
"No se publicó el índice de pobreza por severas carencias metodológicas"
El jefe de gabinete, Jorge Capitanich, explicó hoy que el Indec ha discontinuado la publicación de los índices de pobreza e indigencia debido a "las severas carencias metodológicas y la imposibilidad de empalme con el IPC (Índice de Precios al Consumidor)", lo que impidió su "actualización"
.En su habitual conferencia de prensa matutina en Casa de Gobierno, Capitanich advirtió que "cuando se dé a conocer nuevamente el índice de pobreza e indigencia, será porque se habrán resuelto estos problemas metodológicos y de empalme".
Agregó en este contexto que "la canasta básica alimentaria y la canasta total tienen metodologías de cálculo totalmente diferentes", y señaló también que la diferencia en la medición que trajo el IPC, ya que este índice, a diferencia del que estaba vigente, mide todo el país y no sólo Buenos Aires. (Telam)
.En su habitual conferencia de prensa matutina en Casa de Gobierno, Capitanich advirtió que "cuando se dé a conocer nuevamente el índice de pobreza e indigencia, será porque se habrán resuelto estos problemas metodológicos y de empalme".
Agregó en este contexto que "la canasta básica alimentaria y la canasta total tienen metodologías de cálculo totalmente diferentes", y señaló también que la diferencia en la medición que trajo el IPC, ya que este índice, a diferencia del que estaba vigente, mide todo el país y no sólo Buenos Aires. (Telam)
Con un total de 1.050.000 pobladores, la provincia del Chaco tiene a más de la mitad de su población bajo la línea de pobreza y algo más de un cuarto sin las condiciones básicas para subsistir. Sólo en la ciudad de Resistencia, unas 100.000 personas de las 360.000 que viven allí se encuentran en asentamientos de algún tipo, en condiciones de sub o nula urbanización, de acuerdo con relevamientos de universidades y centros de investigación privadas.
EL CHACO VERDADERO: desocupación real, pobreza, indigencia y exclusión social

El costo de la canasta básica de esa provincia se estima en 1400 pesos, casi un 50% por encima de los 982 que según el Indec necesita una familia tipo. El director del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales Nelson Mandela, Rolando Núñez, aseguró a Página/12 que sus propias estimaciones ubican la pobreza entre 53 y 56 por ciento. Esto tiene que ver con el incremento en el costo de vida chaqueño, que respecto a un año atrás se ubicaría en el 31,3 por ciento.


En la realidad propia del Noreste argentino, hay otros datos preocupantes, que dan cuenta de un salto cualitativo en la pobreza. A la proporción de pobres se adiciona un diez por ciento cuando se trata de menores de entre 0 y 14 años. Un fenómeno de “infantilización de la pobreza”, según lo llaman. En cuestión de género, las mujeres en situación de pobreza superan a los hombres, ya que muchas de ellas son jefas de hogar.
Un ejemplo de la situación extrema que se vive lo denota también el incremento en la desnutrición infantil. Durante el año pasado, el 4,8 por ciento de los bebés entre menores a un año presentaba signos de falta de alimentación. El porcentaje se dispara a 14,6 por ciento cuando el rango es el de uno a dos años, y hasta la edad de cinco se mantiene en niveles similares. Esto se explica porque los niños dejan de ser amamantados, lo que representa una mayor dificultad para sus padres a la hora de satisfacer una nueva boca. El año pasado, 390 bebés menores al año murieron en la provincia.
EL PARAISO DE LA CORRUPCION

LA POBREZA NO SE MIDE, SE RESUELVE

En este ultimo año son muchos los que siguen discutiendo, cuantos son los pobres y con que sistema o indicadores identificar los diversos niveles de estándar de vida, parece ser que el interés y preocupación por la pobreza, ha asumido un cariz estrictamente estadístico.

Entendemos sinceramente que ese voluntarismo científico y analítico, no está mal, pero debemos asumir categóricamente que es insuficiente.

En la Argentina de hoy, la pobreza es un escándalo.

Pero no solamente por el bullicio que generó los dichos del Papa Benedicto XVI en los titulares de los medios de difusión, hace unos meses atrás, ni tampoco por las últimas estadísticas dudosas emanadas por el INDEC, ni la estadísticas de la situación social en la coyuntura 2008-2009, que monseñor Casaretto va mostrando por todo el territorio nacional y tampoco por los porcentajes y niveles determinados, por alguna de la consultoras de prestigio de este país.

La pobreza en la Argentina es un escándalo, por la inmoralidad que suponen millones de pobres, en un país con crecimiento económico del 8,8 % en 2004, el 9 % en 2005, el 8,5 % en 2006 y el 8,7 % en 2007, (considérese que el PBI había disminuido un 4,5 % en 2001 y un 10,9 % en 2002).

Ese es el escándalo, esa es la vergüenza nacional, lo diga o no el Papa o quien quiera decirlo.
Crecimiento y al mismo tiempo pobreza y desigualdad social, esto es, muchos que ganan poco y pocos que ganan mucho.
En la Argentina de hoy, el 10 % más rico, gana casi 30 veces más que el 10% más pobre.

Crecimiento y al mismo tiempo hambre de argentinos, que apenas sobreviven en las calles y esquinas de nuestras ciudades, buscando algo comestible en los tachos de basura, pidiendo y mendigando, casa por casa comida, empleados, desempleados, jubilados, sin distinción de sexo u edad, color o religión, todos inmersos en el vacío de la inmoralidad del hambre.

Pero hay otros escándalos, encubiertos y silenciosos paradójicamente, el escándalo “pobre”, escaso e insuficiente, ese escándalo que es el incapaz de modificar la realidad existente, el escándalo de la inmovilidad de los que supuestamente son los representantes del pueblo, aquellos que deberían asistir a éste gobernador ciego por la codicia del oro, con políticas públicas que resuelvan las necesidades básicas insatisfechas de nuestra sociedad en crisis, que en vez de resolver, están apoltronados en sus lujosos y confortables despachos del majestuoso “Centro Cívico”, sin conmoverse de como malviven nuestros hermanos comprovincianos a pocas cuadras de nuestra plaza principal, le dan rienda suelta al carnaval y al festival insensible de nuestras vergüenzas, creyendo que todo es “pan y circo”.
Señora Presidente, a Usted y a Todos Los Politicos:
En Nombre de Todos los Hombres, Mujeres y Niños Argentinos Pobres.