, se refirió a ellos como: “Unas locas asquerosas y guisas de muy mal gusto”.
Acto seguido, Brayan Zuluaga, quien siempre se destacó entre sus amigos, subió un vídeo respondiéndole a Juan Camilo con el propósito de dejar en alto el nombre de sus amigos y sus tendencias a la hora de vestirse.
Este altercado concluyó en una pelea de bogotanos contra paisas que involucró a mucha gente alrededor de todo el país. Así, Brayan Zuluaga se volvió muy famoso.
Pocos meses más tarde Brayan subió otro video en el que aconseja cómo salir del clóset con un mensaje muy sencillo: “No hay nada más ridículo que un gay que se cree heterosexual.
Ante todo, uno debe tener personalidad y aceptarse como uno es. Hay que vivir por uno mismo y no por los demás. Para mí esto es normal, aunque para mucha gente sea un escándalo. Las envidiosas se pueden seguir mordiendo los codos de la envidia: yo voy a seguir dando de qué hablar porque así soy yo”.
Kimberly, como se hace llamar, dice que es más fácil conversar con una cámara que con una persona.
Hemos acordado encontrarnos en el Jardín Botánico de Medellín, y en cuanto llego advierto que hay más de una entrada. Llamo entonces al celular a través del cual nos hemos comunicado, pero contesta su abuela: Brayan dejó el celular en la casa. La mujer me dice que lleva puesto un pantalón azul y una chaqueta roja. No debería ser difícil reconocerlo.
Nunca imaginé que llegaría exhibiendo tanta piel. Aprieta una cartera de cuero rojo contra el torso, con el brazo cerrado en un gancho y la mano en alto. Sobre un top rojo lleva puesto un chaquetín del mismo color que solo le cubre las costillas y no esconde un piercing que lleva en el ombligo. Shorts de lentejuelas color azul rey con una pretina de elástico negra por debajo del ombligo completan su vestimenta.