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Recibo este MP de un novato a quién agradezco
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Hercon
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2008-11-15 02:43:53
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REVISA DATOS
Mensaje:
LAS TEORIAS DE QUE LA GUERRA HA SIDO EL MOTOR DE LA CIVILIZACIÓN, HA QUEDADO ATRÁS EN EL TIEMPO, YA QUE ESPECIALISTAS EN EL TEMA, QUE SOSTENÍAN A RAJATABLA ESA TEORÍA, COMPROBARON QUE HUBO UNA CIVILIZACIÓN QUE NACIO, CRECIÓ Y SE EXTINGUIÓ Y NO TUVO NINGUNA CLASE DE GUERRA Y PRACTICAMENTE NO TENÍA ARMAS. ADEMÁS ESA CIVILIZACIÓN TAMBIÉN DESTRUYO OTRA TEORIA, LA DE QUE TODO GRUPO DEBÍA SER POST-CERÁMICO PARA ALCANZAR GRADOS DE COMPLEJIZACIÓN POLITICA. LA CIVILIZACION DE LA CIUDAD SAGRADA DE CARAL EN PERÚ, DE MAS DE 5.000 AñOS DE ANTIGÜEDAD, CONTEMPORÁNEA DE LA IV DINASTIA EGIPCIA, LA DE LAS PIRAMIDES, HA DADO POR TIERRA CON TODAS ESAS TEORIAS, QUE AHORA SOLAMENTE TIENEN RANGO DE PREJUICIOS.
BUSCA DATOS SOBRE EL TEMA CARAL Y TE VAS A SORPRENDER
SALUDOS
Obviamente empecé la búsqueda y esto es lo que encontré
Caral
Hay un nombre en el universo arqueológico peruano que brilla como el sol: Ruth Shady Solís. Y hay una ciudad tan antigua como algunas de China, India, Egipto o Mesopotamia, que constituye la perla de cualquier investigación en este país: Caral.
Se trata de una ciudad sagrada, construida alrededor del 2600 a. de Cristo -sus restos arqueológicos son los más antiguos de toda América- en el valle del río Supe, a 26 kilómetros del mar y a 350 metros de altura.
Tiene 66 hectáreas descubiertas y hay que ver el espectáculo de su ubicación: está sobre una meseta de color arcilla, casi desierta, excepto por las pirámides, sin rastros de vegetación y con un sol que cae como un hachazo durante todo el año. El visitante se siente como si entrara en el desierto del Sahara: la sensación, el paisaje y el calor son similares.
Pero a pocos metros de los ojos, más abajo de la mirada, se descubre el valle del río Supe, con cientos de árboles, plantíos bien regados, pájaros bonitos y una leve brisa que llega del mar y que alimenta la torridez de la zona. ¿Como el valle del Nilo? Sí, bien podría ser.
Ruth Shady Solís es una arqueóloga peruana que se empecinó en estudiar a Caral y en Caral hasta descubrir todo lo posible, con alguna ayuda del Estado y la colaboración de varios colegas jóvenes, como Jorge Aching, de 27 años, que fue el guía de LA NACION por los recovecos de esta ciudad mágica y sacra. Un hombre apasionado, Aching. Ama Caral.
La ficha técnica que aporta el profesional dice que esta ciudad fue reconstruida varias veces. Que fue descubierta en 1905, sin ninguna gloria: por aventureros empecinados en encontrar oro y guardárselo, oro que no existía en esta ciudad, que pasó inmediata e irremediablemente al olvido. Que es una obra humana "en el contexto de la obra divina y ése fue el propósito que guió su construcción y planificación", según escribió Solís. Que la superficie que ocupa está "distribuida -aporta Aching- en una zona nuclear, con estructuras monumentales, dos plazas circulares hundidas, residencias de la elite, de los funcionarios y servidores, talleres, espacios de congregación pública masiva y una zona periférica con unidades domésticas".
No a la guerra
Caral se encuentra 182 kilómetros al norte de Lima y para llegar hay que recorrer un trabajoso tramo de tierra que complica el trayecto. Es uno de esos paseos arqueológicos preincaicos que se puede hacer en el día, pero saliendo temprano y volviendo tarde. Y cansado.
Según el arqueólogo guía, el pueblo de Caral no era violento, no intervino en ninguna guerra y más bien se integró con los pueblos de la sierra, el mar y la selva, con los que trocó alimentos y utensilios.
"Tuvieron una organización social estratificada y un gobierno centralizado. Fueron excelentes constructores", dice Aching, y señala la pared de una de las pirámides construida con shicra, especie de bolsa llena de piedras pegadas con un barro especialmente amasado, que hizo inmune los edificios a los terremotos frecuentes de la zona y los cambios climáticos. Con estas bolsas están construidas todas las obras.
¿Había escritura? ¿Momias? ¿Registros estelares? No a la primera pregunta, aunque en una de los cientos de rocas encontradas en el yacimiento arqueológico se halló un dibujo en forma de espiral que aún no se sabe qué significa, pero que fue tallado. De eso no hay duda.
