
Aquí les dejo un interesante articulo que me he topado sobre el abuso del ocio en los videojuegos que puede ser llamado en algunos casos adicción. Lo comparto porque muchos de nosotros aveces no sabemos si hemos pasado la linea del ocio a la adicción y si está en verdad existe. Solo postearé un fragmento; si así lo desean pueden leerlo completamente en el link de la fuente.

Siempre se ha planteado que el juego se encuentra en el ámbito del ocio, sin embargo en los últimos años ha habido muchas discusiones alrededor de las ventajas que el juego tiene en el proceso educativo de las personas que lo practican, generalmente ejemplificando con la manera en la que los individuos aprendemos en etapas tempranas de la infancia. Hoy en día no es un secreto para nadie que es a través del juego cómo animales y seres humanos iniciamos nuestro proceso de aprendizaje; es jugando que el gato adulto le enseña al cachorro cómo cazar; es a través del juego que los niños emprenden su campaña en todo el proceso que encierra la enculturación, teniendo en cuenta que el juego,
“es una actividad que se desarrolla en un espacio ambivalente entre la libertad de elección (de las nuevas generaciones) y el control cultural (de las generaciones adultas)”. Fernández Z., 2009
No trataré en este escrito de hablar sobre las incidencias o las potencialidades que tiene el juego o el videojuego en el proceso educativo. Lo que trato de resaltar en este texto son las connotaciones negativas que ha heredado el juego por esa misma herencia que lo ha trasladado a los campos del ocio y lo ha puesto en oposición con el trabajo y la producción.
“…durante siglos hubo un desprestigio del juego, reforzado por la tradición judeo-cristiana y occidental que opone el juego al trabajo, poniendo la virtud en el trabajo, por supuesto, y en el sufrimiento, y considerando el juego como sinónimo de haraganería y de perdedero de tiempo.” Scheines, 1999
“es una actividad que se desarrolla en un espacio ambivalente entre la libertad de elección (de las nuevas generaciones) y el control cultural (de las generaciones adultas)”. Fernández Z., 2009

No trataré en este escrito de hablar sobre las incidencias o las potencialidades que tiene el juego o el videojuego en el proceso educativo. Lo que trato de resaltar en este texto son las connotaciones negativas que ha heredado el juego por esa misma herencia que lo ha trasladado a los campos del ocio y lo ha puesto en oposición con el trabajo y la producción.
“…durante siglos hubo un desprestigio del juego, reforzado por la tradición judeo-cristiana y occidental que opone el juego al trabajo, poniendo la virtud en el trabajo, por supuesto, y en el sufrimiento, y considerando el juego como sinónimo de haraganería y de perdedero de tiempo.” Scheines, 1999

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