Al menos la mitad de la población activa de la Argentina no encuentra empleo o trabaja al margen de las normas laborales. Así se desprende lo datos del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina.
El problema laboral está muy lejos de agotarse en la cantidad de personas que buscan trabajo sin resultado positivo. Hay quienes sí tienen una ocupación, pero no los aportes para que se cumplan sus derechos. Y hay quienes no solamente carecen del acceso a una obra social o a la jubilación futura, sino que además están en la precariedad, trabajan menos de lo que desean y necesitan, y sus ingresos son tan bajos que no cubren necesidades básicas, por lo que no eluden la pobreza ni, en algunos casos, la indigencia.
Si se suman las personas que buscan trabajo y no encuentran y las que están en la informalidad y en la precariedad, en ese grupo está nada menos que 56,6% de la población activa de 18 años y más. Dicho de otro modo: sólo 43,4% de los trabajadores está en un empleo con cumplimiento pleno de derechos.
Los índices, que son de 2013 revelan que hubo un deterioro de la situación en el último año, con una leve caída del porcentaje de personas en empleos formales -en 2012 había sido de 44%- y una suba más pronunciada del índice de subempleo inestable, que pasó de 11,3 a 14,6% por ciento. Es una categoría que incluye a quienes tienen una ocupación precaria, de pocas horas y con un ingreso mensual que no supera, aproximadamente, los $ 2000.
En cambio, cayó de 35,3 a 33,3% el porcentaje de personas activas que están en un empleo precario. Se incluye a los que no tienen aportes pero sí cierta estabilidad en sus puestos, que son de jornada completa. O sea, su situación es algo mejor que la de los subocupados inestables.
Los problemas, como ocurre también en otros países, golpean con mucha más fuerza a determinados grupos de la población, como los jóvenes. De acuerdo con un informe elaborado por el Ieral en base a datos de 2013 de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), entre quienes tienen de 18 a 24 años, tres de cada diez se dedican sólo a estudiar, mientras que el 25% está en un puesto laboral de baja calidad y 18%, en un empleo formal. Otro 11% sufre desocupación y 15% no estudia ni trabaja.