No, tampoco hay momias en Caral, pero se encontraron los huesos de tres personas, que no medían más de un metro cincuenta de estatura y se supone que se trató de muertes accidentales y no de enterramientos rituales.
Sólo un dato desorientó a los arqueólogos: debajo de los cimientos de una de las casas de la elite urbana se encontraron los restos de un niño recién nacido. ¿Sepultado a propósito? ¿Ritual o construcción sobre construcción? No se sabe. Habría que romper los pisos de varias residencias para averiguarlo y no hay decisión tomada. Pero a nadie se le pierde de vista que en los países andinos se entierra un ser vivo como tributo a la Pachamama antes de levantar una obra. ¿Datará de entonces la tradición? Para saldar todas las dudas posibles, el equipo de la arqueóloga Solís prefiere, según cuenta Aching, tratar de encontrar el cementerio de la ciudad sagrada, lo que arrojaría muchos más conocimientos de los que tienen hasta el momento.
Aching sueña con ese momento, divaga frente a su público explicando la importancia de descubrir el lugar de enterramiento de cualquier civilización, la cantidad de datos arqueológicos que aportaría y, mientras habla, su semblante cambia: es un apasionado Aching, un hombre que apuesta su vida a la muerte antigua.
En cuanto a la tercera pregunta, sí, sabían de las estrellas, tenían un calendario, poseían por lo tanto conocimientos matemáticos y geométricos, y hay variaciones en las pirámides construidas que podrían ser cálculos que responden al estado del universo hace 5000 años.
Pueblo dedicado al intercambio comercial, Caral floreció gracias a su división social y la profunda religiosidad de su gente. Allí no conocieron los metales ni la cerámica. Sí, en cambio, desarrollaron la música y sus instrumentos.
Uno de los hallazgos más importantes es un conjunto de 37 cornetas hechas con huesos de camélidos (seguramente llamas) y venados; y otras 32 flautas traversas elaboradas con huesos de pelícanos y cóndores. "Estaban en una de las gradas del anfiteatro -cuenta Aching- y fue una enorme sorpresa encontrarlas tan bien conservadas. Es un orgullo."
Y sigue con el relato de las sorpresas: "Sabemos que manufacturaban la fibra de algodón y eran expertos en el procesamiento de la anchoveta (anchoa) y las sardinas con fines de intercambio. Lo sabemos por la basura que encontramos".
Tejían ropa y redes los habitantes de esta comarca (¿será caraleses el gentilicio?). Eran expertos en hierbas medicinales y supieron cómo llevar el agua hasta la meseta para tener comida para subsistir y cantidad para intercambiar.
¿Hay más? Sí, mitos, leyendas, historias. Y una ciudad fantástica que pocos conocen porque, se sabe, para el turismo Perú es sinónimo de Machu Picchu y Nazca.
Hacer cerámica no es sólo un pasatiempo
¿Cómo se determina fácticamente la antigüedad de una ciudad? ¿Por qué es tan importante saber de cuándo data una civilización?
Una de las maneras de determinar la antigüedad de una ciudad es a través de sus desarrollos y adelantos, como escritura, lenguaje, cerámica, arquitectura, formación social, uso de los metales, etcétera. Caral, por ejemplo, fue un gran enigma porque, como apunta la arqueóloga Shady Solís, no había registros de cerámicas en las primeras excavaciones que se hicieron en 1905, cuando fue descubierta.
"No hay en América otro sitio que tenga similares características, sino hasta 1000 o 1500 años después. Esta es, de lejos, la ciudad más antigua de América y rompe la concepción que se tenía hasta hoy de los más antiguos centros urbanos en el mundo", afirma la arqueóloga.
Para determinar la edad de Caral fue necesaria la prueba hecha por el radio carbono (carbono 14) en algunos restos de fibra, pero en Estados Unidos, dado que en Perú no existía la técnica.
"Esos resultados nos permiten afirmar que Caral fue construida por una sociedad con una organización sociopolítica de nivel ya estatal, que controlaba la productividad de un área mucho mayor que la del valle del río Supe y que tenía asentamientos urbanos", finaliza la arqueóloga, que tiene una página Web ( www.adonde.com y www.caralperu.gob.pe ).
La cerámica
Aching intenta, mientras recorre la ciudad sagrada, explicar lo que para el vulgo puede no ser importante. "Caral rompe todos los esquemas que tenían los arqueólogos respecto de las civilizaciones que sólo pueden florecer en un período en el que existe la cerámica, que es una de las expresiones del progreso. A diferencia de otros sitios del período arcaico, lo importante de esta ciudad es que es monumental y nadie se esperaba que su fundación correspondiera a un período precerámico", finalizó.
