Los lobos evitarán una presa potencial que no se ajuste a lo que experimentaron durante sus vidas..
Cuando no hay escasez de alimento, los lobos explorarán una presa alternativa si interactúan con frecuencia y se habitúan mutuamente. Las manadas muestran poca estrategia de cooperación al cazar, a diferencia de los leones, aunque parejas de lobos han mostrado un comportamiento estratégico cuando atacan presas de gran tamaño. Al cazar presas grandes, normalmente intentarán ocultarse a medida que se aproximan al animal elegido. Por norma general, esperarán a que la presa paste, momento en el cual está distraída. No gustan de prolongadas persecuciones, deteniéndose tras una persecución de 10 a 180 metros, aunque hay casos documentados de seguimientos de más de 36 km. Usualmente matan a las presas grandes, lanzándose sobre la zona trasera y el área del perineo, provocando un desangramiento. En ocasiones, atacan a la garganta, dañando severamente la yugular y la tráquea.
Un único mordisco puede causar una perforación de entre 10 a 15 cm de longitud. El estatus de la manada se refuerza durante la alimentación. La pareja reproductora suele comer primero. Los lobos de un rango intermedio prevendrán a los lobos de estatus inferior a que se abstengan de alimentarse hasta que la pareja dominante finalice.
Aunque generalmente se centran en animales enfermos, hay poca evidencia que demuestre que se limitan a esa clase de blancos. En Nenetsia, se observó que los lobos seleccionaban renos domesticados encinta antes que ejemplares enfermos, con algunos estudios mostrando que sorteaban a los animales convalecientes por preferir ejemplares sanos.
En alguna ocasión se ha observado cómo se dedican a cazar para tener un excedente. Un ejemplo de ello fue documentado por el Conservation Officer for the Minnesota Department of Natural Resources, declarando que durante una tormenta de nieve primaveral, dos lobos mataron 21 ciervos, consumiendo sólo dos. La caza excedentaria ocurre en los meses invernales cuando la densa nieve impide el movimiento de las presas de gran tamaño.
Cuando no hay escasez de alimento, los lobos explorarán una presa alternativa si interactúan con frecuencia y se habitúan mutuamente. Las manadas muestran poca estrategia de cooperación al cazar, a diferencia de los leones, aunque parejas de lobos han mostrado un comportamiento estratégico cuando atacan presas de gran tamaño. Al cazar presas grandes, normalmente intentarán ocultarse a medida que se aproximan al animal elegido. Por norma general, esperarán a que la presa paste, momento en el cual está distraída. No gustan de prolongadas persecuciones, deteniéndose tras una persecución de 10 a 180 metros, aunque hay casos documentados de seguimientos de más de 36 km. Usualmente matan a las presas grandes, lanzándose sobre la zona trasera y el área del perineo, provocando un desangramiento. En ocasiones, atacan a la garganta, dañando severamente la yugular y la tráquea.
Un único mordisco puede causar una perforación de entre 10 a 15 cm de longitud. El estatus de la manada se refuerza durante la alimentación. La pareja reproductora suele comer primero. Los lobos de un rango intermedio prevendrán a los lobos de estatus inferior a que se abstengan de alimentarse hasta que la pareja dominante finalice.
Aunque generalmente se centran en animales enfermos, hay poca evidencia que demuestre que se limitan a esa clase de blancos. En Nenetsia, se observó que los lobos seleccionaban renos domesticados encinta antes que ejemplares enfermos, con algunos estudios mostrando que sorteaban a los animales convalecientes por preferir ejemplares sanos.
En alguna ocasión se ha observado cómo se dedican a cazar para tener un excedente. Un ejemplo de ello fue documentado por el Conservation Officer for the Minnesota Department of Natural Resources, declarando que durante una tormenta de nieve primaveral, dos lobos mataron 21 ciervos, consumiendo sólo dos. La caza excedentaria ocurre en los meses invernales cuando la densa nieve impide el movimiento de las presas de gran tamaño.