En la mayoría de los casos, se trata de un problema la falta de límites por parte de los padres.
Los gadgets mantienen despiertos por más tiempo a los jóvenes y ya dormidos la vibración del aparato, las luces o los sonidos que emiten suelen ponerlos en alerta y causar trastornos del sueño.
Navegar en internet, interactuar en las redes sociales y ver la televisión por las noches fue una rutina que, literalmente, le robó el sueño a Luis Alan Solís.
El estudiante lleva ya un año en tratamiento en la Clínica del Sueño de la UNAM y ya ha logrado completar cada noche 7 horas de sueño, pero su recuperación aún no es total.
Para poder dormir, Luis tiene una doble ventana que lo aísla del ruido exterior, además, los vidrios están cubiertos con cartón y persianas negras.
En su habitación tiene prohibida la televisión y en las noches saca la lap top y su teléfono inteligente.
Su caso es tan sólo uno de los 10 mil que Reyes Haro Valencia, director de la clínica especializada en desorden del sueño ha atendido por el mismo motivo en los últimos tres años.
Lo que ocurre es que los gadgets mantienen despiertos por más tiempo a los jóvenes y ya dormidos la vibración del aparato, las luces o los sonidos que emiten suelen ponerlos en alerta e interrumpir la fase del sueño ligero, explica.
Al percibir estímulos aumenta el sueño ligero y disminuye el profundo que nos permite sentir bien al día siguiente, detalla Haro.
Para Luis todo inició cuando por estar temporalmente fuera de la escuela, el estudiante empezó a dedicar más tiempo en la computadora, teléfono y televisión hasta que, de rutina, perdía habitualmente entre tres y cinco horas de sueño.
"No dormía por estar en internet, buscaba música, datos, veía videos, ocio en general", recuerda.
Cuando regresó a la escuela y debía levantarse temprano se dio cuenta que ya no podía dormir.
"Al inicio no me preocupé, pero había varias noches que no dormía nada. Me sentía mal y estaba mal", comenta.
La falta de sueño le generó problemas de irritabilidad y estrés, acudió con varios doctores quienes le recetaron píldoras, pero los tratamientos no eran efectivos.
Finalmente, hace un año, un endocrinólogo le recomendó acudir a la Clínica del Sueño de la UNAM, en donde le diagnosticaron insomnio leve provocado por el uso de la computadora y el smart phone.
Yoali Arana Lechuga, especialista de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UAM-Iztapalapa, señala que en la mayoría de los casos se trata de un problema la falta de límites por parte de los padres.
Para Margarita Reyes, especialista de la Clínica de Trastornos Respiratorios del Dormir del INER, en los adolescentes hay una predisposición biológica normal a retrasar el ciclo de sueño, pero se debe poner atención", precisó.
Dependiendo de la pérdida del sueño que lleve acumulado el joven, será el tratamiento a seguir, pues además de quitar los equipos electrónicos y suprimir las siestas, puede implicar el uso de algún fármaco u otro tipo de estimulación para dormir, coincidieron los especialistas.
Señales (steam)
Vigile si su hijo, además de estar irritado y estresado, presenta estas conductas:
- Duerme después de la 1:00 de la madrugada
- Le cuesta despertarse
- Duerme por la tarde
- Baja de calificaciones
Prevención (steam)
Especialistas piden a los padres de familia promover la higiene del sueño:
- Sacar de la habitación el teléfono, la tableta o la televisión.
- Evitar dormir con audífonos
- Poner límites desde que se les obsequia el teléfono
- Fijar horarios regulares para acostarse y levantarse
- Evitar siestas durante el día
- Limitar cenas copiosas o actividad física antes de dormir
- Evitar nicotina, cafeína y luz intensa antes de dormir