Caral es el asentamiento más destacado de los 18 identificados a lo largo de 40 km del valle bajo y medio de Supe, cada uno de los cuales reúne edificios públicos con la característica plaza circular hundida, además de un conjunto de unidades domésticas. No es Caral el más extenso pero sí el que muestra un diseño arquitectónico planificado y una fuerte inversión de fuerza de trabajo en la construcción de los edificios piramidales. Por la extensión de los asentamientos y por la cantidad de trabajo invertida se hace evidente que ellos tienen un ordenamiento jerarquizado y que había una organización social unificada en el valle. Este patrón de distribución puede extenderse también a los valles de Pativilca, Fortaleza y Huaura, los cuales, al lado de Supe, debieron constituir el territorio base de formación del Estado prístino.
La ciudad de Caral se encuentra en el inicio del sector medio del valle de Supe, provincia de Barranca, a 184 km al norte de Lima, en el área norcentral del Perú. Es el asentamiento urbano más destacado por su extensión y complejidad arquitectónica de todos los identificados en el Perú entre los 3000 y 2000 años a.C.
Caral ocupa 66 ha, en las cuales se distingue una zona nuclear y una zona marginal. En el núcleo, las edificaciones están distribuidas en dos grandes mitades: una alta donde se pueden apreciar las construcciones piramidales más destacadas, una plaza circular hundida, dos espacios de congregación pública masiva, además de las unidades domésticas y de almacenamiento de los funcionarios, así como un conjunto residencial extenso. La mitad baja tiene edificios de menores dimensiones, aunque destaca el complejo arquitectónico del Anfiteatro, y un conjunto residencial, igualmente, de menor extensión. La zona en la periferia tiene numerosas viviendas agrupadas, distribuidas a modo de archipiélago en «islotes», a lo largo de la terraza que linda con el valle.
Millones de piedras fueron cortadas y trasladadas a la ciudad para la construcción de los edificios públicos, para remodelar los diseños arquitectónicos o para enterrarlos cíclicamente y construir uno nuevo.
Condiciones económicas que sustentaron la vida y obra de la sociedad de Supe
Los avances tecnológicos alcanzados en los campos agrícola y pesquero en los valles interandinos y en el litoral, respectivamente, incidieron en el desarrollo de las fuerzas productivas de las sociedades que habitaban los valles costeños del área norcentral, en particular en las de Supe. La producción de algodón y la manufactura de fibra destinada a la elaboración de ropa y sobre todo de redes para la extracción masiva de pescado, fomentaron la especialización laboral y favorecieron la complementariedad económica mediante el intercambio permanente de productos entre los asentamientos de agricultores y de pescadores. Se hizo posible, así, la acumulación de la producción, la división social del trabajo, la especialización, el intercambio a corta y a larga distancia.
La trama social y la formación del Estado
Los excedentes derivados de la producción social, tanto en el campo agrícola como en el pesquero, fueron distribuidos de modo desigual, en beneficio de los representantes de linajes y de los especialistas a cargo de las actividades necesarias para garantizar la reproducción del sistema; se formaron así en el área norcentral comunidades de agricultores y pescadores, “pachacas”, dirigidas por sus autoridades y «principales», con sus respectivos edificios públicos para fines administrativos y ceremoniales, sus conjuntos residenciales y su territorio de producción económica.
La producción excedentaria favoreció a las poblaciones del valle medio de Supe, mejor ubicadas para el intercambio de productos. Los valores agregados en la manufactura con la fibra de algodón y en el procesamiento de la anchoveta y sardina, con fines de intercambio, enriquecieron y acrecentaron el prestigio de los «principales» a cargo del comercio interétnico.Entre las autoridades se distinguió el hunu o señor de los señores de los asentamientos del valle y del litoral, y sobre todos los hunus se encontraría el señor del territorio comprendido entre los valles de Santa y Chancay. Este modelo de organización política continuaría en el Perú prehispánico a través del tiempo.
El Estado prístino de Supe logró movilizar grandes cantidades de fuerza de trabajo, y mediante complejas redes de relaciones consiguió atraer en su beneficio el excedente producido en un extenso territorio, que incluía, además del costeño, el Callejón de Huaylas, el Huallaga y el Marañón.
La población mayoritaria conformó el estrato social bajo, dedicada a las actividades agrícolas o pesqueras y a todas las labores que le demandaba el Estado.
La importancia del conocimiento en el desarrollo civilizatorio.
En esas condiciones socioeconómicas se desarrollaron las ciencias, tecnologías y artes. Conocimientos en astronomía, geometría, aritmética, biología, medicina, etc., fueron aplicados en la predicción del clima, en la elaboración del calendario, en la construcción de obras arquitectónicas, en el manejo de los suelos por medio de la excavación de canales de riego o de drenaje y la habilitación de chacras, en el mejoramiento genético de las plantas, en el tratamiento de algunas dolencias o enfermedades, en la administración pública y en la manufactura de artefactos con fines ceremoniales, comerciales y suntuarios. Estos avances en el conocimiento, realizados por especialistas, les dio también poder a éstos e hicieron posible mejores condiciones de vida para las poblaciones del área norcentral en los albores de la civilización.
