Durante la Segunda Guerra Mundial, que duró 6 años entre 1939 y 1945, muchas ciudades de Europa se vieron devastadas y sumidas en una profunda crisis tanto económica como humanitaria: la ciudad soviética de Kiev no fue la excepción, ya que en junio de 1941 la Alemania nazi invadió la URSS, dejando una gran cantidad de muertos, hombres en campos de concentración y pobreza por doquier. Ahora, ¿cuál es la relación de ésto con el fútbol? Este capítulo de la historia albergó una apasionante historia de fútbol y supervivencia que se hizo conocida en el tiempo como la del "Partido de la Muerte"
El fútbol era un deporte muy practicado por los soviéticos, que despertaba mucha pasión, en particular en Ucrania. Allí, había varios equipos muy importantes y sin dudas uno de los más grandes era el Dynamo de Kiev, que había hecho una gran campaña en la temporada '38. Al caer las tropas nazis a la ciudad, la liga se suspendió, varios jugadores fueron obligados a presentarse en el frente de ataque, otros fueron condenados a vivir en campos de concentración, y unos pocos quedaron en la ciudad en una condición de extrema pobreza. Cuenta la historia que el dueño de la panadería número 3 de la ciudad, llamado Kordik, se encontró un día con el arquero del Dynamo, Trusevich, quien era su ídolo. Obviamente, como haríamos todos al encontrarnos a nuestro ídolo, tras hablar un rato de fútbol, lo intentó ayudar ofreciéndole trabajo en la panadería a escondidas de los alemanes. El arquero empezó a trabajar allí y con el tiempo decidieron buscar a otros jugadores para ayudarlos. Encontraron a algunos compañeros de su equipo y a otros jugadores del Lokomotiv Kiev. Todos ellos empezaron a jugar al fútbol donde podían para no perder la costumbre de su trabajo y de su amor por el juego: como el Dynamo estaba prohibido, fundaron otro equipo, que se llamó FC Start.
Poco a poco fueron desafiando a otros equipos, y pese a estar muy cansados por trabajar mucho y hambrientos, los resultados fueron óptimos: vencieron 7 a 2 a un conjunto de húngaros y luego 6 a 2 a unos rumanos. Pero creyeron que estaban para jugar partidos más complicados y a su vez, jugarse más cosas. El siguiente rival fue un combinado de soldados alemanes y golearon los ucranianos por 6 a 2, desatando la furia de los nazis, que les mandaron para jugar a otro equipo de la órbita nazi, el MSG húngaro. Otra vez vencieron los panaderos por 5 a 1 en el primer encuentro y 3 a 2 en el segundo. El FC Start ya estaba ganando popularidad entre los sometidos ucranianos, y los nazis fueron preparando cada vez mejores equipos para vencerlos, ya que no querían fusilarlos para que la última imagen no sea la de la derrota. El Flakelf, un gran equipo que iba por las ciudades jugando partidos como propaganda nazi se les enfrentó, pero no hubo caso y fueron derrotados por la resistencia ucraniana convertida en equipo de fútbol.
El día 9 de octubre se pactó la revancha en el Estadio Zenit, y antes del comienzo del encuentro, un oficial entró al vestuario y les exigió "soy el árbitro del encuentro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto": sin embargo, los jugadores se resistieron y en lugar de gritar "Heil Hitler" gritaron "Fizculthura", un eslogan soviético. El primer tiempo terminó 2 a 1 a favor del Start en un partido muy parejo y muy peleado, y en el vestuario amenazaron a los jugadores con que "si ganan, nadie sale vivo". Lejos de tener miedo, pensando en todos sus familiares, amigos, y compatriotas que estaban sufriendo, salieron al campo de juego y les propinaron a los alemanes un verdadero baile con burla incluida. Mientras estaban ganando 5 a 3, Klimenko hizo una gran jugada, eludió al arquero, pero cuando tenía el arco a su merced para hacer el sexto gol, se dio vuelta y pateó la pelota hacia la mitad de la cancha en un gesto de superioridad irónico.

Para no causar mayor alboroto, ya que toda la ciudad y gran parte del país estaba enterada de ese partido, dejaron ir a los jugadores, pero días después los secuestraron para torturarlos y llevarlos a campos de concentración. La historia, llena de patriotismo y romance, se convirtió en un símbolo ucraniano, tanto que 4 películas fueron rodadas para contar la historia, y en el viejo Estadio Zenit, ahora llamado Estadio Start, se erigió un monumento recordando la hazaña de aquellos panaderos.
El Monumento en el Estadio Start
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