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Kid Icarus

Un auténtico juego de culto. Así definen algunos a Kid Icarus y no están nada desencaminados. La forma en que mezcla las plataformas más puras y duras de la etapa NES con toques roleros y desarrollo de personaje hacen de este uno de los mejores juegos disponibles en esta consola. De hecho, una de las constantes de los fans de nintendo a lo largo de bastantes años fue (aún es) pedir una continuación para este soberbio juego de NES en sus hermanitas mayores. Tanto es así, que existen incluso varios fakes e incluso algunas versiones caseras de lo que podría ser la continuación del juego circulando por internet: a tanto llega el entusiasmo de algunos fans por este juego.



El desarrollo del juego es el del típico plataformas: avanzar, bien en horizontal o en vertical, sin caernos de los apoyos, y despachando a cuantos monstruos, demonios y demás enemigos encontremos por el camino. Sin embargo, también encontraremos tiendas a lo largo del juego, en las que comprar valiosos objetos con nuestros bien merecidos "corazones", el dinero del juego. Esto, unido a las mini misiones secundarias, que son opcionales, dan al juego el ya mencionado toque rolero.

Desde el principio del juego y hasta el final, controlaremos a Pit, un ángel que fue derrotado por Medusa y encarcelado en el inframundo. Nuestra misión será rescatar a Palutena, para lo cual, será inevitable enfrentarnos y vencer a nuestra captora. Para ello, contaremos con un arco y flechas infinitas, y el clásico repertorio de saltos de todo juego plataformero. No obstante, a lo largo del juego podremos incluir en nuestro arsenal un arco mágico, con flechas de gran alcance, fuego para los proyectiles, o un campo de fuerza mágico, que golpee a los rivales que se acerquen demasiado. No obstante, para vencer a Medusa, Pit necesitará los tesoros sagrados que se custodian en las mazmorras.



El título se desarrolla a lo largo de tres "Mundos": áreas temáticas que están a su vez divididas en tres subniveles más una mazmorra. A lo largo de ellos, Pit, deberá abrirse paso a la mazmorra, donde podrá obtener un tesoro sagrado si logra vencer al jefe (un monstruo enorme, cómo no). El juego presenta un toque de frescura, al desarrollarse el primer y tercer mundo en vertical, con Pit teniendo que subir más y más, sin la opción de volver abajo; y un segundo mundo horizontal, en el cual hay abundantes agujeros que deparan una muerte segura. El hecho de que estén así intercalados, hace que no resulte nada aburrido ni repetitivo. Además, las mazmorras resultan todo un soplo de aire fresco, ya que la plataforma se abandona casi por completo: no hay agujeros en los que caer, sino multitud de monstruos y laberintos en los que resulta fácil perder el rumbo. Todo un guiño a los juegos de rol.

Sin embargo, las tareas secundarias son, probablemente, el gran atractivo -y la novedad- de este juego. Ya durante los niveles plataformeros, previos a la mazmorra, encontraremos puertas a las que acceder simplemente tocándolas, y que nos llevan a un destino desconocido, siendo elección nuestra si entrar o no. En dichas puertas podemos encontrar varias cosas: desde pruebas contra monstruos rápidos, que dan una jugosa recompensa en corazones (dinero), a pruebas de resistencia, en las que habrá que sobrevivir un tiempo para lograr un nuevo poder para Pit. Además, en algunas de ellas encontraremos tiendas, o ángeles que nos aumentarán de poder, por lo que saltárnoslas no suele ser una buena opción.

A lo largo de los niveles de plataforma, podemos encontrarnos cámaras de la riqueza: habitaciones cerradas en las que hay varios tesoros, pero para abrir uno, se deben pagar 5 corazones. Además, en uno de ellos se halla el dios griego de la pobreza, y de abrirlo, perderíamos todos los tesoros...junto al dinero que costó abrirlos. Sin embargo, si somos avariciosos y tenemos suerte, podemos conseguir un gran tesoro, como un barril para llevar más pociones curativas (casi imprescindible contra el jefe final) o una tarjeta de crédito (VISA llega al cielo de los ángeles también, ¿qué os creíais?) con la que pagar objetos aun no teniendo el dinero. También podemos hallar tiendas, pruebas de combate o fuentes termales en las que curarnos completamente.



Las tiendas aparecerán con cierta regularidad a lo largo del juego, y las habrá de dos tipos: normales, y de mercado negro. En las normales podremos conseguir objetos a precio más barato, pero hay ciertos objetos especiales (como el ya citado barril) que sólo se pueden comprar en el mercado negro. Entre los útiles que podemos adquirir en las tiendas se encuentran: pociones, para llenar un poco nuestra vida en caso de morir por daños; copas de vino, para recargar inmediatamente la vida; plumas, para volar durante un corto espacio de tiempo, en caso de caer a un agujero; y mazas, un objeto exclusivo para mazmorras. Además, tendremos que recurrir al mercado negro para recuperar nuestros poderes especiales (como el fuego y el campo de fuerza) en caso de que ciertos enemigos detestables nos los roben en algunas fases del juego.