Hoy podemos admirar el orden urbano, la obra arquitectónica, los geoglifos que antecedieron en más de tres mil años a las líneas de Nasca, la decoración de sus murales, los instrumentos musicales, sus elaborados textiles y adornos personales, la variedad genética de sus productos y su propia representación en más de un ciento de figurines de barro no cocido.
El rol de la religión
Un sistema elaborado de creencias, ceremonias y rituales impregnó a las sociedades de los valles ubicados entre el Santa y el Chancay y las sierras y selvas colindantes, articuladas por el primigenio Estado político de Supe o atraídas por su prestigio. Se formaron complejos universos mitológicos y simbólicos.
En ausencia de un grupo militar, la religión fue la fuerza de cohesión y control social. La vida y el quehacer de las poblaciones transcurrieron dedicados a producir para su subsistencia y para el mantenimiento de los dioses, autoridades, funcionarios y servidores, así como a efectuar los trabajos de construcción, enterramiento y remodelación de los templos, para lo que eran convocados periódicamente.
Caral y la autoestima social
La primera contribución de Caral a la sociedad actual es en el campo del conocimiento histórico al mostrar la gran antigüedad de la civilización en el Perú y América y modificar con ello concepciones sobre la condición humana en el planeta. En el caso más concreto de nuestro país, la investigación sobre Caral permite conocer las respuestas dadas por sociedades que habitaron por casi un milenio este territorio antes que nosotros; podemos aprovechar las experiencias positivas y desechar aquellas fallidas.
Desde la perspectiva cultural, Caral está llamado a convertirse en uno de los más importantes instrumentos para mejorar la autoestima de los peruanos y a constituirse en el símbolo más destacado de la identidad nacional, por ser la primera civilización, la más antigua de América y el modelo de organización sociopolítica que desarrollarían otras sociedades en períodos posteriores en el territorio del Perú. Nos pone en evidencia la capacidad creadora de los habitantes de este disímil territorio que con esfuerzo y organización lograron ingresar al estadio civilizatorio un milenio y medio antes que otras poblaciones del continente.
En el aspecto económico, la puesta en valor de Caral, a través de acciones de investigación, consolidación y restauración de sus imponentes construcciones monumentales, la convertirá en un destino turístico de primer orden a escala nacional e internacional, y en una fuente de ingresos importantes para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones de la localidad y del país en general. Por su valor histórico, cultural y económico, el destinar fondos a Caral no es un gasto es una inversión que contribuirá al desarrollo del país. Confiamos en el cambio de actitudes, en el reconocimiento de los valores de nuestra historia milenaria, que todo peruano debe hacer para afirmarse y conducirse con seguridad, sesionado de la misma visión de desarrollo, en beneficio de los que conformamos esta nación.
El patrimonio cultural como eje que fomente el desarrollo socioeconómico.
Pero no solo se trata del patrimonio cultural. El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe considera que la riqueza arqueológica del valle debe fomentar el desarrollo socioeconómico en sus diversos aspectos: agrario, ordenamiento de cuenca, reforestación, producción artesanal y manufacturera, etc. para que este importante recurso cultural pueda ser apreciado en un contexto social adecuado en concordancia con su importancia. Creemos que de este modo la población actual podrá identificarse con la fuente de la que derive una mejor calidad de vida y no se convertirá en mero espectador del bienestar de los visitantes. Con esta perspectiva venimos trabajando, pero se requiere del apoyo de diversos sectores del gobierno Central, del Regional y local, así como de la sociedad civil para que aunando esfuerzos se pueda hacer realidad esta visión integradora del desarrollo en beneficio del patrimonio arqueológico y de la población actual que vive al lado de él.
Datos útiles: Cómo llegar
Desde Lima, hay empresas de turismo que se dedican a llevar a los turistas hacia Caral, al norte del país.
En los hoteles más importantes de la ciudad, además, se puede preguntar por excursiones y pedir que hagan reservas, como en el JW Marriott.
El precio por persona va desde los 40 a los 70 dólares por día, e incluye un pequeño almuerzo. Se recomienda llevar pantalla solar y un gorro.
Visitas guiadas
El yacimiento arqueológico es, a la vez, el lugar donde viven los profesionales que por estos días se dedican a desenterrar Caral.
Una visita a la ciudad sagrada lleva, como mínimo, una hora y media, tiempo que se puede extender a dos o dos y media si se recorre todo el predio.
El precio se pacta con los guías, que fueron entrenados por arqueólogos. Incluso algunos son estudiantes de esa carrera en Lima.
