Por primera vez en México tenemos una definición clara y precisa para llamar al típico “macho mexicano ojo alegre”. Estos pequeños angelitos, víctimas de una rara enfermedad, que hace que solo piensen en saltar sobre su presa y devorarla (como si fuesen zombis come cerebros), sobre cualquier indefensa y tierna chica. Les prometen la luna y las estrellas, aunque sus verdaderas intenciones sean llevárselas al hotel o a cualquier paraje obscuro de la jungla de asfalto para después usarlas y desecharlas como papel higiénico.
Es también sabido que a los Prostipirugolfos les gusta acumular y presumir sus trofeos (o sea mujeres), como cazadores furtivos, ya que el que más víctimas tenga, será postulado para llevar el liderazgo de los demás Prostipirugolfos.
La palabra no está ni estará jamás en un diccionario, ya que solo es un término para referirnos a un hombre “fácil” o infiel, es un conocimiento básico de cultura, es una palabra formada con otras: prosti- prostituto, piru-pirujo, golfo-golfo.
Es el hombre que anda de pica flor, ojo alegre, de zorrito, tras cualquier falda, desleal, casquivano, celestino, disoluto, descarriado, etc. Los hombres que son merecedores a ser nombrados “prostipirugolfos”, son el típico macho que están con su novia y “le bailan los ojos” cuando pasa alguna chica con minifalda, ojos pizpiretos al hablar con cualquier fémina, tienen sus capillitas aun teniendo catedral, al ver pasar un cuerpo escultural chiflan o se codean con los otros prostipirugolfos que lo rodean.
También existe un himno a estos “fieles machos”, en el 2010 un grupo llamado los Titanes de Durango intérpretes de canciones como: “Soy un borracho”, “La pisteada”, “El pericazo”, “Tu virginidad” y “Se aceleró la plebada”, crearon la canción llamada “El Prostipirugolfo”, basta escucharla para entender el significado de esta chistosa palabra.