Los Tuareg, el viento en el desierto Las nubes son mujeres caprichosas, derraman sobre ti la dulce miel de su mirada y luego parten lejos, su recuerdo perdura hasta que el sol lo agosta y la felicidad se va con ellas. Pero aún así, si la nube lo quiere, que derrame sus dones sobre mi cuerpo seco”. Así me habló el wadi. Con las sabias palabras de un anciano. Mahmoudian Jarfi