Caral: excelente documental Parte 1 y 2
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=P_VZ0_tNjsc
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=417wUDltt5g&feature=related
Reconstrucción virtual de la ciudad de Caral (BBC)
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=5PvSqh9AscA&feature=related
Fuente 1
Fuente 2
Fuente 3
Recibo este MP de un novato a quién agradezco
De:
Hercon
Enviado:
2008-11-15 02:43:53
Asunto:
REVISA DATOS
Mensaje:
LAS TEORIAS DE QUE LA GUERRA HA SIDO EL MOTOR DE LA CIVILIZACIÓN, HA QUEDADO ATRÁS EN EL TIEMPO, YA QUE ESPECIALISTAS EN EL TEMA, QUE SOSTENÍAN A RAJATABLA ESA TEORÍA, COMPROBARON QUE HUBO UNA CIVILIZACIÓN QUE NACIO, CRECIÓ Y SE EXTINGUIÓ Y NO TUVO NINGUNA CLASE DE GUERRA Y PRACTICAMENTE NO TENÍA ARMAS. ADEMÁS ESA CIVILIZACIÓN TAMBIÉN DESTRUYO OTRA TEORIA, LA DE QUE TODO GRUPO DEBÍA SER POST-CERÁMICO PARA ALCANZAR GRADOS DE COMPLEJIZACIÓN POLITICA. LA CIVILIZACION DE LA CIUDAD SAGRADA DE CARAL EN PERÚ, DE MAS DE 5.000 AñOS DE ANTIGÜEDAD, CONTEMPORÁNEA DE LA IV DINASTIA EGIPCIA, LA DE LAS PIRAMIDES, HA DADO POR TIERRA CON TODAS ESAS TEORIAS, QUE AHORA SOLAMENTE TIENEN RANGO DE PREJUICIOS.
BUSCA DATOS SOBRE EL TEMA CARAL Y TE VAS A SORPRENDER
SALUDOS
Obviamente empecé la búsqueda y esto es lo que encontré
Caral
Hay un nombre en el universo arqueológico peruano que brilla como el sol: Ruth Shady Solís. Y hay una ciudad tan antigua como algunas de China, India, Egipto o Mesopotamia, que constituye la perla de cualquier investigación en este país: Caral.
Se trata de una ciudad sagrada, construida alrededor del 2600 a. de Cristo -sus restos arqueológicos son los más antiguos de toda América- en el valle del río Supe, a 26 kilómetros del mar y a 350 metros de altura.
Tiene 66 hectáreas descubiertas y hay que ver el espectáculo de su ubicación: está sobre una meseta de color arcilla, casi desierta, excepto por las pirámides, sin rastros de vegetación y con un sol que cae como un hachazo durante todo el año. El visitante se siente como si entrara en el desierto del Sahara: la sensación, el paisaje y el calor son similares.
Pero a pocos metros de los ojos, más abajo de la mirada, se descubre el valle del río Supe, con cientos de árboles, plantíos bien regados, pájaros bonitos y una leve brisa que llega del mar y que alimenta la torridez de la zona. ¿Como el valle del Nilo? Sí, bien podría ser.
Ruth Shady Solís es una arqueóloga peruana que se empecinó en estudiar a Caral y en Caral hasta descubrir todo lo posible, con alguna ayuda del Estado y la colaboración de varios colegas jóvenes, como Jorge Aching, de 27 años, que fue el guía de LA NACION por los recovecos de esta ciudad mágica y sacra. Un hombre apasionado, Aching. Ama Caral.
La ficha técnica que aporta el profesional dice que esta ciudad fue reconstruida varias veces. Que fue descubierta en 1905, sin ninguna gloria: por aventureros empecinados en encontrar oro y guardárselo, oro que no existía en esta ciudad, que pasó inmediata e irremediablemente al olvido. Que es una obra humana "en el contexto de la obra divina y ése fue el propósito que guió su construcción y planificación", según escribió Solís. Que la superficie que ocupa está "distribuida -aporta Aching- en una zona nuclear, con estructuras monumentales, dos plazas circulares hundidas, residencias de la elite, de los funcionarios y servidores, talleres, espacios de congregación pública masiva y una zona periférica con unidades domésticas".
No a la guerra
Caral se encuentra 182 kilómetros al norte de Lima y para llegar hay que recorrer un trabajoso tramo de tierra que complica el trayecto. Es uno de esos paseos arqueológicos preincaicos que se puede hacer en el día, pero saliendo temprano y volviendo tarde. Y cansado.
Según el arqueólogo guía, el pueblo de Caral no era violento, no intervino en ninguna guerra y más bien se integró con los pueblos de la sierra, el mar y la selva, con los que trocó alimentos y utensilios.
"Tuvieron una organización social estratificada y un gobierno centralizado. Fueron excelentes constructores", dice Aching, y señala la pared de una de las pirámides construida con shicra, especie de bolsa llena de piedras pegadas con un barro especialmente amasado, que hizo inmune los edificios a los terremotos frecuentes de la zona y los cambios climáticos. Con estas bolsas están construidas todas las obras.
¿Había escritura? ¿Momias? ¿Registros estelares? No a la primera pregunta, aunque en una de los cientos de rocas encontradas en el yacimiento arqueológico se halló un dibujo en forma de espiral que aún no se sabe qué significa, pero que fue tallado. De eso no hay duda.