Las mazmorras son sin duda las áreas más duras del juego, ya que al no tener "agujeros" compensan con la brutalidad de sus monstruos. En estas fases -habrá tres en total- podremos cambiar de pantalla, tanto a derecha e izquierda como arriba y abajo, pudiendo volver atrás si lo deseamos, aunque no siempre, claro. Por ejemplo, si bajamos unas escaleras, puede que caigamos del techo en la siguiente pantalla, y nos toque dar un enorme rodeo. Para no perdernos (no del todo al menos) deberemos encontrar el mapa de la mazmorra, gradualmente mejor escondido según progresamos de la primera a la tercera mazmorra; pero eso no es todo: también deberemos hallar una tienda, y comprar el lápiz mágico (para marcar por donde hemos pasado) y la antorcha mágica (el GPS de los ángeles, que nos dice dónde estamos).

Además, mientras intentamos encontrar al jefe, deberemos ocuparnos de dos cosas más: los monstruos y los centuriones. Los monstruos de las mazmorras son fortísimos en comparación con los que hay en los niveles normales, ya que son más variados e imprevisibles. En unas pantallas aparecerán de la nada, moviéndose a gran velocidad, por lo que algún daño es inevitable. En otras veremos a las brujas, que lanzan proyectiles-berenjena (lo último en armas demoníacas) que de darnos nos maldicen, impidiéndonos atacar y obligándonos a buscar el hospital de la mazmorra, para quitarnos la maldición. Además, tendremos que pasar por todo esto sin la ayuda de nuestros objetos mágicos (arco mágico, fuego...) ya que en las mazmorras no funcionan.
Y mientras hacemos todo esto, podemos buscar las estatuas de centuriones petrificados. Los centuriones eran guerreros de Palutena, que Medusa petrificó. Si los golpeamos con una maza, los liberaremos, y acudirán a luchar cuando hallemos al jefe de la mazmorra. Cuando finalmente entremos en la habitación del jefe, se cerrará la puerta a nuestra espalda, y será un combate a muerte, al más puro estilo de los juegos de rol, resultando mucho más fácil si contamos con centuriones a nuestro lado, ya que atacan de tres en tres y poseen arcos mágicos (a ellos sí les funcionan)



Por último, tras obtener el último tesoro en la última mazmorra, nos dirigiremos al combate con nuestra némesis. En esta fase, Pit vuela todo el tiempo, mientras la pantalla se mueve de derecha a izquierda, avanzando hacia medusa mientras nos atacan un sinnúmero de sus legiones demoníacas. De nuevo, al igual que en las mazmorras, se cambia la concepción del juego y se abandonan las plataformas: no se nos hará nada repetitivo.


Gráficos:

Bastante detallados para la época, en especial el personaje de Pit. Los monstruos resultan no obstante un poco "estándar", sin estar demasiado trabajados. En cuanto a los escenarios, resultan un tanto monótonos, con el "fondo negro" en la mayoría de ellos. Mención aparte merecen las mazmorras, que sí cuentan con decorados más detallados.


Sonido:

Melodías pegadizas, aunque inevitablemente se acaban volviendo repetitivas. En cuanto a los efectos de sonido, muy bien pensados, de modo que no resulten molestos, ya que nos vamos a pasar todo el juego oyendo el arco de Pit silbar y a los monstruos muriendo. Resultan también graciosos los soniquetes de cuando Pit recibe daños, o cuando muere.


Jugabilidad:

Bastante buen control, y muy sencillo, tal como cabe esperar de un juego que usa un mando de sólo dos botones. Los saltos requieren concentración, pero no hay ninguno lo bastante apurado como para hacer que nadie se desespere. Sin embargo, si que podría haberse mejorado un poco la curva de dificultad, ya que apenas crece un poco durante el juego, dejando aparte los niveles de mazmorras.


Diversión:

Sin duda el punto fuerte del juego. Nos tendrá entretenidos todo el tiempo, incluso cuando nos atasquemos en algún lugar, ya que no nos costará salir de él. Además, las tareas secundarias para obtener power-ups son tan variadas como divertidas, todo un acierto. La mayoría de los jugadores agradecerán el toque de rol, que en ningún momento requiere ponernos a hacer puntos, sino que se desenvuelve de modo muy natural a lo largo del juego.


Conclusión:

Un gran juego, y uno de los mejores plataformas de la historia. Todo un tesoro para aquellos con el lujo de tenerlo en su colección, que sin duda aprovecharán para jugar con él incluso hoy día, ya que es tan divertido que nunca llega a cansar. La única lástima es que Nintendo no haya hecho una secuela.

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