Jean Claude Van Damme nació en Bélgica en octubre de 1960. Desde pequeñito se interesó por el ballet y las artes marciales. Ya desde entonces se empeñó en que quería ser actor, pero tenía claro que en Bélgica no haría nada.
Allí participó en su primera película, una misteriosa cinta llamada Monaco Forever su personaje está acreditado como “The gay karate man” Antes de que hubiese Internet, corría la leyenda de que era una película porno, pero este vídeo demuestra lo contrario:
Los años dorados de Jean Claude Van Damme
On Martes, enero 14th, 2014
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Jean Claude Van Damme nació en Bélgica en octubre de 1960. Desde pequeñito se interesó por el ballet y las artes marciales. Ya desde entonces se empeñó en que quería ser actor, pero tenía claro que en Bélgica no haría nada.
Allí participó en su primera película, una misteriosa cinta llamada Monaco Forever su personaje está acreditado como “The gay karate man” Antes de que hubiese Internet, corría la leyenda de que era una película porno, pero este vídeo demuestra lo contrario:
Jean Claude no tardó en emigrar a los USA, donde empezó a ejercer como profesor de aerobic. Pero como él quería ser actor, se presentó en el despacho de uno de los jefazos de la Cannon Pictures y se abrió de piernas para demostrar lo mucho que valía.
Así consiguió meterse en el mundillo.Quizás sea el único actor que reconoce que lo primero que hizo para conseguir una oportunidad fue abrirse de piernas. Bueno, se abrió de piernas pero no para lo que están pensando, pervertidos. Como saben Van Damme tiene mucha agilidad y flexibilidad y se abre de piernas como las gimnastas buenas. Lo que tuvo que hacer a continuación con su cuerpo, pues no lo sabemos, no estábamos allí.
ego está el tema Depredador. Circulan dos versiones sobre la participación de JC en la peli de Schwarzenegger: Por un lado hay revistas y fanzines que mantienen que JC interpretó el papel del monstruo alienígena gracias a su corta estatura que le permitía moverse con facilidad dentro del aparatoso disfraz. En la otra versión, más creíble, JC se negó a meterse en un disfraz que no le dejaba respirar. Sabido de sobra el exhibicionismo de JC, le comprendemos.
Digamos que su primera película oficial con la Cannon es Black Eagle, en la que hace de malo, y ya empieza a enseñar el culete. Quizás sea éste el único interés de la peli, un rutinario producto de de operaciones militares secretas, chinos y paisajes exóticos.
Van Damme coge carrerilla y encadena un par de éxitos donde ya es el protagonista absoluto.
Lionheart sigue siendo básicamente un producto para videoclubs, lleno de peleas y tal, pero esta vez Van Damme empieza a explotar el lado erótico de las peleas, los cuerpos sudorosos, las mallas apretadas,… y así consigue atraer la atención de otros espectadores más “delicados” (masculinos y femeninos) J.C. se convierte en un sex symbol para unos y en un héroe para otros.
Sólo la presencia de J.C. justifica el visionado de Cyborg, ambientada en un sombrío futuro postapocalíptico de esos estilo Mad Max que tanto se llevaban. Un buen montón de peleas, diálogos absurdos, esteriores rodados en fábricas abandonadas, personajes que aparecen y desaparecen sin explicarse su utilidad… un despropósito que se hace muy llevadero porque sale nuestro Van Damme muy guapete. La peli se rodó aprovechando los decorados y medios de producción de Masters of the Universe 2, que no se llegó a rodar.
Ronald Emmerich era en 1992 un directorcillo que preparaba su asalto a Hollywood. Para su Soldado Universal no podía contar con Schwarzanegger o Stallone como él hubiese querido, por eso reclutó a J.C. y a Dolph Lundgren, que eran los siguientes en la lista para ocupar el puesto nº 3.
Soldado Universal lo tiene todo. La historia es bastante ridícula y no está resuelta con mucho acierto, lo admito, pero tiene mil destellos de genialidad. En esencia es una road movie, con un soldado medio humano medio robot al que se le cruzan los cables y atraviesa el país para volver con sus padres.
Todo ello aderezado con persecuciones, explosiones, unos cuantos rednecks, una rubia periodista que no consigue acostarse con J.C., (aunque se harte de verle el culo) Es la primera vez que no se pueden poner pegas a la inexpresividad de Van Damme, pues el personaje – un zombi militar-requiere de esa inexpresividad.
El malo, Dolph, es la monda, con su manía de coleccionar orejas… Y lo más importante, es un festival de culto al cuerpo de J.C. Roland Emmerich sabía muy bien lo que estaba haciendo.