No, tampoco hay momias en Caral, pero se encontraron los huesos de tres personas, que no medían más de un metro cincuenta de estatura y se supone que se trató de muertes accidentales y no de enterramientos rituales.
Sólo un dato desorientó a los arqueólogos: debajo de los cimientos de una de las casas de la elite urbana se encontraron los restos de un niño recién nacido. ¿Sepultado a propósito? ¿Ritual o construcción sobre construcción? No se sabe. Habría que romper los pisos de varias residencias para averiguarlo y no hay decisión tomada. Pero a nadie se le pierde de vista que en los países andinos se entierra un ser vivo como tributo a la Pachamama antes de levantar una obra. ¿Datará de entonces la tradición? Para saldar todas las dudas posibles, el equipo de la arqueóloga Solís prefiere, según cuenta Aching, tratar de encontrar el cementerio de la ciudad sagrada, lo que arrojaría muchos más conocimientos de los que tienen hasta el momento.
Aching sueña con ese momento, divaga frente a su público explicando la importancia de descubrir el lugar de enterramiento de cualquier civilización, la cantidad de datos arqueológicos que aportaría y, mientras habla, su semblante cambia: es un apasionado Aching, un hombre que apuesta su vida a la muerte antigua.
En cuanto a la tercera pregunta, sí, sabían de las estrellas, tenían un calendario, poseían por lo tanto conocimientos matemáticos y geométricos, y hay variaciones en las pirámides construidas que podrían ser cálculos que responden al estado del universo hace 5000 años.
Pueblo dedicado al intercambio comercial, Caral floreció gracias a su división social y la profunda religiosidad de su gente. Allí no conocieron los metales ni la cerámica. Sí, en cambio, desarrollaron la música y sus instrumentos.
Uno de los hallazgos más importantes es un conjunto de 37 cornetas hechas con huesos de camélidos (seguramente llamas) y venados; y otras 32 flautas traversas elaboradas con huesos de pelícanos y cóndores. "Estaban en una de las gradas del anfiteatro -cuenta Aching- y fue una enorme sorpresa encontrarlas tan bien conservadas. Es un orgullo."
Y sigue con el relato de las sorpresas: "Sabemos que manufacturaban la fibra de algodón y eran expertos en el procesamiento de la anchoveta (anchoa) y las sardinas con fines de intercambio. Lo sabemos por la basura que encontramos".
Tejían ropa y redes los habitantes de esta comarca (¿será caraleses el gentilicio?). Eran expertos en hierbas medicinales y supieron cómo llevar el agua hasta la meseta para tener comida para subsistir y cantidad para intercambiar.
¿Hay más? Sí, mitos, leyendas, historias. Y una ciudad fantástica que pocos conocen porque, se sabe, para el turismo Perú es sinónimo de Machu Picchu y Nazca.
Hacer cerámica no es sólo un pasatiempo
¿Cómo se determina fácticamente la antigüedad de una ciudad? ¿Por qué es tan importante saber de cuándo data una civilización?
Una de las maneras de determinar la antigüedad de una ciudad es a través de sus desarrollos y adelantos, como escritura, lenguaje, cerámica, arquitectura, formación social, uso de los metales, etcétera. Caral, por ejemplo, fue un gran enigma porque, como apunta la arqueóloga Shady Solís, no había registros de cerámicas en las primeras excavaciones que se hicieron en 1905, cuando fue descubierta.
"No hay en América otro sitio que tenga similares características, sino hasta 1000 o 1500 años después. Esta es, de lejos, la ciudad más antigua de América y rompe la concepción que se tenía hasta hoy de los más antiguos centros urbanos en el mundo", afirma la arqueóloga.
Para determinar la edad de Caral fue necesaria la prueba hecha por el radio carbono (carbono 14) en algunos restos de fibra, pero en Estados Unidos, dado que en Perú no existía la técnica.
"Esos resultados nos permiten afirmar que Caral fue construida por una sociedad con una organización sociopolítica de nivel ya estatal, que controlaba la productividad de un área mucho mayor que la del valle del río Supe y que tenía asentamientos urbanos", finaliza la arqueóloga, que tiene una página Web ( www.adonde.com y www.caralperu.gob.pe ).
La cerámica
Aching intenta, mientras recorre la ciudad sagrada, explicar lo que para el vulgo puede no ser importante. "Caral rompe todos los esquemas que tenían los arqueólogos respecto de las civilizaciones que sólo pueden florecer en un período en el que existe la cerámica, que es una de las expresiones del progreso. A diferencia de otros sitios del período arcaico, lo importante de esta ciudad es que es monumental y nadie se esperaba que su fundación correspondiera a un período precerámico", finalizó.
