Mujer sudanesa apela sentencia de muerte por apostasía Meriam Ibrahim, la mujer sudanesa condenada a muerte por negarse a abjurar de su fe cristiana, en beneficio del islam, presentó una apelación para su caso, informó su abogado. Hace apenas una semana, esta mujer parió a su hija en el interior de la cárcel de Jartum donde se encuentra. Al Fajer, una organización no gubernamental de Sudán, ha podido ingresar y visitarla para seguir su caso. Ibrahim tiene otro hijo de año y medio de edad. El domingo pasado, las autoridades sudanesas negaron haber anunciado que Meriam sería liberada "en los próximos días", y afirmó las declaraciones en ese sentido atribuidas un día antes a un responsable fueron sacadas de su contexto. Hija de un padre musulmán, Meriam Yahia Ibrahim Ishag fue condenada a muerte el 15 de mayo por una corte criminal en virtud de la ley islámica en vigor en Sudán, que prohíbe las conversiones, provocando un gran escándalo internacional. Casada con un cristiano, Meriam Yahia Ibrahim Ishag también fue condenada a 100 latigazos por "adulterio". Fuente Sudán dice ahora que no libera a Meriam Ibrahim, la cristiana condenada a muerte “No estoy al tanto de qué liberación alguna sea inminente”, matiza el portavoz del Ministerio del Exterior sudanés, después de que anunciara que sería liberada en pocos días. La campaña internacional por su liberación ya ha recogido más de 260.000 firmas El pasado fin de semana, fuentes del Ministerio del Exterior de Sudán filtraban a la prensa que en los próximos días Meriam Ibrahim, la joven madre cristiana condenada a muerte por apostasía contra el Islam, sería puesta en libertad. Sin embargo, el propio Gobierno sudanés se desmiente ahora y matiza que esta decisión depende de una Corte local de Sudán Abu Bakr al-Sideeg, portavoz de ese ministerio, señaló este lunes, 1 de junio, que solo las cortes tenían el poder de liberar a Meriam, y que las autoridades de este ministerio no tenían poder sobre su caso. “No estoy al tanto de qué liberación alguna sea inminente”, dijo. Por su parte, los abogados de Meriam señalaron a la prensa internacional que recurrirán a la Comisión Africana de Derechos Humanos, cuya carta Sudán ha suscrito, y que reconoce que la apostasía no es un crimen. Esta comisión podría presionar al presidente de Sudán, Omar al-Bashir, para que evite la ejecución de Meriam. “No ha cometido ningún crimen” “Queremos que el tribunal emita una orden de liberación de Meriam porque creemos que no ha cometido ningún crimen. No hay crimen de adulterio porque está legalmente casada, ni de apostasía porque de acuerdo con los tratados internacionales definidos por el Gobierno de Sudán, el crimen de apostasía no estaría tipificado”, asegura Ali Elshareef, abogado de Meriam. El caso es un embrollo judicial. La Sharia, la ley islámica por la que se rige el país, no permite que una mujer musulmana se case con un cristiano, de ahí que el enlace con su marido hace tres años no sea reconocido, aunque la Constitución sí lo permita. La condena a la horca es por apostasía, por renunciar al Islam. Mientras tanto, Meriam, de 27 años, permanece encerrada en la Prisión Federal de Mujeres de Omdurman, al norte de Jartum, la capital del país. En una clínica al interior de la cárcel, y con las piernas encadenadas, dio a luz a su pequeña hija Maya, el 27 de mayo. Maya es la segunda hija que tiene Meriam junto a su esposo, el cristiano Daniel Wani, natural de Sudán del Sur y nacionalizado estadounidense. Martin, de menos de dos años, está obligado a vivir con su madre en el interior de la prisión, pues las autoridades se niegan a entregarlo a su padre, por ser cristiano. Meriam fue acusada por dos falsos testigos, que fingieron ser sus dos hermanos y su madre -verdaderamente fallecida en 2012-, quienes dijeron que ella era musulmana y que había desaparecido de su hogar, para luego ser hallada casada con Daniel Wani. La joven reiteró que ella siempre había sido cristiana, pues desde que su padre musulmán las abandonó a ella y a su madre, cuando ella tenía solo 6 años, fue criada en la religión de su progenitora, cristiana ortodoxa. A pesar de que un clérigo musulmán que la interrogó durante el juicio le ofreció el perdón de su vida si es que abandonaba el cristianismo por el Islam, Meriam se ha mantenido firme en la defensa de su fe. En una conversación con su esposo, en el interior de la cárcel, Meriam le dijo que rehusaba a “pretender ser musulmana”. “Me rehúso a cambiar. No voy a renunciar al cristianismo solo para que pueda vivir. Sé que podría seguir viva convirtiéndome en musulmana y sería capaz de velar por nuestra familia, pero necesito ser honesta conmigo misma”, subrayó. La repercusión internacional de la condena a morir ahorcada que pende sobre Meriam ha llevado a una recogida de firmas en CitizenGO, pidiendo al presidente de Sudán que la libere. Al cierre de esta edición, se han alcanzado ya más de 260.000 firmas. Fuente
Sudanesa apela sentencia de muerte apostasía
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