Los beneficios de un acuerdo con el Club de París son claros. Argentina todavía tiene una traba para el acceso a los mercados financieros y al crédito que se debe a la pesada herencia de la deuda defaulteada. Por ello, acordar con el Club de París será una señal más que va a dejar definitivamente atrás nuestra historia crediticia.
Existen, por supuesto, posturas enfrentadas con el Club. Mientras que desde Argentina se considera que se adeudan U$S 9000 millones, desde el Club estiman algo más de U$S 10 mil millones, resultado de una deuda de la dictadura militar con diferencias en el conteo de los intereses en todo elperíodo. Otra cuestión relevante es cuánto será el pago inicial, que implica un costo importante en un momento de falta de divisas. Por último, la cuestión de si el Fondo Monetario debe intervenir o no.
Sin embargo, las visiones no son tan opuestas. El Fondo no puede condicionar nuestra política a menos que recurramos a él para financiarnos. El famoso artículo 4 de su estatuto dice que puede dar recomendaciones, no que debemos obedecerle. Y el pago inicial puede ser satisfecho tomando deuda a bajas tasas con algunos bancos de inversión extranjeros que se encuentran dispuestos, de manera de "calzar" los pagos sin perder reservas.
Argentina es un país solvente, y sólo nuestra historia de default puede explicar las tasas usureras a las que nos quieren prestar. Estas negociaciones, en conjunto con la pelea con los buitres, serán el último paso del éxito de la política de reestructuración de deuda encarada por Néstor Kirchner.
Sin embargo, hoy Argentina tiene un problema de liquidez, y tener el acceso al mercado financiero permite un mayor margen de maniobra ante la restricción de divisas para garantizar más crecimiento sin crisis externas.
Existen, por supuesto, posturas enfrentadas con el Club. Mientras que desde Argentina se considera que se adeudan U$S 9000 millones, desde el Club estiman algo más de U$S 10 mil millones, resultado de una deuda de la dictadura militar con diferencias en el conteo de los intereses en todo elperíodo. Otra cuestión relevante es cuánto será el pago inicial, que implica un costo importante en un momento de falta de divisas. Por último, la cuestión de si el Fondo Monetario debe intervenir o no.
Sin embargo, las visiones no son tan opuestas. El Fondo no puede condicionar nuestra política a menos que recurramos a él para financiarnos. El famoso artículo 4 de su estatuto dice que puede dar recomendaciones, no que debemos obedecerle. Y el pago inicial puede ser satisfecho tomando deuda a bajas tasas con algunos bancos de inversión extranjeros que se encuentran dispuestos, de manera de "calzar" los pagos sin perder reservas.
Argentina es un país solvente, y sólo nuestra historia de default puede explicar las tasas usureras a las que nos quieren prestar. Estas negociaciones, en conjunto con la pelea con los buitres, serán el último paso del éxito de la política de reestructuración de deuda encarada por Néstor Kirchner.
Sin embargo, hoy Argentina tiene un problema de liquidez, y tener el acceso al mercado financiero permite un mayor margen de maniobra ante la restricción de divisas para garantizar más crecimiento sin crisis externas.