Caral es el asentamiento más destacado de los 18 identificados a lo largo de 40 km del valle bajo y medio de Supe, cada uno de los cuales reúne edificios públicos con la característica plaza circular hundida, además de un conjunto de unidades domésticas. No es Caral el más extenso pero sí el que muestra un diseño arquitectónico planificado y una fuerte inversión de fuerza de trabajo en la construcción de los edificios piramidales. Por la extensión de los asentamientos y por la cantidad de trabajo invertida se hace evidente que ellos tienen un ordenamiento jerarquizado y que había una organización social unificada en el valle. Este patrón de distribución puede extenderse también a los valles de Pativilca, Fortaleza y Huaura, los cuales, al lado de Supe, debieron constituir el territorio base de formación del Estado prístino.
La ciudad de Caral se encuentra en el inicio del sector medio del valle de Supe, provincia de Barranca, a 184 km al norte de Lima, en el área norcentral del Perú. Es el asentamiento urbano más destacado por su extensión y complejidad arquitectónica de todos los identificados en el Perú entre los 3000 y 2000 años a.C.
Caral ocupa 66 ha, en las cuales se distingue una zona nuclear y una zona marginal. En el núcleo, las edificaciones están distribuidas en dos grandes mitades: una alta donde se pueden apreciar las construcciones piramidales más destacadas, una plaza circular hundida, dos espacios de congregación pública masiva, además de las unidades domésticas y de almacenamiento de los funcionarios, así como un conjunto residencial extenso. La mitad baja tiene edificios de menores dimensiones, aunque destaca el complejo arquitectónico del Anfiteatro, y un conjunto residencial, igualmente, de menor extensión. La zona en la periferia tiene numerosas viviendas agrupadas, distribuidas a modo de archipiélago en «islotes», a lo largo de la terraza que linda con el valle.
Millones de piedras fueron cortadas y trasladadas a la ciudad para la construcción de los edificios públicos, para remodelar los diseños arquitectónicos o para enterrarlos cíclicamente y construir uno nuevo.
Condiciones económicas que sustentaron la vida y obra de la sociedad de Supe
Los avances tecnológicos alcanzados en los campos agrícola y pesquero en los valles interandinos y en el litoral, respectivamente, incidieron en el desarrollo de las fuerzas productivas de las sociedades que habitaban los valles costeños del área norcentral, en particular en las de Supe. La producción de algodón y la manufactura de fibra destinada a la elaboración de ropa y sobre todo de redes para la extracción masiva de pescado, fomentaron la especialización laboral y favorecieron la complementariedad económica mediante el intercambio permanente de productos entre los asentamientos de agricultores y de pescadores. Se hizo posible, así, la acumulación de la producción, la división social del trabajo, la especialización, el intercambio a corta y a larga distancia.
La trama social y la formación del Estado
Los excedentes derivados de la producción social, tanto en el campo agrícola como en el pesquero, fueron distribuidos de modo desigual, en beneficio de los representantes de linajes y de los especialistas a cargo de las actividades necesarias para garantizar la reproducción del sistema; se formaron así en el área norcentral comunidades de agricultores y pescadores, “pachacas”, dirigidas por sus autoridades y «principales», con sus respectivos edificios públicos para fines administrativos y ceremoniales, sus conjuntos residenciales y su territorio de producción económica.
La producción excedentaria favoreció a las poblaciones del valle medio de Supe, mejor ubicadas para el intercambio de productos. Los valores agregados en la manufactura con la fibra de algodón y en el procesamiento de la anchoveta y sardina, con fines de intercambio, enriquecieron y acrecentaron el prestigio de los «principales» a cargo del comercio interétnico.Entre las autoridades se distinguió el hunu o señor de los señores de los asentamientos del valle y del litoral, y sobre todos los hunus se encontraría el señor del territorio comprendido entre los valles de Santa y Chancay. Este modelo de organización política continuaría en el Perú prehispánico a través del tiempo.
El Estado prístino de Supe logró movilizar grandes cantidades de fuerza de trabajo, y mediante complejas redes de relaciones consiguió atraer en su beneficio el excedente producido en un extenso territorio, que incluía, además del costeño, el Callejón de Huaylas, el Huallaga y el Marañón.
La población mayoritaria conformó el estrato social bajo, dedicada a las actividades agrícolas o pesqueras y a todas las labores que le demandaba el Estado.
La importancia del conocimiento en el desarrollo civilizatorio.
En esas condiciones socioeconómicas se desarrollaron las ciencias, tecnologías y artes. Conocimientos en astronomía, geometría, aritmética, biología, medicina, etc., fueron aplicados en la predicción del clima, en la elaboración del calendario, en la construcción de obras arquitectónicas, en el manejo de los suelos por medio de la excavación de canales de riego o de drenaje y la habilitación de chacras, en el mejoramiento genético de las plantas, en el tratamiento de algunas dolencias o enfermedades, en la administración pública y en la manufactura de artefactos con fines ceremoniales, comerciales y suntuarios. Estos avances en el conocimiento, realizados por especialistas, les dio también poder a éstos e hicieron posible mejores condiciones de vida para las poblaciones del área norcentral en los albores de la civilización.
