El caos le impidió a Huracán disfrutar a pleno del festejo
Tierra de nadie. Ésa es la sensación que sintieron los jugadores de Almirante Brown y Huracán no bien el árbitro Luis Álvarez decretó el final que determinó el triunfo 1-0 del conjunto de Parque Patricios, que jugará pasado mañana el desempate por el ascenso ante Independiente, y el consecuente descenso a la primera B del equipo de Isidro Casanova.
Lo que sobrevino después fue la crónica de un caos anunciado, que ya había entregado indicios alarmantes cuando el partido debió ser interrumpido a los 30 minutos de la segunda etapa al cortarse con tenazas sectores del alambrado en la tribuna que ocupó la barra de Almirante Brown, detrás del arco que ocupó en ese período el arquero local Ezequiel Cacace.
Y entonces, con el final del cotejo, la situación se desmadró definitivamente. Los hinchas invadieron el campo de juego, mientras los jugadores de Huracán corrían desesperados hacia la boca del túnel para no ser alcanzados por la furia de los violentos, pero en el camino el técnico Frank Kudelka y el masajista, Oscar Perrota, recibieron golpes.
Los futbolistas de Almirante Brown tampoco quedaron a salvo. Muchos fueron despojados de sus camisetas, pantalones y botines, que quedaron como trofeos de guerra en poder de algunos simpatizantes, mientras otros intentaban escapar de los gases lacrimógenos. Los graves incidentes dejaron un saldo de cinco detenidos y más de una docena de heridos, entre ellos cuatro policías.
Más tranquilo, Frank Kudelka se concentró en el mayor desafío. "Estoy bien, ya pasó el mal momento.Contra Independiente jugamos en cualquier lado. Estamos convencidos de poder lograr este gran objetivo para la institución", afirmó el técnico del Globo.
almirante sucumbió a pesar del esfuerzo
Luchó cada pelota como si fuera la última, e incluso tuvo el empate sobre el final en los pies de Leonardo Fagundez Fernández, cuyo remate provocó la notable reacción del arquero visitante, Marcos Díaz. Sin embargo, el tanto de Gonzalo Martínez, a los 28 minutos de la primera etapa, fue la estocada final, esa que condenó a Almirante Brown al descenso a la primera B. La dirigencia de la Fragata apostó en esta última etapa por el entrenador Felipe de la Riva para intentar el milagro de la salvación, que no llegó, para lamento del fervoroso pueblo de Isidro Casanova. Un hombre marcó a fuego el alma de los simpatizantes de la Fragata. Es Blas Armando Giunta, que estuvo más de siete años al frente del equipo, un caso infrecuente en un fútbol argentino donde los resultados les quitan espacios a los proyectos de largo aliento. Durante su etapa en Almirante, Giunta realizó excelentes campañas, coronadas con los campeonatos de 2007 y 2010, que le permitieron al club el ascenso a la B Nacional. Sin embargo, todo llegó a su fin el 30 de marzo de 2013, cuando Giunta se alejó por diferencias con la dirigencia. Tras su partida, muchos temieron la debacle, esa que se cristalizó ante Huracán.
Tierra de nadie. Ésa es la sensación que sintieron los jugadores de Almirante Brown y Huracán no bien el árbitro Luis Álvarez decretó el final que determinó el triunfo 1-0 del conjunto de Parque Patricios, que jugará pasado mañana el desempate por el ascenso ante Independiente, y el consecuente descenso a la primera B del equipo de Isidro Casanova.
Lo que sobrevino después fue la crónica de un caos anunciado, que ya había entregado indicios alarmantes cuando el partido debió ser interrumpido a los 30 minutos de la segunda etapa al cortarse con tenazas sectores del alambrado en la tribuna que ocupó la barra de Almirante Brown, detrás del arco que ocupó en ese período el arquero local Ezequiel Cacace.
Y entonces, con el final del cotejo, la situación se desmadró definitivamente. Los hinchas invadieron el campo de juego, mientras los jugadores de Huracán corrían desesperados hacia la boca del túnel para no ser alcanzados por la furia de los violentos, pero en el camino el técnico Frank Kudelka y el masajista, Oscar Perrota, recibieron golpes.
Los futbolistas de Almirante Brown tampoco quedaron a salvo. Muchos fueron despojados de sus camisetas, pantalones y botines, que quedaron como trofeos de guerra en poder de algunos simpatizantes, mientras otros intentaban escapar de los gases lacrimógenos. Los graves incidentes dejaron un saldo de cinco detenidos y más de una docena de heridos, entre ellos cuatro policías.
Más tranquilo, Frank Kudelka se concentró en el mayor desafío. "Estoy bien, ya pasó el mal momento.Contra Independiente jugamos en cualquier lado. Estamos convencidos de poder lograr este gran objetivo para la institución", afirmó el técnico del Globo.
almirante sucumbió a pesar del esfuerzo
Luchó cada pelota como si fuera la última, e incluso tuvo el empate sobre el final en los pies de Leonardo Fagundez Fernández, cuyo remate provocó la notable reacción del arquero visitante, Marcos Díaz. Sin embargo, el tanto de Gonzalo Martínez, a los 28 minutos de la primera etapa, fue la estocada final, esa que condenó a Almirante Brown al descenso a la primera B. La dirigencia de la Fragata apostó en esta última etapa por el entrenador Felipe de la Riva para intentar el milagro de la salvación, que no llegó, para lamento del fervoroso pueblo de Isidro Casanova. Un hombre marcó a fuego el alma de los simpatizantes de la Fragata. Es Blas Armando Giunta, que estuvo más de siete años al frente del equipo, un caso infrecuente en un fútbol argentino donde los resultados les quitan espacios a los proyectos de largo aliento. Durante su etapa en Almirante, Giunta realizó excelentes campañas, coronadas con los campeonatos de 2007 y 2010, que le permitieron al club el ascenso a la B Nacional. Sin embargo, todo llegó a su fin el 30 de marzo de 2013, cuando Giunta se alejó por diferencias con la dirigencia. Tras su partida, muchos temieron la debacle, esa que se cristalizó ante Huracán.