Entrevista a un travesti
-¿Qué busca un hombre cuando recurre a una travesti?
J: Para mí, buscan un placer distinto, tener nuevas experiencias, concretar fantasías que tal vez no se animan a pedírselas o a hacerlas realidad con su pareja. No creo que haya algo de malo en ello, sólo que muchas veces, no es fácil liberarse y animarse a nuevas cosas.
B: Sí, quizás porque se sienten reprimidos sexualmente. O tal vez encuentran en nosotras una cierta libertad sexual que la propia sociedad no le permite tenerla. Hoy en día, es común saber de gente que le gustaría realizar tal o cual fantasía, pero están muy reprimidos.
-¿Puede que busquen ciertos tipos de servicios sexuales? ¿Cuáles son los que con más frecuenciales solicitan?
J: A lo que más se animan es al servicio oral. Más allá de que me pidan después ciertas extravagancias, por así llamarlas, a las que yo no suelo acceder porque soy pasiva…
B: Bueno, hay de todo, algunos hombres son más osados que otros: piden desde un oral hasta un anal…aunque también quieren como dice ella, cosas extravagantes…
-Tengo que preguntar a qué cosas te refieres
B: Que tengamos relaciones sexuales mientras nos ve su pareja, por ejemplo. Es algo que se está viendo mucho últimamente y yo, en mi trabajo, cumplo todos los roles. Algunos quieren además que asumas un rol activo con ellos, son cosas que forman parte de la realidad de hoy en día.
-¿En Santiago se rompieron los prejuicios?
J: ¡Por suerte, sí! Ha habido un cambio que nos ha beneficiado. Nosotras, antes, por temor al qué dirán, teníamos que irnos a algún lugar de Buenos Aires o a otras provincias, Tucumán o Córdoba, para poder trabajar más tranquilas, sin que nadie te agreda verbal o físicamente. Hemos pasado muchas cosas feas a causa de que nos señalaba todo el mundo. Hoy, la sociedad santiagueña mayormente nos entiende aunque, hay que decirlo, seguimos siendo resistidas a pesar de esa liberación que hay en lo sexual.
B: Hay muchos clientes que, hasta no hace mucho tiempo, venían a escondidas, se encontraban con nosotras casi disfrazados para no ser descubiertos porque justamente, era el peor de los pecados venir con nosotras; ahora, lo hacen sin temor a ser “marcados”.
Recién ahora se están animando a cumplir sus fantasías sexuales, cosa que yo ya lo había hecho en Buenos Aires. Creo que pronto se verá como una actividad común y no como algo que tiene que ser agredido y borrado.
-Una vez que realizan el arreglo con el cliente, ¿dónde consumen la relación?
J: En el auto o en el hotel más cercano. Evitamos ir a domicilios particulares por las cosas que están pasando.
Tenemos que ser cuidadosas porque a veces una no sabe con quién o con qué se puede encontrar.
B: Hoy en día estamos más precavidas.
Nos cuidamos más. Es por eso que no vamos a domicilios particulares. Más bien preferimos sitios que conocemos y que sabemos que no nos va a pasar nada.