Hoy podemos admirar el orden urbano, la obra arquitectónica, los geoglifos que antecedieron en más de tres mil años a las líneas de Nasca, la decoración de sus murales, los instrumentos musicales, sus elaborados textiles y adornos personales, la variedad genética de sus productos y su propia representación en más de un ciento de figurines de barro no cocido.
El rol de la religión
Un sistema elaborado de creencias, ceremonias y rituales impregnó a las sociedades de los valles ubicados entre el Santa y el Chancay y las sierras y selvas colindantes, articuladas por el primigenio Estado político de Supe o atraídas por su prestigio. Se formaron complejos universos mitológicos y simbólicos.
En ausencia de un grupo militar, la religión fue la fuerza de cohesión y control social. La vida y el quehacer de las poblaciones transcurrieron dedicados a producir para su subsistencia y para el mantenimiento de los dioses, autoridades, funcionarios y servidores, así como a efectuar los trabajos de construcción, enterramiento y remodelación de los templos, para lo que eran convocados periódicamente.
Caral y la autoestima social
La primera contribución de Caral a la sociedad actual es en el campo del conocimiento histórico al mostrar la gran antigüedad de la civilización en el Perú y América y modificar con ello concepciones sobre la condición humana en el planeta. En el caso más concreto de nuestro país, la investigación sobre Caral permite conocer las respuestas dadas por sociedades que habitaron por casi un milenio este territorio antes que nosotros; podemos aprovechar las experiencias positivas y desechar aquellas fallidas.
Desde la perspectiva cultural, Caral está llamado a convertirse en uno de los más importantes instrumentos para mejorar la autoestima de los peruanos y a constituirse en el símbolo más destacado de la identidad nacional, por ser la primera civilización, la más antigua de América y el modelo de organización sociopolítica que desarrollarían otras sociedades en períodos posteriores en el territorio del Perú. Nos pone en evidencia la capacidad creadora de los habitantes de este disímil territorio que con esfuerzo y organización lograron ingresar al estadio civilizatorio un milenio y medio antes que otras poblaciones del continente.
En el aspecto económico, la puesta en valor de Caral, a través de acciones de investigación, consolidación y restauración de sus imponentes construcciones monumentales, la convertirá en un destino turístico de primer orden a escala nacional e internacional, y en una fuente de ingresos importantes para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones de la localidad y del país en general. Por su valor histórico, cultural y económico, el destinar fondos a Caral no es un gasto es una inversión que contribuirá al desarrollo del país. Confiamos en el cambio de actitudes, en el reconocimiento de los valores de nuestra historia milenaria, que todo peruano debe hacer para afirmarse y conducirse con seguridad, sesionado de la misma visión de desarrollo, en beneficio de los que conformamos esta nación.
El patrimonio cultural como eje que fomente el desarrollo socioeconómico.
Pero no solo se trata del patrimonio cultural. El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe considera que la riqueza arqueológica del valle debe fomentar el desarrollo socioeconómico en sus diversos aspectos: agrario, ordenamiento de cuenca, reforestación, producción artesanal y manufacturera, etc. para que este importante recurso cultural pueda ser apreciado en un contexto social adecuado en concordancia con su importancia. Creemos que de este modo la población actual podrá identificarse con la fuente de la que derive una mejor calidad de vida y no se convertirá en mero espectador del bienestar de los visitantes. Con esta perspectiva venimos trabajando, pero se requiere del apoyo de diversos sectores del gobierno Central, del Regional y local, así como de la sociedad civil para que aunando esfuerzos se pueda hacer realidad esta visión integradora del desarrollo en beneficio del patrimonio arqueológico y de la población actual que vive al lado de él.
Datos útiles: Cómo llegar
Desde Lima, hay empresas de turismo que se dedican a llevar a los turistas hacia Caral, al norte del país.
En los hoteles más importantes de la ciudad, además, se puede preguntar por excursiones y pedir que hagan reservas, como en el JW Marriott.
El precio por persona va desde los 40 a los 70 dólares por día, e incluye un pequeño almuerzo. Se recomienda llevar pantalla solar y un gorro.
Visitas guiadas
El yacimiento arqueológico es, a la vez, el lugar donde viven los profesionales que por estos días se dedican a desenterrar Caral.
Una visita a la ciudad sagrada lleva, como mínimo, una hora y media, tiempo que se puede extender a dos o dos y media si se recorre todo el predio.
El precio se pacta con los guías, que fueron entrenados por arqueólogos. Incluso algunos son estudiantes de esa carrera en Lima.
Caral: excelente documental Parte 1 y 2
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=P_VZ0_tNjsc
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=417wUDltt5g&feature=related
Reconstrucción virtual de la ciudad de Caral (BBC)
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=5PvSqh9AscA&feature=related
Fuente 1
Fuente 2
Fuente 3